lunes, 23 de mayo de 2016

A pesar de mi edad mi mamá me sigue tratando como un bebé...y otras imágenes divertidas







Me parece que estoy viendo unos cuantos WTF!







Tu próximo ídolo musical podría ser un holograma

Abres Spotify o Apple Music y comienzas a escuchar el nuevo disco de tu artista favorito. Sin embargo, no es de carne y hueso: cuando da un concierto no podemos acercarnos a pedirle un autógrafo. Pero da igual, porque canta muy bien. ¿Te imaginas un grupo creado con un holograma o una canción compuesta automáticamente según tu estado de ánimo? Pues ya lo puedes hacer. Y ya lo puedes escuchar.

Hatsune Miku es una cantante japonesa que arrasa en su país. Esta ‘adolescente’ (tiene una edad ficticia de 16 años) capaz de llenar estadios hasta rebosar para sus conciertos se proyecta en una pantalla gracias a un ‘software’ llamado Vocaloid, que sintetiza voces pregrabadas y alojadas en un banco para imitar el canto humano. Incluso existe Miku Miku Dance, una herramienta para crear coreografías con su imagen. De hecho, algunas de las canciones que canta este holograma fueron creadas por sus fans, en vez de por compositores profesionales, como les ocurre a muchos artistas famosos.

Miku saltó a la fama fuera de su país en 2014, cuando actuó como telonera de Lady Gaga en el Madison Square Garden de Nueva York y apareció en el programa de televisión de David Letterman. Tras ello, hizo una gira por varias ciudades escogidas con mimo según la densidad de seguidores que había alcanzado en cada lugar.

Como dice Amy Fineshriber, una artista estadounidense radicada en Japón que actuó como comisaria en una exposición sobre Miku, esta no es más que “una voz y un diseño” que sin embargo es capaz de generar algo muy grande: “Un montón de gente que crea todo tipo de géneros y estilos puede usar Miku como una base común para encontrar el trabajo de otros. Ella es más una comunidad que una cosa”. De hecho, una simple búsqueda en YouTube devuelve miles de creaciones de sus seguidores.

Kaito
No es el único cantante virtual que ha creado la compañía Crypton Future Media. También con Vocaloid se diseñó un cantante masculino, Kaito, que aunque no ha cosechado el éxito de Miku, también tiene sus fans en YouTube. Con el nombre genérico de ‘vocaloides’ se conocen a todas esas creaciones japonesas o surcoreanas que combinan voces reales, sintetizador y modificaciones por ordenador. Una de las gran virtudes de Miku es que su aspecto físico ha ido variando a lo largo de los años, como el de una persona humana (si bien también es verdad que la edad o el peso, unos 40 kilos, se han mantenido inalterables), y a su éxito ayudó que fuera la primera vocaloide que apareciera en concierto.

La técnica de los hologramas también permite que cantantes ya fallecidos puedan estar sobre un escenario, recuperando viejas actuaciones. De hecho, hay quien propone giras enteras con ellos. Así, Judy Garland, quien hace más de 70 años embelesó a muchos cantando ‘Over the Rainbow’, volverá a dar conciertos de esta manera en 2017. 

El desgarrador adiós de una pareja antes de morir


Jim Minnini, de 58 años, había sido diagnosticado con cáncer de pulmón y ha estuvo luchando con el apoyo de sus hijos y su esposa, Cindy Irlanda, quienes lo cuidaron durante ocho años. Pero su condición empeoró en los últimos meses.


Cindy preocupada por su marido sufrió un ataque al corazón y debió ser puesta en soporte vital. Al principio se encontraban en diferentes hospitales, pero el último deseo de su padre era ver a su esposa una vez más antes de morir.

Estuvieron casados ​​durante 23 años y Jim era "inflexible" e insistía en estar con su esposa en sus momentos finales. Esa fue la primera vez en la historia del hospital que aceptaron que dos pacientes en terapia intensiva estuvieran juntos en la misma sala.


"Sé que si mi padre quisiera ser recordaro sería por el amor que le tenía a mi madre", dijo su hijo Chris Mannini de 21 años. Su madre ahora ha vuelto a casa y se encuentra en recuperación. 


Chris publicó estas fotos a instancias de sus amigos: "Mis amigos me decían que yo sólo veía a mis padres, pero que ellos veían ahí una muestra del amor verdadero"

Esta que muestra el momento del adiós, un momento de extremo dolor, pero al mismo tiempo de enorme belleza y amor fue tomada sólo horas antes de que su padre Jim falleciera.

No sonrías en tu foto de perfil

Jessica Tracy es es una profesora que se ha dedicado a estudiar qué es lo que los hombres encuentran más atractivo de las mujeres a primera vista, y viceversa.

Las conclusiones muestran resultados dispares dependiendo de quién sea quien analicemos.

Las mujeres consideran a los hombres solemnes y pensativos más atractivos que a los hombres felices: cuanto menos sonrían, más masculinos resultan.

Tracy dice lo que sigue: “Aunque mostrar un rostro feliz se considera esencial para las interacciones sociales amistosas, incluyendo a aquellas que implican atracción sexual, pocos estudios han examinado cuándo una sonrisa es, en verdad, atractiva. Nuestro estudio demuestra que los hombres y las mujeres responden de manera muy diferente a distintas emociones, incluyendo las sonrisas”.

El experimento de Tracy consistió en reunir a 1000 hombres y mujeres para que evaluasen el atractivo de miembros del sexo opuesto, mientras exhibían emociones diferentes.

Las mujeres preferían a hombres que parecían malhumorados, mientras los hombres consideraban que la sonrisa era el aspecto más atractivo de una mujer.

Tracy concluía: “En general, los resultados parecen reflejar normas de género muy tradicionales y valores culturales que han emergido, se han desarrollado y se han reforzado a lo largo de la historia, al menos en culturas occidentales”.
Tenlo en cuenta cuando vayas a actualizar tu foto de perfil en las apps de ligue...



8 trucos que te convertirán en un experto en Lenguaje Corporal

¿Cuántas veces habremos querido saber lo que piensa otra persona? Saber si se encuentra a gusto con nosotros, si le incomoda nuestra presencia, si le caemos bien o si por el contrario nos odia...

Desgraciadamente, la lectura de mentes y la telepatía son posibilidades todavía utópicas. Sin embargo, podemos conseguir algo parecido gracias a la información que nos ofrece algo tan común como el cuerpo y su gestualidad, las posturas que adoptamos en determinadas situaciones.

Sí, el lenguaje corporal puede decir de nosotros mucho más de lo que pensamos y contribuir a que "leer la mente del otro" sea una tarea un poco más sencilla.

Según un viejo estudio elaborado por UCLA, sólo el 7% de la comunicación se basa en el lenguaje verbal, en lo que decimos específicamente. Del resto, el 38% de la comunicación tiene que ver con nuestro tono de voz y sus inflexiones, y el 55% proviene del lenguaje corporal. Saber interpretar de forma correcta este lenguaje puede ayudarnos en multitud de situaciones.

Después de entrevistar a más de 1 millón de personas, la agencia de coaching TalentSmart encontró niveles de rendimiento superior en aquellas personas con una alta inteligencia emocional. Esas personas comprendían a la perfección la importancia del lenguaje corporal y supieron encaminar sus tácticas de comunicación a aprovechar ese poder.

Si tu también quieres convertirte en un experto en esta “telepatía corporal”, deberías prestar atención a estas 8 pistas:

1. Los brazos y piernas cruzados son un signo de resistencia.

La posición de tus extremidades pueden delatar si estás de acuerdo o no con las ideas de tu interlocutor. Puede que incluso estés teniendo una conversación agradable con él y sonrías, pero tu cuerpo dice lo contrario.

Psicológicamente, las piernas y brazos cruzados son una señal de que la persona está mental, emocional y físicamente bloqueada ante aquello que tiene delante. Lo más interesante es que no es una reacción consciente, y es por eso por lo que es tan revelador.

2. La verdadera sonrisa no está en la boca, sino en los ojos.

Fíjate en esa persona, cómo sonríe. Parece feliz pero... no lo está. Muchas veces, sonreímos por compromiso, para ocultar nuestros miedos, preocupaciones o que nos encontramos ante una situación incómoda. Entonces, ¿cómo saber si la felicidad de nuestro interlocutor es verdadera?

Es muy fácil. Solo tienes que mirarle a los ojos, en concreto, a las patas de gallo. Las arruguitas que se forman en los extremos de los ojos indican cuando la sonrisa es verdadera. Así que la próxima vez que quieras saber si esa persona oculta algo... fíjate en la comisura de sus ojos.

3. Copiar el lenguaje corporal del otro es una buena señal.

Siempre te han dicho que copiar a los demás está mal y que es un indicio de falta de autoestima. Es hora de que cambiemos esa manera de pensar, por lo menos cuando hablamos de lenguaje corporal involuntario.

