lunes, 15 de febrero de 2016

Me da pena decirle que no es una gallina... y otras imágenes divertidas







Escenas cotidianas en los cajeros automáticos del mundo...







Varias formas de evolución...







Los nativos digitales no existen, son los padres.

Mark Prensky publicó en 2001 un artículo titulado Digital Natives, Digital Inmigrants, en el que hablaba de nativos digitales e inmigrantes digitales.


Con nativos digitales se refería a un nuevo tipo de estudiante que iba apareciendo en las instituciones educativas que en lugar de imprimir un documento para revisarlo lo anota en pantalla y para el que imprimir un correo electrónico para quedarse con una copia en papel es algo impensable.

Usaba la expresión para diferenciarlos de aquellas personas a las que denominaba inmigrantes digitales que, por el contrario, son perfectamente capaces de imprimir un correo, y que por norma general suelen corregir las cosas en papel y no en pantalla.

Pero con el tiempo la expresión nativo digital ha perdido ese significado y ahora se usa para denominar a aquellos nacidos a partir de un momento indeterminado, probablemente a mediados de los 90, quienes supuestamente acostumbrados a la presencia de ordenadores y otros dispositivos digitales en sus vidas no necesitan que nadie les enseñe a utilizarlos, lo que en la opinión de los que firmamos este artículo, y de muchas otras personas, es un error de bulto.

Pero si bien es cierto que no le tienen el respeto –o quizás miedo en algunos casos– que los que hemos crecido sin ese tipo de acceso a ordenadores e internet también lo es que no es verdad que sepan hacer un uso correcto de esas herramientas.

¿Acaso por nacer en una familia que hable español dominamos el lenguaje? ¿No hemos aprendido nada de la cantidad de analfabetos funcionales que produce nuestro sistema educativo?

Pues con los supuestos nativos digitales pasa un poco lo mismo. Basta con rascar un poco por debajo de la superficie para ver que en realidad no todos los jóvenes son esos supuestos «nativos digitales», ni mucho menos.

Muchos de ellos si los sacas de Instagram, Snapchat o YouTube o de los programas que utilizan para descargarse música y películas, son tan ignorantes como el que más. Tampoco tienen ni idea de sus derechos y deberes en esta era digital.

Y eso sin ponernos a hablar de su falta de criterio a la hora de buscar información en internet. Se van a Google y aunque puede que no pulsen el botón «Voy a tener suerte» se quedan con el primer resultado que encuentran y no se preguntan por qué está ese resultado ahí, quién lo ha puesto y con qué intenciones, y tan siquiera se preocupan de buscar otro punto de vista, a pesar de que lo tienen más fácil que nunca en la historia.

Claro que esto tiene mucho que ver con la falta de enseñanza del pensamiento crítico, otro de los males endémicos de nuestro sistema educativo.

Pero ojo, tampoco entendemos las clases de informática en los colegios e institutos, no al menos como están planteadas en la inmensa mayoría de los casos. Igual que no tenemos clase de lápiz una vez que hemos aprendido su manejo básico, tampoco tendría que haber clases de informática: habría que integrar los ordenadores en el aula como una herramienta transversal más, y también habría que dar formación a los profesores: las inversiones multimillonarias en ordenadores no sirven prácticamente para nada a menos que los profesores sepan sacarles partido.

Y tampoco los padres salen muy bien parados en esto: a menudo miran para otro lado en cuanto al uso de las mal llamadas nuevas tecnologías –se les viene llamando así desde ni se sabe hace cuánto tiempo– y esperan que sea en el colegio donde se eduque a sus hijos al respecto, cuando en realidad esa educación tiene que tener lugar sobre todo en casa, y probablemente empezando con la adquisición de las competencias digitales pertinentes por parte de los padres.



¿Qué bombillas atraen mas y menos insectos por las noches?

Que las luces brillantes atraen a los insectos no es nada nuevo, pero ¿hay alguna diferencia entre una bombilla y otra?. Un grupo de investigadores ha realizado el experimento más amplio hasta la fecha para tratar de determinar si hay una luz que atrae más insectos que otra, y sí que la hay.

El estudio ha llevado todo un verano en el que sus autores han recopilado casi 9.000 insectos atraídos por diferentes tipos de bombillas. Cada noche, encendían una bombilla diferente el mismo número de horas unida a una trampa de insectos.

