Páginas

sábado, 15 de octubre de 2016

"Grave" (Crudo) la película que está causando mareos y desmayos en las salas de cine

La directora de cine Julia Ducournau es la responsable de esta producción franco belga. Seguramente hayas leído algo sobre los mareos y ataques de ansiedad que esta cinta ha provocado en los primeros visionados en Toronto, Cannes y Londres.


La verdad es que el largometraje no necesita ayudas del márqueting para llenar la sala. La película se vende sola gracias a una extraña vinculación de conceptos antagónicos: virginidad - veganismo versus sexo - canibalismo

Como si fuera imposible evitar el instinto animal que tenemos dentro, el acceso a la universidad de veterinaria explota la burbuja de protección en la que estaba acomodada. Justine vivía en un eterno letargo provocado por su madre que le inculcó el veganismo para evitar un “pequeño” problema de las mujeres de la familia: el canibalismo.

La directora potencia la idea del pecado de la carne llevado a una dimensión gore que sobrepasa al género de terror.

Pero que nadie se engañe: NO es una película feminista pese a que el canibalismo sólo sea cosa de mujeres durante el film. Así lo asegura la propia directora. Es una teen movie con elementos de drama y cine de terror violento. Todo en una misma cinta.

Todo los diques de las privaciones se parten en dos con la fuerza del despertar de la sexualidad hasta convertir a una niña virginal en una caníbal despiadada. Lo que es realmente nuevo es el recurso del veganismo como metáfora contra el canibalismo para hablar de la virginidad y el deseo sexual femenino.


Un extraño rito de iniciación para los novatos de primer curso provoca que el mundo de la joven adolescente de un vuelco sin marcha atrás. Descubre su nueva identidad y el vínculo con su hermana se hace más fuerte cuando ambas descubren que por fin tienen algo en común.

Sufre una metamorfosis de niña adolescente a animal salvaje que camina a cuatro patas. Cuando el héroe se convierte en monstruo pone en jaque los límites de la ética del espectador: ¿puedo seguir deseando el bien de una niña pese a sus actos caníbales?

Una delgada linea separa el bien del mal. El equilibrio se rompe y el espectador debe decidir antes de los créditos finales.

Julia Ducoumau explicó esta semana en el estreno del film en el Festival de Cine Fantástico de Sitges que ve películas de terror desde los 6 años de edad y eso se nota.


En muchos sentidos la película recuerda a la producción sueca “Déjame entrar”, donde una niña vampiro se enamora de un niño que recibe bullying en la escuela. Las dos películas comparten esa protección del amor por encima del instinto animal que provoca que los protagonistas se autolesionen antes de herir al ser querido.

“Voy a sentarme para mirarlos a ustedes. Y créanme que los estaré vigilando”, dijo la directora antes de que se apagaran las luces del auditorio de Sitges. Lo que vino después fueron gritos, sangre, aplausos, carnaza y más aplausos.






No hay comentarios.: