lunes, 22 de febrero de 2016

Mark Zuckerberg caminando al lado de cientos de zombies...y otras imágenes ¿divertidas?







¿Por qué los paracaidistas gritan "Gerónimo" al saltar?

La mayor parte de las personas sabe que los paracaidistas suelen saltar del avión al grito de “Gerónimo“, no obstante, no son muchas quienes conocen el por qué de esta expresión. 

A mediados de 1940, el paracaidismo se encontraba en franco desarrollo dentro de las fuerzas armadas estadounidenses. En julio y agosto de dicho año, comenzaron los entrenamientos experimentales con la creación de una pequeña unidad denominada Pelotón de Pruebas de Paracaídas. Este grupo de 50 voluntarios, especialmente seleccionados, no sólo entrenaba con altos estándares de disciplina, sino que dio forma a las técnicas de paracaidismo que marcarían la actividad.

El soldado de 24 años Aubrey Eberhardt, proveniente de una granja en Georgia, era el paracaidista más corpulento del pelotón. Junto a tres compañeros, cierta noche decidió escapar del agobiante calor refugiándose en la fresca sala del Main Post Theatre, donde proyectaban el western de la Paramount, Gerónimo, de 1939.

La película, desbordante de acción, presentaba al actor nativo americano, Victor Daniels, en el papel del cacique apache Gerónimo, de carácter indómito e inalterable.

Tras la película, los cuatro compañeros caminaron hacia las barracas. En el trayecto, uno de ellos preguntó a Eberhardt si al día siguiente saltaría sin temor del avión. Eberhardt, cuyo valor no solía ser cuestionado, respondió que no sentiría temor, y que, para demostrar su presencia de ánimo, gritaría algo justo después de saltar.

Dado que el grupo estaría separado por varios cientos de metros, algunos de ellos en el aire y otros en el suelo, Eberhardt insistió en que gritaría una palabra que pudiera ser escuchada por todos. Al preguntar sus compañeros qué gritaría, pensó algunos segundos; eligiendo una palabra distintiva, e inspirándose en la figura penetrante de Gerónimo, eligió dicha palabra.

Al día siguiente cumplió su promesa. Los compañeros de Eberhardt escucharon la palabra Gerónimo repetida una y otra vez desde que el paracaidista saltó del avión hasta que sus pies tocaron el suelo.

Otros miembros del pelotón tomaron la idea en prácticas siguientes, transformándola en una tradición.

La aprobación se dio con la visita de un grupo de altos oficiales y dignatarios de Washington, quienes se sorprendieron ante el grito lanzado por la mayor parte del pelotón. Algunos integrantes del grupo visitante opinaron que debía interrumpirse esta práctica porque parecía una contravención a la disciplina en medio de un acto solemne. Otros se opusieron. Tras una discusión, se impuso la percepción que esto mostraba bravura.

Con el paso del tiempo, la palabra Gerónimo no sólo fue utilizada al saltar, también se incorporó al uniforme en la forma de una leyenda en boinas y bolsillos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los métodos prácticos de entrenamiento reemplazaron la tradición, y finalmente se prohibió el grito al saltar, pero se convirtió en parte del folclore del paracaidismo civil y militar.




Curiosos juegos infantiles de la época clásica

Ya en la antigüedad, los padres consideraban el juego como un aspecto vital en la formación de sus hijos y su preparación para la vida. Se aseguraban de que los niños tuvieran suficientes juguetes, muchos de cuales siguen siéndonos familiares, como los yoyós, los aros, las pelotas y los columpios.


Lanzaban gritos de alegría cuando la cáscara, cubierta de resina por un lado, se tiraba al aire. Los niños seguían con atención su caída. Cuando aterrizaba boca arriba, los «noches» (el equipo negro) proclamaban su triunfo y perseguían a los «días» (el equipo blanco). Este juego, llamado ostrakinda, era muy popular en la antigua Roma y los niños se entretenían con él durante horas.

Los niños algo mayores disfrutaban con una amplia gama de juegos. Las tabas o astragaloi que todavía se siguen usando era uno de los preferidos por las niñas. Las tabas podían ser de hueso, de terracota, de cristal, de marfil, de bronce, de plata o de latón.

A los niños les gustaba más un juego que hoy se conoce en Italia con el nombre de morra. Participaban dos jugadores que levantaban la mano al mismo tiempo y mostraban un número de dedos. El primero que dijese la suma total ganaba la ronda. La puntuación se anotaba en un palo con muescas. Cada vez que uno ganaba la ronda sujetaba el palo por una muesca más arriba. El primero en llegar al centro era el ganador.

La mosca de bronce puede ser el origen de la inmortal «gallinita ciega». Consistía en vendar los ojos a un jugador y hacerle dar vueltas. Los demás jugadores se colocaban a su alrededor y le tiraban trocitos de papiro, hasta que lograba coger uno. El jugador que había tirado el papiro pasaba entonces al centro. 

En el juego del caldero los niños formaban en círculo y uno se sentaba en el centro; los demás le chinchaban y le hacían burla, mientras éste intentaba tocar a uno con el pie. El que era tocado ocupaba entonces su lugar.
Un juego egipcio muy popular era el senet, que se jugaba sobre un tablero rectangular dividido en tres filas de 10 casillas cada una. Los dos jugadores alineaban siete fichas cada uno, alternándolas longitudinalmente en las primeras 14 casillas. Un puñado de varillas hacía las veces del dado. Los jugadores movían las fichas arriba y abajo por las tres filas. Ganaba la partida el jugador que lograba sacar todas las fichas del extremo del tablero y bloquear a su adversario.




La curiosa historia de la invención del neumático inflable

Dunlop
Corría el año 1887, un niño de nueve años se paró junto a su padre y puso cara de enfado. Se quejo del molesto ruido que hacían las ruedas macizas de su triciclo al golpear contra las imperfecciones del suelo.

A John Boyd Dunlop (veterinario e inventor) se le quedaron las palabras de su hijo grabadas en la cabeza. Se propuso buscar una solución para que los ruedines dejaran de hacer ruido.

En 1887, desarrolló el primer neumático con cámara de aire para el triciclo que su hijo de nueve años de edad usaba para ir a la escuela por las calles bacheadas de Belfast. Para resolver el problema del traqueteo del triciclo, Dunlop infló unos tubos de goma con una bomba de aire para inflar balones. Después envolvió los tubos de goma con una lona para protegerlos y los pegó sobre las llantas de las ruedas del triciclo. Hasta entonces, la mayoría de las ruedas tenían llantas con goma maciza, pero los neumáticos permitían una marcha notablemente más suave. Desarrolló la idea y patentó el neumático con cámara el 7 de diciembre de 1888. Sin embargo, dos años después de que le concedieran la patente, Dunlop fue informado oficialmente de que la patente fue invalidada por el inventor escocés Robert William Thomson, quien había patentado la idea en Francia en 1846 y en Estados Unidos en 1847. Dunlop ganó una batalla legal contra Robert William Thomson y revalidó su patente.

Dunlop fundó la compañía Dunlop Tyres que más tarde sería conocida como Dunlop Rubber Company. La producción comercial empezó a finales de 1890 en Belfast. Dunlop vendió su patente y el nombre de su compañía a William Harvey Du Cros, que ya era propietario de la Pneumatic Tire and Booth's Cycle Agency, a cambio de 1500 acciones de la compañía resultante y finalmente no hizo mucha fortuna por su invención. Dunlop se retiró a Dublín, donde murió el 12 de octubre de 1921, y fue enterrado en el cementerio de Deansgrange, un suburbio al sur de Dublín.

El desarrollo del neumático con cámara de Dunlop llegó en un momento crucial durante la expansión del transporte terrestre, con la construcción de nuevas bicicletas y automóviles.




El origen de la palabra "bisiesto"

Desde hace 2.000 años, cuando Julio César creó el calendario que llamamos juliano, un año de cada cuatro es bisiesto, es decir febrero tiene 29 días en lugar de 28. Este día adicional se hizo necesario porque la duración del año astronómico -es decir una vuelta completa de la tierra en su órbita- no es de 365 días exactos como el año calendario, sino de 365 días, 5 horas y 56 minutos.



Pero ¿por qué bisiesto?

En los tiempos de Julio César, el primer día de cada mes se llamaba calendas, el séptimo eran las nonas y el décimoquinto día eran los idus. En lugar de decir 28 de febrero, los romanos decían primum dies ante calendas martias (primer día antes de las calendas de marzo). El 27 de febrero era el secundum dies ante calendas martias (segundo día antes de las calendas de marzo), el 26 de febrero, tercer día y así sucesivamente.

Para introducir su novedad, el año bisiesto, Julio César intercaló un día entre el sexto y el quinto día antes de las calendas, o sea entre los días que hoy son el 23 y el 24 de febrero. Este día adicional fue llamado bis sextus dies ante calendas martias, o sea, "segundo día sexto antes de las calendas de marzo" y el año que contenía ese día se llamó por eso bissextus.

A pesar de este ajuste, el calendario juliano todavía no era lo suficientemente preciso y en 1582 sufrió algunas modificaciones, impuestas por el papa Gregorio X, mediante la bula Inter gravíssimas, por la que se creó el calendario gregoriano, que rige aún hoy y, según el cual, los años de final de siglo, como 1700, 1800 o 1900 no son bisiestos, excepto cuando el número del siglo es divisible por cuatro, como ocurrió en 1200, 1600 y 2000.




 

Como atraer la buena suerte

¿Casualidad o causalidad? ¿Cuánto podemos influenciar en los hechos felices que nos ocurren? Los expertos han identificado cuatro hábitos que atraen la buena suerte.

Cuando Anna Z. se mudó a Chicago, se afilió a un grupo de hablantes de árabe. “Me encanta probar cosas nuevas”, explica. “Supe del grupo y pensé: ¿Por qué no?” Resulta que el organizador había crecido en Fez, Marruecos, donde Anna había vivido mientras aprendía el idioma. Ahora están casados y tienen un hijo pequeño.
Algunos dirían que el destino llevó a Anna junto a su futuro esposo, pero la apertura de ella a las posibilidades inesperadas de la vida la puso en las circunstancias propicias. La suerte no es una fuerza misteriosa. “En gran medida somos responsables de casi todo lo bueno que nos pasa”, dice Richard Wiseman, profesor de psicología y autor de El factor suerte. Aquí cuatro hábitos que distinguen a las personas venturosas de las que se dicen infortunadas.

Esperá cosas buenas:

Cuando una persona se siente bendecida, inclina la balanza de la suerte a su favor. “Sus expectativas son profecías que se cumplen”, dice Wiseman. En un estudio de la Universidad de Nueva York, los estudiantes que creían que saldrían con alguien tenían muchas más probabilidades de ganarse al objeto de su deseo. ¿La explicación? Confianza en uno mismo. Si creés que te va a ir bien, estarás más motivado. Sentirse afortunado puede ayudarte incluso a ganar un premio en una rifa: cuanto más optimista seas sobre tu suerte, más billetes comprarás. ¿No lo sos? Los amuletos tal vez funcionen porque aumentan la confianza. En un estudio realizado en Alemania en 2010, sujetos supersticiosos jugaron un juego de memoria; los que usaban talismanes obtuvieron mejores puntajes que los que no.

Tentá a la suerte:
La gente afortunada cultiva el trato con muchos amigos y conocidos. En un estudio, Wiseman mostró a los sujetos una lista de apellidos y les preguntó si se tuteaban al menos con una persona que se apellidara así. De quienes se sentían venturosos, casi la mitad marcó ocho apellidos o más, cifra alcanzada solo por el 25 % de los que se creían desventurados. “Los individuos que tienen buena suerte atraen y hablan con mucha gente, y se mantienen en contacto. Estos hábitos crean una ‘red de la suerte’, y la posibilidad de relaciones favorables”, dice Wiseman. Colleen Seifert, científica de la Universidad de Michigan, aconseja salir de la rutina: asistir a una conferencia, organizar una colecta de fondos o tomar clases de buceo. “Admitir un poco de caos en tu vida te dispone a un encuentro casual”, dice. Esa persona puede terminar siendo tu pareja, tu socio de negocios o alguien con quien hables cinco minutos y jamás vuelvas a ver. La idea es abrirse a las posibilidades.
Buscá el lado bueno:
Ver el aspecto positivo de la mala suerte ayuda al cerebro a procesar de otro modo la adversidad, explica Tania Luna, coautora de Surprise: Embrace the Unpredictable and Engineer the Unexpected (Sorpresa: acepta lo impredecible y crea lo inesperado). Luna mostró a un grupo de menores, imágenes emotivas (como un niño llorando) mientras medía su actividad cerebral. Luego volvió a mostrárselas con una explicación tranquilizadora, como: “Este niño acaba de reunirse con su mamá”. La actividad de la amígdala, que procesa el temor, se redujo drásticamente. De modo similar, las personas venturosas pueden convertir un obstáculo en algo positivo, lo que las impulsa a seguir aventurándose. Afrontá tu próximo revés con estas preguntas: ¿Qué aprendí? ¿Qué quiero ahora? ¿Cómo puedo obtenerlo?