Copiar de forma instintiva los movimientos de la persona con la que estamos hablando es una buena señal. Cruzas las piernas y tu interlocutor lo hace también, sonríes y él sonríe, cambias de postura y te copia como si estuvieras delante de un espejo... todo esto son señales de que la conversación es agradable y que la otra persona se muestra receptiva ante tu mensaje.

Ten este consejo en cuenta la próxima vez que tengas una reunión, puede ser un indicador de que el acuerdo llegará a buen puerto.

4. La postura, la clave del liderazgo.

Te encuentras en una habitación rodeado de desconocidos. No conoces nada de ellos ni sabes a qué se dedican o qué cargos ocupan en su entorno laboral. La única información que posees es que todos ellos son miembros de la misma empresa. Te piden que indiques quién es el presidente. Puede parecer un reto complicado, ¿no? Gracias a las claves del lenguaje corporal, la respuesta es un poco más fácil.

La postura corporal erguida, las palmas hacia abajo y los gestos abiertos y expansivos son un indicador de liderazgo. Esto se debe a que el cerebro relaciona la cantidad de espacio ocupado con el poder de las personas. A más espacio, más poder. Y ocurre igual a la inversa. Una persona encorvada parece que ocupa menos espacio y proyecta menos energía.
5. Los ojos no mienten... o sí.

La frase “Mírame a los ojos cuando hablas” a menudo se establece como la prueba definitiva de la sinceridad. Pues bien, eso es cierto hasta cierto punto.

La creencia de que cuando mentimos desviamos la mirada se ha hecho tan popular que las personas mantenemos contacto visual de manera deliberada en un intento de encubrir una mentira. Por lo tanto, si una persona mantiene la mirada durante demasiado tiempo y sin parpadear... quizás esconda algo.

6. Las cejas incómodas

Hay tres emociones principales que hacen que las cejas se levanten: sorpresa, preocupación y miedo. Y también incomodidad. Si alguien está hablando contigo y levanta las cejas sin que el contexto de la conversación esté dando lugar a reacciones de sorpresa, preocupación o miedo... quizás signifique que está un poco incómodo con vuestra conversación.

7. ¡Deja de mover la cabeza!

Siempre nos han recomendado que asintamos cada cierto tiempo en una conversación como muestra de interés. Pero sin pasarse. Un movimiento exagerado de cabeza durante una conversación puede ser indicador de que la persona está preocupada por lo que podamos pensar de él o por la posibilidad de que pensemos que no es capaz de seguir nuestras instrucciones. Así que si quieres transmitir calma y serenidad... deja de mover la cabeza compulsivamente.

8. Mandíbula apretada = estrés creciente

Mandíbula apretada, cuello tenso y ceño fruncido son señales inequívocas de estrés. Y signos de malestar considerable. Si cuando estás hablando con alguien muestra alguna de estas tres señales, mantente alerta. Quizás la conversación esté derivando a algo serio, su mente podría estar en otro lugar o el enfoque del tema le está estresando.



Lo dice la ciencia: ¡trabajar mas de 25 horas semanales podría dejarte estúpido!

Cuando completamos nuestra formación profesional, para muchos ya es momento de adentrarnos en esas 8 horas por día o 32 horas semanales de trabajo. 

Es lógico pensar que cuanto más tiempo le dediquemos a trabajar, más aumentaremos nuestra productividad y nuestro funcionamiento cognitivo. También se cree que atrazar el retiramiento puede ayudar a reducir el deterioro cognitivo funcional típico de la vejez, gracias a la estimulación intelectual constante que te impone la actividad laboral.

De hecho, en muchos países comenzaron a demorar la edad de jubilación al atrasar la edad a la cuál se comienza a recibir la pensión. Por esta razón, las personas continuarían trabajando hasta más tarde en la vida.

Esto se resume por la hipótesis de «úsalo o piérdelo» la cual en este caso en particular, defiende que dejar de ejercitar nuestro intelecto, ya sea por menos horas de trabajo o por retiro, nos hace más propensos a sufrir un deterioro de la actividad cognitiva más marcado.

La relación entre el retiramiento y el deterioro de la funcionalidad cognitiva fue esencialmente estudiada, sin embargo, poco se dice sobre la relación entre la cantidad de horas de trabajo y el deterioro de la actividad cognitiva.

Por esta razón, investigadores del Instituto de economía aplicada e investigación social de Melbourne realizó un estudio de 6500 australianos de 40 o más años. En el mismo, relacionaron el número de horas trabajado por cada persona con sus resultados en test de memoria, habilidades lingüísticas, concentración y velocidad para procesar información.

Asimismo utilizaron información provista por base de datos de encuestas HILDA (encuestas de dinámica laboral, familiar e ingresos).

¿Qué efecto tiene realmente el trabajo en nosotros?
A veces lo odiamos y a veces lo adoramos. Nuestra relación con el trabajo es complicada y también lo es su efecto sobre nuestro cerebro.

Por un lado, el trabajo puede estimular la actividad del cerebro, pero al mismo tiempo, largas horas de trabajo pueden causar cansancio y estrés, lo que puede potencialmente dañar nuestras funciones cognitivas.

Hay varios estudios publicados que evalúan el efecto de la calidad del trabajo, según el tipo de trabajo y las tareas en las funciones cognitivas. La estimulación intelectual depende del trabajo en cuestión, pero también depende de la cantidad de horas dedicadas al trabajo.

En principio, la cantidad de horas de trabajo afecta nuestro funcionamiento cognitivo por los canales de estrés físico y de estrés psicológico. Varios estudios científicos sugieren que el estrés afecta considerablemente al funcionamiento cognitivo.

Según reportan otros estudios, el estrés afecta la función cognitiva según la via de catecholamines y más lentamente según la vía de glucocorticoides. Asimismo, el estrés crónico aumenta la vulnerabilidad de enfermedades mentales.

En particular, en un estudio realizado en 1996, se concluyó que larga horas de trabajo tienen un efecto adverso sobre la salud mental de los trabajadores en la industria de los automóviles. Otro estudio realizado en 2013 también encontró que largas horas de trabajo aumenta el estrés.

Entonces, si bien el trabajo permite estimular constantemente el intelecto, lo cuál se ha demostrado que reduce el deterioro de la actividad cognitiva, esto se ve contrarrestado por los efectos negativos dirigidos por el estrés físico y mental asociados con las largas horas de trabajo.

Resultados del estudio
En el estudio realizado no se encontró una relación lineal en el efecto de las horas de trabajo en la función cognitiva. Los resultados demostraron que al trabajar 25 horas a la semana o menos, esta cantidad de horas de trabajo tienen un impacto positivo sobre el funcionamiento cognitivo. Mientras que trabajar más de 25 horas semanales tiene un impacto negativo.

Los investigadores analizaron los sexos por separado considerando los distintos niveles de estrés entre los hombres y las mujeres en un ambiente laboral. No obstante, en los resultados no encontraron ninguna diferencia en cuanto a los efectos en la actividad cognitiva.

Uno de los investigadores, Colin McKenzie, explica que «estos resultados sugieren que para maximizar la habilidad cognitiva de las personas a lo largo de la vida se debería trabajar un horario medio».

Según la Organización Internacional del Trabajo, el número de trabajadores de medio tiempo aumentó considerablemente a nivel mundial en los últimos 20 años. Sin embargo, el horario de trabajo estándar sigue siendo de entre 40 y 44 horas por semana aproximadamente.

Hay algunas excepciones, por ejemplo, en algunos países como Francia son 35 horas por semana, mientras que en los campos de trabajo de Corea del Norte son 112.

Como explica otro de los investigadores «para las funciones cognitivas, trabajar demasiado es peor que no trabajar nada (...). Al principio, el trabajo estimula las células del cerebro, pero el estrés asociado con el trabajo físico y psicológico actúa en cierto momento y afecta lo positivo del trabajo, impidiéndote trabajar correctamente».

Sin embargo, es posible que no haya que preocuparse realmente por cambiar los horarios de trabajo para las personas menores a 40 años, según el profesor McKenzie «las funciones del cerebro en una persona jóven son diferentes. Personas más jóvenes son más resistentes a trabajar largas horas».

Necesario o no, una disminución de las horas de trabajo podría ser muy beneficioso. Con estos resultados, los investigadores propusieron una nueva hipótesis: «úsalo demasiado y piérdelo» que ellos creen, es más acorde a la realidad.



La primera tortuga con un caparazón impreso en 3D

Freddie es el nombre de esta tortuga brasileña, que sobrevivió a un incendio en la selva. Salvo la vida, sí, pero las quemaduras que sufrió obligaron a extirparle el caparazón. Afortunadamente para ella, un grupo de cirujanos comprometidos con la naturaleza y que se hacen llamar The Animal Avengers, acudieron en su auxilio. Estos especialistas fabricaron un nuevo caparazón impreso en 3D, el cual fue pintado para que pareciera lo mas natural posible, gracias al cuál el animal se ha recuperado satisfactoriamente de su terrible mutilación.








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