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domingo, 23 de octubre de 2016

11 cosas que debes evitar para no arruinar tu día

Lavar la ropa, contar chistes, besar... Es posible que hayas hecho mal estas cosas por años sin darte cuenta. Ahora, prueba estas soluciones y ahórrate tiempo, dinero y vergüenzas.

No arruines tu taza de té
Error: dejar la bolsita de té en la taza hasta que el líquido se haya enfriado lo suficiente para beberlo.
Solución: deja la bolsita de té en el agua caliente por sólo dos minutos; luego vierte leche en la taza y deja reposar durante seis minutos antes de dar el primer sorbo. De esta forma la mezcla alcanzará la temperatura ideal de 60 °C. Si dejas la bolsita dentro de la taza, obtendrás una infusión sobrecargada y amarga.

No arruines tu cepillado de dientes
Error:
usar habitualmente un cepillo de cerdas naturales.
Solución: si bien un cepillo de cerdas naturales parece una opción saludable, en realidad atrapa gérmenes en su interior. Compra uno con cerdas de fibras sintéticas, que no son porosas y permiten eliminar las bacterias fácilmente al enjuagarlas. Cambia de cepillo cada tres meses, o después de haber estado enfermo (para prevenir el riesgo de reinfección).

No arruines tu espalda al estar sentado
Error:
cruzar las piernas.
Solución: para prevenir el dolor de espalda, distribuye uniformemente tu peso. Dobla las rodillas en un ángulo de 90 grados, asegúrate de que tu zona lumbar toque el respaldo de la silla y apoya con firmeza los muslos sobre el asiento. Y no trabajes con demasiada tensión: para acentuar la curvatura natural de la espalda, echa hacia atrás los hombros y luego relájate un poco. ¡Qué alivio!

No arruines tu vista al usar la computadora
Error: mantener constantes los ajustes de la computadora.
Solución: ajusta el brillo de la pantalla conforme a la luminosidad del entorno donde acostumbras trabajar, y coloca el monitor de modo que la parte superior de la pantalla esté al nivel de tus ojos. Para evitar el cansancio visual, pon en práctica la regla del 30-30-30: por cada 30 minutos de trabajo frente a la computadora, mira a 30 pies de distancia (unos nueve metros) durante 30 segundos.

No arruines tu comida al calentarla
Error: limitarte a meter el plato con comida al microondas.
Solución:
mete en el horno una taza pequeña llena de agua, o una toalla de papel húmeda, junto con el alimento para evitar que éste se deshidrate. De esta forma se producirá una lenta liberación de vapor que mantendrá la humedad de tu comida.

No arruines tus chistes en la oficina
Error:
olvidar un chascarrillo cuando apenas has contado la mitad.
Solución: anota el siguiente chiste gracioso que escuches como si se tratara de una receta. Haz una lista de “ingredientes” que incluya los puntos clave del chascarrillo y las pausas perfectas, y apréndetela de memoria contando el chiste a algunas personas. Y nunca empieces diciendo: “Acabo de escuchar el mejor chiste...” Eso te obligaría a contar algo que realmente mate de risa a todos.


No arruines tus salidas a la calle
Error:
ponerte un perfume (o una loción) con aroma floral que atraiga a los mosquitos.
Solución: es mejor usar aceites esenciales, como vainilla, lavanda o cedro, pues actúan como repelentes naturales de los mosquitos hembra (que en realidad son los únicos que pican; los machos se conforman con el azúcar y el néctar de las flores). Para preparar un repelente eficaz, mezcla una cucharada de aceite de citronela, dos tazas de vinagre blanco, una taza de agua y una taza de aceite de baño para suavizar la piel; luego vierte la mezcla en una botella rociadora y aplícate un poco en la piel antes de salir.

No arruines tu carga de gasolina
Error: llenar el tanque al máximo.
Solución: evita llenarlo hasta que casi se desborde. Poner demasiada gasolina en el tanque puede hacer que el combustible refluya y dañe el sistema anticontaminante contiguo, cuya reparación suele ser muy costosa.

No arruines tu cena

Error: quedarte sin ingredientes, y llorar mientras picas una cebolla.
Solución: si vas a hornear algo y se te acabó el huevo, reemplázalo con 2 cucharadas de jugo de limón mezcladas con 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Si ya no te queda ni una gota de leche, mezcla 1 taza de agua con 1 ½ cucharaditas de mantequilla derretida. Para picar una cebolla sin llorar, déjala enfriar en el refrigerador por lo menos 30 minutos antes de cortarla. ¿Con qué fin? Las células de una cebolla fría reaccionan lentamente cuando se corta, lo que te da más tiempo para picarla antes de que empiece el efecto lacrimógeno. Luego enciende el ventilador de la estufa: evitará que el ácido sulfénico de la cebolla fluya hacia tu rostro y te irrite los ojos.

No arruines tu lavado de ropa
Error: un mal manejo de las manchas, y hacer que la ropa encoja.
Si hay manchas difíciles: aplica un quitamanchas en el contorno y frota hacia dentro para evitar que la mancha se extienda. Si no tienes un quitamanchas a la mano, prepara una solución con dos partes de agua y una parte de alcohol, o simplemente deja remojar la ropa manchada en agua tibia durante la noche.

Si intentaste blanquear la ropa y sigue amarillenta: lávala con agua caliente y 1 cucharada de cremor tártaro.

Si tus toallas de baño pierden esponjosidad: aunque el suavizante huela de maravilla, puede hacer que tus toallas absorban y sequen menos. Si las metiste a la lavadora antes de leer esto, haz que recuperen su esponjosidad añadiendo una taza de vinagre destilado al ciclo de enjuague.

Si encogiste tu suéter de lana: sumérgelo en una solución de agua y acondicionador de cabello durante media hora. Con un poco de suerte las fibras se desenredarán, y el suéter recobrará su tamaño original.

No arruines los momentos de intimidad
Error: las mujeres dicen que una lengua demasiado entusiasta al besar es un fastidio, mientras que los hombres opinan que lo molesto es no abrir la boca lo suficiente (podríamos considerar estos gustos contrastantes una “diferencia de género”).
Solución: algunos especialistas han planteado la hipótesis de que los hombres utilizan más la lengua mientras besan como un intento inconsciente de transferir testosterona y aumentar el deseo sexual de su pareja. En cambio, a las mujeres les gusta ser besadas en otras zonas sensibles del cuerpo, como el cuello y las orejas, y no sólo en los labios. Para que ambos disfruten sus momentos íntimos, combina besos suaves en los labios (y un uso moderado de la lengua) con besos en el cuello y las orejas. Así obtendrán resultados más satisfactorios.




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