Confiá en tu intuición:
Elizabeth B. nunca olvidará su momento de mejor suerte: mientras manejaba de Pensilvania a Nueva York, algo le dijo que comprara un billete de lotería. Al detenerse vio un terrible accidente: “Una camioneta cruzó mi carril y se estrelló contra la barrera de protección. Si no hubiera estacionado, estaría muerta”. Elizabeth no está segura de si se detuvo por casualidad o por intuición, pero la vista y demás sentidos perciben mucho más de lo que advertimos conscientemente, y esto puede crear intuiciones inexplicables. En un estudio realizado en el Reino Unido, los sujetos jugaban con cuatro barajas mientras se medía su ritmo cardíaco. Ellos no sabían que el juego estaba arreglado: dos barajas constaban de cartas de alto valor; las otras dos, de cartas malas. Cuando se acercaban a las primeras, su ritmo cardíaco bajaba: su cuerpo percibía la diferencia antes que su mente. Así pues, confiá en tu intuición. Las personas afortunadas tienden más a realizar actividades que las ponen en sintonía con su voz interior, como meditar y dar paseos.




8 preguntas y respuestas sobre el dengue

El dengue ha llegado a Uruguay. ¿Qué es el dengue? ¿Cómo se contagia? ¿Qué síntomas presenta? Ocho preguntas y ocho respuestas que todos nos hacemos sobre esta enfermedad.

Celebridades de los 80, entonces, y ahora

Anthony Michael Hall (1984, 2015)

Alan Alda (1984, 2014)

Bo Derek (1981, 2015)

Charlie Sheen (1987, 2015)

Arnold Schwarzenegger (1984, 2015)

Barbra Streisand (1984, 2015)

Humor cuidadoso







Einstein: de perezoso al mas grande genio de la historia

A los niños un poco vagos no les suelen gustar los estudios, pero eso no impide que dentro de ellos pueda esconderse todo un genio. Albert Einstein, uno de los mayores científicos de la historia, es el ejemplo perfecto. Aunque él fue uno de esos niños con pocas ganas de aprender lo más básico, al crecer comenzó a tener un gran interés por conocer cosas y, poco a poco, fue deshaciéndose de la pereza que lo poseía. Solo había que encontrar los estímulos necesarios: todo empezó nada más y nada menos que con una brújula.

Mientras la mayoría de los bebés ya están gateando y dando sus primeros pasos cuando rondan el año de edad, al pequeño Albert no le parecía agradar la idea de empezar a ponerse a andar. No fue lo único en lo que demostró ser un poco más lento de lo normal: hasta los dos años no se puso a usar palabras. El pequeño Einstein lo tenía todo para preocupar a sus familiares. Lentitud para aprender a andar, sin dotes para la conversación… ¿Qué sería lo próximo?

Sin embargo, cuando tenía cinco años, se produciría el acontecimiento con el que se comenzó a forjar al gran científico. A esa edad, Einstein estuvo en cama, enfermo. Para darle ánimos, su padre le regaló una brújula. Aquella era la primera vez que el joven Einstein veía un artefacto tan prodigioso: pusiera donde pusiera la brújula, su aguja siempre señalaba al mismo lugar.

Sorprendido, el pequeño preguntó cómo funcionaba. Pero que alguien le explicara los campos magnéticos no le valía. Él quería verlo con sus propios ojos: ¿esos campos se podían ver y oír?

Aquel regalo le despertó la curiosidad por la lectura y el funcionamiento de las cosas. Gracias a uno de esos libros que leyó ya con 15 años, se preguntó cómo sería montar sobre un rayo de luz y ‘navegar’ subido a él por el espacio exterior. Sería una de las primeras de tantas preguntas que intentaría resolver a lo largo de su vida y que luego estaría incluida en su aportación a la ciencia más conocida.

Sin embargo, esta curiosidad no sirvió para que Einstein dejara de ser un perezoso. Al menos, durante un tiempo. En el colegio demostró su maestría con las matemáticas, pero no parecía tan trabajador en materias como Química o Francés. Los profesores veían al joven como un alumno lento, demasiado lento, hasta el punto de que consideraban que se pensaba demasiado la respuesta a una pregunta antes de contestar. Su pereza iba a más: no practicaba deporte, rechazaba las órdenes que le daban y no conseguía aprender nada de memoria. Uno de los profesores del instituto le dijo que no llegaría a nada en la vida.

Afortunadamente estuvo rodeado de personas que, como su padre cuando le regaló la brújula, le incitaron el amor por la curiosidad. Su madre, Pauline, le enseñó a tocar el violín, mientras que su tío Jacob le enseñó las nociones básicas de álgebra. Además, Jacob motivó a su sobrino realizando experimentos en un taller que montaron juntos.

Quizá por esa desidia, Einstein abandona el colegio a los 15 años: despreciaba ese ambiente que no le permitía saciar su curiosidad. Ni siquiera tuvo mejor suerte con los exámenes de acceso a la Escuela Politécnica de Zúrich, con 16 años, aunque consiguió aprobarlos un año después.

Pero tampoco en esta institución fue capaz de quitarse la etiqueta de vago mientras estudiaba Física. Precisamente su profesor de Matemáticas lo llamó nada más y nada menos que “perro vago”. Fue el último de su promoción y, cuando terminó los estudios, se convirtió en el único que no recibió una oferta de empleo.

Con 23 años, dos años después de graduarse, sus amigos le encontraron un trabajo en la oficina de patentes de Berna (Suiza). Un puesto ideal para dar rienda suelta a su amor por la ciencia, ya que hacía las tareas diarias en apenas dos horas y dedicaba el resto de la jornada a este menester. Gracias al tiempo que le dedicaba, en apenas tres años formuló su famosa teoría de la relatividad especial, que entre otras muchas cosas demuestra que la relación espacio/tiempo no es constante en todo el universo, como se expone en la paradoja de los gemelos.

Sin embargo, este es uno solo de los muchos descubrimientos que hizo. Para entonces, ya no no tenía nada que ver con el bebé vago que se negaba a andar. Una brújula, la animadversión hacia la educación reglada y la curiosidad lo convirtieron en todo un genio. Ya lo decía él: “No tengo ningún talento especial. Solo soy especialmente curioso”.





Los asientos de aviones que permitirían viajar acostados

La compañía estadounidense Formation Design, nominada a prestigiosos premios de diseño, busca implementar un nuevo concepto de comodidad a la hora de viajar en avión. Según informa 'Daily Mail', la iniciativa denominada suite 'supertrono' consiste en una cabina elevada con ventanas de cristal y puerta corrediza equipada con una silla reclinable capaz de adoptar una posición totalmente horizontal a modo de cama.


Tal como lo describe la compañía en su página oficial, estos camarotes de lujo ubicados en la primera clase y clase 'business', pretenden optimizar el espacio ofreciendo comodidad y un fino diseño. Aunque la posibilidad de viajar acostado en cabinas individuales ya es una realidad, esta variante se considera altamente eficiente al aprovechar el espacio vertical por encima de los demás asientos y por la posibilidad de ser implementada en modelos de aeronaves como el Boeing 777 o los Airbus A330 y A340.

Actualmente los gestores de la idea esperan lograr un acuerdo con alguna compañía aérea o un fabricante para patentarla y ponerla en desarrollo.


Los astronautas escucharon una "música rara" en la cara oculta de la luna

El desconcierto de la tripulación fue tal que no sabían si debían reportarlo a la NASA.

Grabaciones de las conversaciones de los astronautas que participaron en la misión lunar Apolo 10, publicadas por la NASA en 2008, revelan la reacción de la tripulación ante unos raros sonidos de origen desconocido que oyeron en sus auriculares, informa 'Daily Mail', que hace referencia a un reciente documental del canal Science Channel dedicado a este incidente.

Se produjo dos meses antes del legendario aterrizaje del Apolo 11 en la Luna en 1969. La misión del Apolo 10 tenía como misión llevar a cabo los últimos preparativos para ese lanzamiento histórico. Su viaje en la órbita lunar suponía sobrevolar la cara oculta de la Luna; durante este momento del vuelo todas las naves espaciales pierden el contacto con la Tierra durante aproximadamente una hora.

Pero algo interrumpió el silencio. La grabación de la conversación entre los tres astronautas indica que escucharon sonidos, que, probablemente, nunca antes habían oído:

-¿Escuchan? ¿Este silbido? ¿¡Quién lo hace!?
-Suena, digamos, como música del espacio exterior.
-¡Es una música rarísma!


Así intercambiaron sus impresiones los miembros de la misión, Thomas P. Stafford, John W. Young y Eugene A. Cernan.

El documental analiza todas las posibles explicaciones de este extraño suceso, como, por ejemplo, que se trate de la influencia de un campo magnético o de la atmósfera en la señal de radio. Pero el problema es que la Luna no tiene campo magnético y su atmósfera no es suficientemente potente para causar un efecto de este tipo.



Reglas básicas del plural en el idioma español

Si el español es tu idioma nativo, probablemente rara vez te cuestiones cosas como estas. Tenemos las reglas de formación del plural incorporadas y, salvo casos puntuales, no es algo que nos genere problemas.

Cuando sí te lo cuestionas, sin embargo, probablemente te des cuenta de que no es tan simple como parece. ¿Alguna vez buscaste las reglas del plural? Si lo hiciste, entenderás de qué hablo.

En pocas palabras, hay tres formas de formar el plural en español: con el sufijo «-s», con el sufijo «-es» o sin cambiar la palabra. Veamos cuándo se utiliza cada una de ellas.

Se pluralizan con el sufijo «-s»:
Sustantivos y adjetivos terminados en una vocal sin acentuar o en una «e» acentuada, por ejemplo: tazas, dientes, taxis, juegos, espíritus, canapés.

Sustantivos y adjetivos terminados en «a» u «o» acentuadas (aunque en un pasado también aceptaron «-es», ya no se considera la opción correcta), por ejemplo: mamás, dominós. Como toda regla, esta también tiene excepciones y estas incluyen yoes (aunque también se acepta «yos»), noes y albalaes.

Sustantivos y adjetivos que terminan en consonantes distintas a «d», «j», «l», «n», «r», «s», «z», «x» y el dígrafo «ch». Estas palabras no son muy comunes, pero suele tratarse de onomatopeyas o préstamos incorporados de otras lenguas. Algunos ejemplos incluyen fracs, zigzags, clubs (aunque también se acepta «clubes»), kebabs y clips. «Álbumes» e «imanes» son excepciones a esta regla.

Sustantivos y adjetivos que terminan en dos consonantes (cuando la última no es «s» ni el dígrafo «ch»), por ejemplo: campings, icebergs y shorts. Las excepciones incluyen lores (del anglicismo «lord») y palabras como compost y test, cuyo plural es invariable.

Las notas musicales, con la excepción de «sol»: dos, res, mis, fas, las, sis (el plural de «sí» es «síes»).

Abreviaturas formadas por truncamiento, por ejemplo: págs.

Sustantivos y adjetivos terminados en «i» o «u» acentuadas, aunque este caso es un poco particular ya que también es correcto pluralizarlas con el sufijo «-es» y, de hecho, esta suele ser la forma utilizada en la lengua culta. Por ejemplo, «popurrí» puede escribirse en plural como «popurrís» o «popurríes», pero la segunda es la forma «preferida».

Otro caso particular es el de los extranjerismos terminados en «y», ya que estos, según la RAE, correspondería hispanizarlos y escribirlos con «i», por lo se encontrarían en el primer grupo de palabras que mencionamos (el plural de «ferry» sería «ferris», el de «sexy» sería «sexis», etc.).

Se pluralizan con el sufijo «-es»:
Siguiendo una de las aclaraciones del punto anterior, se pluralizan con el sufijo «es» las palabras terminadas en «i» o «u» acentuadas, siendo esta la forma más «culta» a pesar de que también aceptan la pluralización con el sufijo «s» (por ejemplo, «ñandús»/«ñandúes»). Cuando estas palabras son gentilicios, sin embargo, rara vez se usa la pluralización con el sufijo «-s» y conviene siempre usar «-es» (por ejemplo, «saudíes»).

Sustantivos y adjetivos que terminan en «y» y cuya penúltima letra es una vocal. Por ejemplo, la palabra «rey» se pluraliza como «reyes». Esto, sin embargo, es algo que está cambiando lentamente y algunas palabras con este formato que se incorporaron más recientemente al español, como la palabra «gay», se pluralizan con el sufijo «-s» previa transformación de la «y» por «i» («gais»).

Sustantivos y adjetivos monosílabos o agudos (de una sola sílaba o de más de una, pero con el acento en la última) terminados en «s» o «x», por ejemplo: toses, faxes, burgueses. Las excepciones a esta regla incluyen la palabra «dux» (que no varía para formar el plural) y palabras que en realidad son compuestos cuyo segundo elemento es de por sí un plural, las cuales tampoco varían, como «ciempiés».

Sustantivos y adjetivos que terminan en las consonantes «d», «j», «l», «n», «r» o «z» precedidas de una vocal, por ejemplo, amores o goles. Esto también incluye varios extranjerismos como píxeles o másteres. Varias esdrújulas que cumplen estos requisitos, sin embargo, permanecen invariables en el plural, como sucede con «cáterin».

Las palabras terminadas en «ch», que son pocas y todas ellas préstamos de otras lenguas, cuando no se mantienen invariables. Un ejemplo es la palabra «sándwiches».



Películas nominadas al Oscar basadas en historias reales

La lista de nominaciones a los premios Oscar de este año está repleta de películas basadas en historias reales.

Tramas sobre espionaje, biografías de personajes excepcionales o historias de horribles secuestros son los sucesos reales que se narran en algunas de las cintas que optan a la preciada estatuilla. Repasamos algunas de ellas:
  • ‘The Revenant’ (El renacido)  En esta película, Leonardo DiCaprio da vida a Hugh Glass, un cazador que se hizo conocido por sus hazañas en el Oeste de Estados Unidos durante el primer tercio del siglo XIX. Una de sus aventuras más comentadas fue su lucha encarnizada con una osa, a la que acabó matando.
  • ‘The Danish Girl’ (La chica danesa) La cinta protagonizada por Eddie Redmayne cuenta la historia real de la pintora danesa Lili Elbe, que fue la primera persona conocida en someterse a una cirugía de cambio de sexo a principios del siglo XX.
  • ‘Spotlight’  El filme se centra en cómo la unidad de investigación del periódico Boston Globe, conocida como ‘Spotlight’, destapó el escándalo de la Iglesia Católica de Massachusetts, que durante años había ocultado los abusos sexuales perpetrados por distintos sacerdotes. Una investigación por la cual el diario ganó el Premio Pulitzer en 2003.
  • ‘Bridge of Spies’ (El puente de los espías)  La última película de Steven Spielberg enmarcada en la Guerra Fría está basada en el intercambio de prisioneros en 1962 del piloto estadounidense Francis Gary Powers y del universitario Frederic Pryor a cambio del espía soviético Rudolf Abel.
  • ‘Steve Jobs’  La cinta de Danny Boyle es una biografía del fundador de Apple, Steve Jobs, protagonizada por Michael Fassbender. El guión fue escrito por Aaron Sorkin, adaptándolo de la biografía de Walter Isaacson, ‘Steve Jobs’.
  • ‘La habitación’  Este filme canadiense-irlandés está basado en la novela del mismo nombre escrita por Emma Donoghue, cuya trama a su vez está inspirada en el terrible caso del austriaco Josef Fritzl , el hombre que mantuvo encerrada a su hija en un sótano durante 24 años, con quien llegó a engendrar siete hijos.
  • ‘Joy’  La actriz Jennifer Lawrence da vida a la protagonista de esta cinta, Joy Mangano, una madre soltera estadounidense con dos hijos que se hizo millonaria tras inventar el ‘Miracle Mop’.


10 logos afectados por sus productos

El diseñador industrial italiano Marco Schembri decidió mostrar qué aspecto tendrían los logos de las marcas famosas si se vieran afectados por sus propios productos. El logo de McDonald’s engorda a causa de las hamburguesas, Gillette aparece cortado por sus cuchillas y el logo de Absolut está desenfocado debido a demasiado alcohol.






Los negacionistas del cambio climático

Ni en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015 de París ni entre la gran mayoría de la comunidad científica hay lugar para el negacionismo. Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), “es extremadamente probable –más del 95 %– que la influencia humana sea la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX”. 

Los científicos escépticos, que cuestionan sobre todo las consecuencias más catastróficas asociadas al cambio climático, no quieren que se los confunda con los negacionistas, amparados principalmente por el ala más conservadora del Partido Republicano de EE. UU. y grupos similares de Australia y Europa. Tampoco con los blogs pseudocientíficos. Algún renombrado escéptico, como Richard Muller, ha acabado asumiendo que el fenómeno existe y tiene origen humano. No obstante, sus teorías anteriores y las de otros escépticos son dogma de fe para los negacionistas.
A continuación, repasamos los argumentos más controvertidos usados por estos.

El ártico

Satélites de la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) estadounidense detectaron este verano una anomalía al sur de Groenlandia que llamaron gran punto frío. En primavera, investigadores del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, que durante años han confirmado la disminución del hielo ártico y su repercusión sobre el clima, dudaban de que este deshielo fuera irreversible.

En 2011, un equipo de expertos daneses cuestionó también la teoría del no retorno en el calentamiento, pues hallaron pruebas de que los niveles de la banquisa en el Océano Glacial Ártico eran un 50 % más bajos hace 5.000 años. Ninguna de estas investigaciones cuestiona la existencia del cambio climático, pero sirven a los negacionistas para justificar sus posturas y vincularlas a las temperaturas inusualmente frías del pasado verano en el norte de Europa, que en Irlanda bajaron a niveles desconocidos desde 1986.