Aún hoy no existe una explicación concreta sobre por qué los insectos se ven irremediablemente atraídos por las luces brillantes, pero el estudio ha confirmado una cosa: las bombillas incandescentes tradicionales son las que más bichos atraen con mucha diferencia, con 8 insectos por hora. Este tipo de bombillas ya no son muy comunes por su alto consumo energético, pero el segundo puesto se lo lleva un tipo de bombilla que sí es muy habitual hoy en día: la Lámpara fluorescente compacta o CFL por sus siglas en inglés.

Las CFL son las bombillas de bajo consumo que parecen un tubo fluorescente enrollado. Su principio de funcionamiento, de hecho, es el mismo que el de los tubos de neón convencionales. El tercer puesto en el ranking de bombillas que más insectos atraen se lo llevan los focos halógenos.

Si lo que buscamos es que los mosquitos no nos devoren en las noches de veranos, la mejor opción según el estudio son las bombillas LED de luz cálida. La capacidad de atraer insectos de este tipo de luces es similar a las bombillas que los fabricantes etiquetan como anti-insectos (o sea, que atraen menos bichos). Hay un dato adicional curioso: aunque las bombillas LED cálidas atraen la misma cantidad de insectos que las etiquetadas como anti-insectos, estas últimas atraen más insectos del género Hemiptera y Dermaptera.

El estudio, recien presentado en la convención anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia es el primero de su clase, pero al menos ofrece algunas claves sobre qué tipo de bombillas no instalar en los jardines y terrazas.



Llega el "anti, anti-adblock"

El tema de Adblock ha pasado de ser una simple preocupación a una verdadera guerra en Internet: de un lado, los usuarios que quieren una navegación más rápida y más limpia, lejos de las prácticas publicitarias (a veces muy pesadas) de algunas páginas web; de otro lado, los medios online que cuentan con la publicidad como una de sus formas de financiación. Y esta batalla está lejos de acabar a corto plazo.


El uso de bloqueadores de publicidad sigue creciendo, mientras la industria busca formas de combatirlos (aunque sea llegando hasta los tribunales) o vemos casos como el de Wired, que recientemente anunció que bloquearía el acceso a los usuarios que utilizaran Adblock, dejándoles como opción para acceder a sus contenidos la desactivación del bloqueador de publicidad, o el pago de una cuota semanal de un dólar para acceder a la web y no ver anuncios. Ante este movimiento, la reacción no se ha hecho esperar, y ha nacido el anti-anti-adblock.

Detrás de esto que parece un trabalenguas se esconde un sencillo concepto: un script que te permite mantener tu Adblock activo cuando visitas una web equipada con detector de Adblock, y ésta te pide que lo desactives. El script "engaña" a la web, haciéndola creer que no tienes Adblock activado, y puedes acceder al contenido sin problemas - y por supuesto sin ver publicidad.

El script es compatible con Firefox, Chrome, Opera y Safari, usado en combinación con una extensión que te permita gestionar scripts en el navegador, como por ejemplo Greasemonkey. Al parecer funciona con varias tecnologías empleadas por medios online para detectar y bloquear usuarios que utilicen Adblock, pero aun así, el autor avisa que no es infalible. Eso sí, tienes la posibilidad de comentar cualquier fallo y pedir nuevas funciones en su página de GitHub.

Para descargar el anti-anti ad block haz clic en este enlace.


452 años del nacimiento de Galileo

Galileo Galilei fue un físico y astrónomo italiano del siglo XVI y XVII (nació el 15 de febrero de 1564 y murió el 1642 a los 77 años) conocido principalmente por: defender, a través del método científico y a riesgo de su propia vida, la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico; Contribuir al desarrollo del telescopio; y descubrir los cuatro principales satélites de Júpiter (denominados actualmente “satélites galileanos” en su honor).

En la fecha de su nacimiento recordamos algunos hechos curiosos de su vida:
  • Su carrera comenzó tempranamente A los 24 años ya era un científico de renombre en Italia, y la Universidad de Pisa le ofreció un puesto para enseñar matemáticas. Desde ese lugar hizo su experimento famoso por el cual arrojaba objetos desde la Torre de Pisa, probando que la aceleración de un objeto al caer no es proporcional con el peso.
  • Galileo no inventó el telescopio Galileo fue un gran astrónomo, y a pesar de sus grandes descubrimientos, la idea de que fue el inventor del telescopio es falsa. Este instrumento fue inventado en 1608, en los Países Bajos, y Galileo lo mejoró agregándole lentes más potentes. En 1609, Galileo lo presentó al Senado Veneciano, el cual quedó sorprendido con el invento.
  • Sufrió la persecución eclesiástica por sus ideas Con la ayuda del telescopio descubrió que la Luna y los planetas giran en torno al Sol, yendo en contra de las ideas aristotélicas. Esta teoría de Galileo iba en contra del catolicismo y tuvo que enfrentar la Inquisición en Roma, terminando en un encierro domiciliario.
  • Inventó el termoscopio El termoscopio es un termómetro de aire que Galileo inventó mediante su teoría de que el calor se muestra en el líquido, si lo colocamos en un tubo. En aquellas épocas la noción de temperatura no existía, y el termoscopio fue un gran avance. Años más tarde se inventó el termómetro Galileo en su honor, el cual estaba compuesto de agua y un flotador, que determinaba el calor a medida que subía en el cilindro de vidrio.
  • Galileo se volvió ciego En sus últimos años de vida Galileo perdió la vista, pero esto no fue un impedimento para continuar con su trabajo. Contrató un aprendiz para que lo ayudara a redactar y realizar sus experimentos.
  • Cometió varios errores A pesar de sus grandes descubrimientos, muchas veces defendió ideas que no eran correctas. Por ejemplo, estaba en desacuerdo con Kepler cuando éste decía que las mareas eran causadas por la Luna. En cambio desarrolló su propia teoría que sostenía que las mareas eran causadas por la rotación de la Tierra. Hoy sabemos que Kepler estaba en lo cierto, pero es válido que un genio se equivoque a veces.
  • Descubrió los satélites galileanos Galileo descubrió cuatro lunas de Júpiter: Io, Calisto, Ganímedes y Europa. Las nombró Medicea Sidera, en honor a su mentor Cosimo II de Medici, aunque luego fueron renombradas Satélites Galileanos o Lunas de Galileo. De las 67 lunas que tiene Júpiter, son las más grandes, y sus nombres provienen de las amantes de Zeus.
  • Estudió la Vía Láctea Galileo fue uno de los primeros en estudiar la Vía Láctea, y descubrió que no era una nebulosa, como se creía, sino un grupo de estrellas muy juntas entre sí. El brillo de estas estrellas es tan débil que es imposible observarlas sin un instrumento como el telescopio.
  • Observó la conjunción de Neptuno y Júpiter Galileo fue el primero en observar la conjunción entre Júpiter y Neptuno en 1612. Sin embargo, Neptuno fue descubierto 234 años más tarde. En ese período varios astrónomos lo observaron mientras estudiaban el cielo, pero no fue identificado hasta 1846. Galileo pensó que era una estrella fija, y su pequeño telescopio todavía no era lo suficientemente potente como para verlo correctamente.
  • Los trabajos de Galileo no se publicaron por 60 años Cuando Galileo murió, la Iglesia todavía tenía un enorme poder sobre la ciencia, y el trabajo del científico fue desacreditado. Durante 60 años después de su muerte, hasta el 1718, rigió una prohibición que impedía reproducir su trabajo.


Horribles fotos familiares tomadas en el día de San Valentín.







Besos desastrozos







Humor anti racista







El primer tráiler de la segunda temporada de Dare Devil

Netflix lanzó este lunes el primer adelanto de la segunda temporada de Daredevil, el personaje de Marvel que interpreta el actor británico Charlie Cox.


En esta nueva entrega, Matt Murdock/Daredevil enfrenta una nueva fuerza individual en Hell’s Kitchen. Se trata de Frank Castle/The Punisher (Jon Bernthal), quien llevará al límite al superhéroe sin miedo.

Es precisamente sobre él en que gira el primer adelanto de la temporada 2 de Daredevil, donde se ve al abogado luchando contra el fuerzas especiales.

En la segunda temporada, a estrenarse a nivel mundial el viernes 18 de marzo de 2016, se espera además la aparición de un viejo amor de Matt Murdock, la peligrosa Elektra Natchios (Elodie Yung).


Solución al problema "1 enero 1970" en los iPhone

El bug que se produce en los iPhone y iPad con procesadores de 64 bits al cambiar la fecha al 1 de enero de 1970 ha dado mucho que hablar en la red de redes, y no sólo por lo sencillo de aplicar y lo problemático que resulta, sino porque además no tenía una solución conocida, hasta ahora.

Afortunadamente la solución no implica ninguna reparación especialmente cara ni nada complejo, aunque debido al diseño que tienen los iPhone y iPad, que como sabemos carecen de batería extraíble, requiere una intervención mínima por parte del usuario.

En el vídeo tras el salto podemos verlo todo con claridad, para que nuestro terminal acabe con el ciclo en el que se queda “enganchado” cuando sufre el citado bug sólo hay que desconectar el terminal totalmente de la batería, esperar treinta segundos y volver a conectar.

Una vez hecho esto se producirá un reseteo que nos permitirá volver a disfrutar de nuestro iPhone o iPad. En cualquier caso si no os atrevéis a abrir el terminal no os preocupéis ya que tenéis otra opción, y es esperar a que la batería se agote por completo, ya que con ello se producirá en esencia el mismo efecto.

Por otro lado recordamos que si tienes el dispositivo en garantía no debes intentar abrirlo, ya que supondrá el fin de la misma.


El mejor pan del mundo se hace en Corea del Sur

Si lo que quieres es una baguette, crujiente y fresca, probablemente pienses que el lugar idóneo para comprarla es París.


Pero los resultados de la competición internacional de panaderos sugieren que esa idea podría estar equivocada.

Los ganadores del trofeo provienen de un país normalmente asociado a la col fermentada, no al pan.

Pero ya es oficial: el mejor pan del mundo se hace en Corea del Sur.

Y que el equipo surcoreano se impusiera en la Copa del Mundo de la Panadería fue sin duda un desaire para los franceses.

Al fin y al cabo, la competición se conoce como "el concurso más prestigioso de panadería" del planeta y para colmo se celebra el París, la capital de los comedores de baguette.

Y el propio presidente francés, François Hollande, estaba allí y atestiguó la derrota de sus connacionales.

Tuvo que ser difícil de asumir, aunque los ganadores no son completamente desconocidos en Francia.

Hace dos años la cadena de cafeterías surcoreana Paris Baguette se expandió más allá de su territorio y se estableció también en la capital gala.

Y además de llevar Francia en el nombre, la empresa utiliza otros motivos franceses: su logo es la Torre Eiffel y el personal viste camisetas a rayas estilo bretón.


Corea del Sur pasó de ser un país basado en la agricultura a convertirse en una próspera economía industrial y lo hizo en 50 años, una transición mucho más rápida que la experimentada por Francia.

Y la calidad del pan coreano demuestra que ese cambio se está profundizando.
Más que pan

Lo de Paris Baguette no tiene solo que ver con el pan, aunque eso tiene una clara importancia.

Es una compañía que se enfoca en construir la marca y en el estilo.

Los gustos surcoreanos están cambiando a medida que el poder adquisitivo está subiendo.

Letológica: por qué olvidamos las palabras que tenemos "en la punta de la lengua"

¿Alguna vez has intentado recordar, sin éxito, una palabra que tenías en la punta de la lengua?

Es algo que la mayoría de nosotros experimentamos; el, normalmente, sencillo proceso de verbalizar una frase que, de alguna manera, se quedó trabada debido a un molesto bloqueo mental.

Cuando esto sucede, a menudo utilizamos un glosario de alternativas para llenar ese vacío temporal.

Coso, cosa-esa, como-se-llame… seguramente has empleado estos términos, o puede que tú tengas tus propias expresiones para ganar tiempo mientras tratas de llenar el vacío de la palabra olvidada.

El elevado número de estos espacios sin llevar pone de manifiesto la tendencia humana a olvidar los nombres de cosas y personas, y también refleja la frecuencia de estas experiencias "en la punta de la lengua".

Río para olvidar
El término técnico que se refiere a este tipo de olvidos es "letológica".

Al igual que muchos otros términos asociados con la mente, letológica es una palabra moderna derivada del griego (de lethe, olvido, y logos, lenguaje).

En la mitología griega, Lethe era también uno de los cinco ríos del mundo subterráneo, donde las almas de los muertos bebían para olvidar todos los recuerdos terrenales.

La utilización de este término se atribuyó popularmente al psicólogo Carl Jung a principios del siglo XX, pero los primeros registros datan de la edición de 1915 del Diccionario Dorland Enciclopédico Ilustrado de Medicina, que definió letológica como la "incapacidad de recordar la palabra correcta".

Sea cual sea el origen exacto del término, la importancia de la memoria y el olvido en las investigaciones de Jung sobre el inconsciente y en la mitología griega repercutieron en nuestra comprensión moderna de cómo funciona la memoria en el cerebro.

Tal y como muchos de nosotros comprendemos intuitivamente, el cerebro no funciona como una computadora, donde los datos están almacenados ordenadamente y se recuperan pulsando un botón.
Y, como dijo el psicólogo Tom Stafford, "nuestra memoria es impresionante, pero responde a la cantidad de asociaciones que hacemos con información nueva, no a qué tanto queremos recordar".

Colección de retazos
Recordar cada una de las palabras de nuestro vocabulario puede ser difícil.

Por ejemplo, el Diccionario Histórico de la Lengua Española atesora unas 150.000 palabras, las cuales no representan la totalidad del vocabulario en español.

Hay, por supuesto, muchas palabras más que una persona comprende pero no utiliza en su habla y escritura del día a día.

Las palabras de este vocabulario pasivo forman un gran subconjunto de las palabras experimentadas en la letológica. 

Y las que raramente usamos, incluidas nombres propios, son las que más a menudo olvidamos.

Nuestras mentes son asociativas y se construyen en base a modelos de información interconectada, por eso cómo podamos recordar una palabra dependerá de esos patrones o asociaciones a otras partes importantes de información.

Así, muchas de las miles de palabras almacenadas en nuestra memoria que raramente usamos pueden ser más difíciles de recordar a corto plazo, ya que todavía no se formaron los enlaces necesarios a otras informaciones importantes que hacen que nuestra memoria sea fácilmente recuperable.

La letológica es, al mismo tiempo, el olvido de una palabra y la huella de esa palabra, perdida en alguna parte de nuestra memoria.

Tal vez necesitemos beber del río Lethe para que nos ayude a olvidar temporalmente lo trivial e innecesario, y podamos así priorizar la información más importante en nuestras vidas.



Realizar multitareas destruye poco a poco diariamente a nuestro cerebro

Diferentes investigaciones científicas demuestran que la multitarea resulta dañina para nuestro organismo.


El cerebro humano está diseñado para centrarse en una sola tarea cada vez, así que un exceso de información disminuye su velocidad de funcionamiento, asegura Larry Kim, fundador de la empresa de publicidad en línea WordStream.

Para justificar su teoría, Kim explica que el neurólogo Earl Miller, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) de (Cambridge (EE.UU.), estima que el cerebro no está adaptado a la multitarea; es decir, cuando las personas piensan que están haciendo varias cosas de manera simultánea, en realidad cambian rápidamente de labor y, cada vez que lo hacen, se produce una pérdida cognitiva.

Además, esta variación genera malos hábitos. Por ejemplo, cuando ejecutamos una faena pequeña —enviamos un correo electrónico o escribimos un tuit— recibimos una dosis de dopamina como recompensa. El cerebro quiere recibir más cantidades de esa sustancia y por eso cambiamos de tareas, para obtener una recompensa rápida.

Sin embargo, esta actividad favorece la formación de un adictivo círculo vicioso: parece que llevamos a cabo muchas tareas al mismo tiempo pero, en realidad, resultan poco productivas. Además, la multitarea nos impide estructuralizar nuestro pensamiento o ignorar la información no relevante y eso afecta a la efectividad y calidad de nuestro trabajo.

Una investigación de la Universidad de Londres (Reino Unido) ha demostrado que el cociente intelectual (CI) de los examinandos que intentaban resolver varias tareas simultáneamente caía, como si hubieran pasado toda la noche sin dormir o hubiesen fumado marihuana. La multitarea también provoca la producción de cortisol, la hormona de estrés y el daño provocado por intentar abarcar demasiadas ocupaciones puede ser irrecuperable.

De hecho, otros científicos de la Universidad de Sussex (Reino Unido) han investigado los resultados de la tomografía por resonancia magnética de aquellas personas que, por ejemplo, prefieren ver la televisión y chatear al mismo tiempo y han descubierto que su cerebro tiene una densidad inferior en la parte delantera del cráneo, la zona responsable de controlar las emociones. De momento, no se sabe si la multitarea provoca esos cambios o, al revés, son las personas con esta peculiaridad quienes prefieren desarrollar varios cometidos a la vez.