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sábado, 15 de octubre de 2016

La misteriosa enfermedad que contagia alucinaciones

Una mujer de 78 años llamó al 911 asegurando que 8 personas trataban de arrancar el techo de su vehículo. Cuando la policía llegó, no había nadie allí. Sin embargo todos los que han estado en contacto con ella han tenido que ser internados.

Un hospital de Coos Bay, Oregon, ha puesto en cuarentena su sala de urgencias después de que una mujer de 78 años, su cuidadora, dos agentes de policía y un trabajador del hospital empezaran a tener alucinaciones.

Todo empezó el martes por la tarde con una llamada al 911 en la ciudad norteamericana de Coos Bay, Oregon. Una cuidadora a cargo de una señora de 78 años contactó con la policía en estado de pánico para pedir ayuda: un grupo de siete u ocho personas estaban intentando arrancar el techo de su coche.

Cuando un agente se personó en el lugar, todo parecía estar en orden.

La cuidadora, de 52 años, volvió a llamar el miércoles a primera hora explicando exactamente la misma escena. El policía que respondió a la llamada en esta ocasión supuso que algo no iba del todo bien.

Esta vez decidió enviar al lugar a dos agentes con un vehículo apropiado para poder trasladar a la mujer al hospital de Coos Bay y que pudiera ser atendida en el área de salud mental, explicó el sargento Patrick Downing, portavoz de la policía.

Poco después ambos agentes reportaron sentir nauseas, mareos y euforia. La anciana de 78 años también acudió al hospital con los mismos síntomas.

Todos fueron ingresados.
Un equipo de análisis de materiales peligros estudió el hogar de la señora, pero no encontraron nada sospechoso. Lo único que les cuadró para darle una explicación al asunto fueron los parches de fentanyl que tenía en casa la mujer.

"Creen que se expusieron a la sustancia por estar todos en la misma habitación" dijo Downing.

El fentanyl es un narcótico muy fuerte, pero lo cierto es que la respuesta de la policía no tiene ningún sentido. Estos parches se adhieren a la piel para que la droga se absorba de forma cutánea, no por el aire.

Los agentes ya han recibido el alta del hospital, aunque por el momento realizarán solo trabajos de oficina. La cuidadora sigue hospitalizada. Se desconoce la situación de la anciana.

A pesar de que la policía haya querido dar carpetazo al asunto, seguimos sin tener ni idea de cuál ha podido ser la causa de estas alucinaciones contagiosas en Coos Bay.



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