David Vieites, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, cree que “queda mucho por saber sobre el origen y las consecuencias de ese punto frío”. Lo cierto es que otro estudio de noviembre de 2015 estipula que los últimos glaciares estables de Groenlandia, situados tan al norte que escapaban al impacto del cambio climático, han acelerado su deshielo en la última década.

El Sol

Según los negacionistas, no se tiene suficientemente en cuenta la influencia de nuestra estrella y su actividad –los rayos cósmicos– en el origen del calentamiento terrestre. Y afirman que hay pruebas de que en los últimos siglos la temperatura y el número de manchas solares de nuestra estrella han aumentado y jugado un papel decisivo en el creciente calor terrestre.

Sin embargo, aquí existen divergencias, pues todos los estudios científicos recientes apuntan que mientras la Tierra sigue una tendencia ascendente en sus temperaturas, el Sol muestra la tendencia inversa. Los trabajos presentados en 2009 por Anatoli Erlykin, de la Academia Rusa de las Ciencias, junto con otros investigadores de las universidades de Lancaster y Durham (Reino Unido), atribuían a la actividad solar el 14 % de la culpa del aumento reciente de la temperatura media de la Tierra.

Otras investigaciones, como las de Benjamin Santer, del Laboratorio Lawrence Nacional Livermore (Departamento de Energía de EE. UU.), destacan que si realmente la influencia del astro rey fuera tan notoria, se calentaría más la estratosfera que la troposfera, la capa de la atmósfera más cercana a la Tierra. Sin embargo, ocurre al revés, porque incluso la parte superior se está enfriando.

Vivir con una pareja provoca en el organismo, una "modificación celular".

Sin lugar a dudas, irte a vivir con tu pareja es uno de los pasos más importantes en una relación. Cuando ambos tienen claro que quieren verse cada mañana al despertar y cada noche al acostarse y deciden compartir su día a día, saben que su vida cambiará por completo a todos los niveles. Se convierten en un equipo de dos, se mimetizan y empiezan a hacer las mismas cosas casi sin darse cuenta con el fin de adaptarse el uno al otro y empezar un bonito camino. Lo que hasta ahora no sabíamos, es que incluso nuestras células se compenetran en este trámite, provocando cambios en nuestro organismo.

Según una nueva investigación publicada en Nature, irnos a vivir con nuestra pareja provoca la mímesis de ambos a nivel celular. Esto no debería sonar extraño. En los adultos, tan solo el 25% de las variaciones vienen determinadas por la genética. Del resto se encarga nuestro sistema inmunológico. Llegados este punto, debemos explicar que los humanos somos iguales con respecto al resto de sistemas internos, pero totalmente diferentes en el caso del encargado de ayudarnos a evitar enfermedades. Este, que es "altamente elástico", se va configurando mediante nuestro estilo de vida (deporte, dieta, lugar de residencia...) e infecciones.

Lo que más ha sorprendido a los científicos de la Universidad Católica de Lovaina, es que la variación genética se produce entre dos personas que conviven juntas se modifica un 50% menos que las de cualquier persona. Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron muestras de sangre de 670 personas durante seis meses, de las cuales 70 de ellas estaban casadas. Hubo dos hallazgos sorprendentes. El primero de ellos fue que los sistemas inmunológicos de hombres y mujeres de la misma edad son prácticamente iguales. Esto es curioso porque estudios anteriores han demostrado que las mujeres sufren más enfermedades autoinmunes que los hombres. Según explica Adrian de Liston, autor principal del estudio, "es posible que las pequeñas diferencias que existen entre ambos sexos tengan un gran impacto en las mujeres a medida que envejecen".

Sin embargo, el descubrimiento más inesperado es que los sistemas inmunes de las parejas que viven juntas son muy parecidos. Las 70 parejas analizadas mostraron, en promedio, un 50% menos de variación en sus sistemas inmunológicos que el resto. "Aunque no estudiamos las parejas de hecho, estoy seguro de que el resultado sería muy similar", puntualiza Liston.

Convivir con alguien implica una letanía de pequeños cambios: la dieta, la ingesta del alcohol o las rutinas de ejercicio convergen. Lo mismo ocurre con la exposición a la contaminación o infecciones. Incluso compartimos nuestros microbios. En un beso de 10 segundos intercambiamos 80 millones de bacterias de 300 especies distintas. Según explica Liston, todo esto conduce a que nuestro sistema inmune se parezca al de nuestra pareja.

Aún no comprendemos muy bien cómo los factores medioambientales influyen en las células del sistema inmune. Por eso, son tan importantes esta clase de investigaciones, ya que estos cambios pueden hacernos más o menos susceptibles a padecer ciertas enfermedades.