viernes, 1 de julio de 2016

Hoy ando al revés...y otras imágenes divertidas







Rompió una puerta para robar, pero la reparó. Por eso lo atraparon.

Gales: robó en una casa y antes de irse se tomó el trabajo de reparar una puerta que había dañado. Y por esa “buena acción” lo capturaron.


Jonathan Heaven, de 26 años de edad, fue condenado a dos años de cárcel por robar cuatrocientas libras en efectivo varios electrodomésticos de una casa, a la que entró forzando la puerta.

El caso ocurrió en la localidad de Portmead, Swansea, y el ladrón fue atrapado gracias a su excesiva prolijidad.

Según la prensa local, Heaven daño la tapa del buzón de la puerta cuando la forzó, Y antes de marcharse la reparó por completo. Para su desgracia, la policía halló e identificó sus huellas digitales en el frasco de pegamento que usó para esa tarea.

El joven confesó el delito y recibió una condena de dos años. De acuerdo al reporte policial, actuó bajo los efectos de drogas.


A veces las cosas salen mal...







Esforzados fotógrafos de bodas







¡Digo WTF! y me quedo corto!







Maravillosas fotos donde sobran las palabras







Las consecuencias de vivir sin sexo

¿Puede una persona vivir sin sexo? Parece imposible, pero muchas religiones tienen la abstinencia como uno de sus basamentos, aunque allí la cuestión pasa más por apagar el deseo.

Según los especialistas, la falta de apetito sexual no genera infelicidad en los seres humanos. En cambio, cuando no se producen encuentros amorosos y el deseo es constante, aparecen los problemas. Uno de los primeros efectos es el descenso de la autoestima en muchas personas y parejas.  

El médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin explica que "existen momentos o etapas en las que el deseo se apaga y se establece en las parejas un acuerdo tácito de 'estar juntos pero sin sexo'. También es importante entender que hay personas que están solas pero no quieren exponerse a encuentros conflictivos o que pueden lastimarlas en el futuro".

Para Ghedin, "aunque no aparezca, el sexo siempre está". Lo esencial de esta actividad, muchas veces, trasciende la necesidad corporal: practicarlo es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que hay, según numerosos estudios científicos.

Uno de ellos, encabezado por la Universidad de Tuffts en Massachusetts, Estados Unidos, arrojó que "el sexo genera inmunoglobulina A (IgA), uno de los anticuerpos que ayuda a prevenir infecciones y resfriados. Pero hay más,practicarlo dos veces por semana aumenta en un 30% los niveles de este anticuerpo".

"El encuentro íntimo es una parte fundamental de la vida. No importa si se está en pareja o no, es indistinto. Se siente el deseo, la intensidad del amor, del placer y uno se entrega al otro sin perder la individualidad. Tenemos la capacidad innata de proyectar la vida en compañía, en donde el gran desafío de ser singulares es hacerlo bajo una experiencia íntima compartida", dijo Ghedin.

Las hormonas sexuales son claves. Aquellas que intervienen en este comportamiento, al perder actividad, dejan de segregar sustancias que afectan directamente el estado de ánimo y la motivación de las personas.

"Si esa fuerza llamada libido es inherente a lo humano, la represión o sublimación de la misma son adquiridas. El interés sexual puede reprimirse por experiencias frustrantes, traumas, vergüenza, rencores, falta de comunicación, incapacidad para demostrar afectos, entre otras cuestiones", aclaró el médico.

La experiencia erótica puede verse influida por distintos factores, personales o del vínculo. "Desde el punto de vista biológico del encuentro, el acto sexual, además de ser un buen ejercicio aeróbico, activa la liberación de sustancias como las endorfinas que brindan sensación de bienestar, de hormonas como la oxitocina que promueve el apego y de neurotransmisores como la dopamina que incrementa el deseo y ayuda a la repetición de la acción. Perder esto puede ocasionar problemas en la salud", contó el especialista.

Ghedin también alertó que "cuando el conflicto interno radica entre las ganas y la dificultad para encontrar un compañero/a sexual, la tensión no sublimada en otras actividades puede generar angustia, frustración y pensamientos recurrentes referidos a vivir sin sexo".

¿Se puede equilibrar la falta de sexo?
Algunos expertos recomiendan equilibrar la carencia sexual con una alimentación saludable, sin grasas, ni azúcares, ni café, y con ejercicio,para liberar la carga retenida.

"Hay personas que con la masturbación logran disminuir la tensión, pero para otras no es suficiente y necesitan el contacto cuerpo a cuerpo. En las mujeres es más frecuente la necesidad de un acercamiento más intenso, aun sabiendo que será ocasional", sostuvo Ghedin.

Respecto a las relaciones cibernéticas, Ghedin cree que es fundamental "escaparle a las redes sociales, los encuentros cara a cara siempre serán insuperables. Cambiar la soledad de la casa por un café, una salida al cine o la visita a una exposición de arte. No hay que quedarse con las malas experiencias de otros. Como en cualquier ámbito de la vida, cada ser humano debe crear sus propias vivencias", concluyó el sexólogo.




¿Por qué tomamos decisiones estúpidas? (No, no es por estúpidos...)

El referéndum en Reino Unido ha dado mayoría al Brexit, el Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones en España y en Estados Unidos se teme que Donald Trump y sus políticas puedan llegar a la Casa Blanca. Aparentemente, la gente elige la peor opción de todas pese a que los expertos alertan sobre las terribles consecuencias de hacerlo.

Pero, ¿realmente somos tan idiotas? ¿Y por qué seguimos tomando decisiones estúpidas pese a conocer cuál es el resultado de estas?

La respuesta más fácil es que el público general es estúpido, la gente no tiene el coeficiente intelectual suficiente o no está bien informado. Pero no es verdad. Nunca antes los niveles generales de educación han sido tan altos y podemos informarnos fácilmente con solo una conexión a Internet.

Entonces, ¿qué es lo que falla? Esta misma pregunta es lo que llevó a Mats Alvesson y André Spicer a escribir su libro, La paradoja de la estupidez, donde intentan dar respuesta al porqué de nuestras malas decisiones.

Los seres humanos tendemos a evitar a toda costa lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva. Cuando los hechos no encajan con nuestras creencias, tendemos a cambiar los hechos, no nuestras creencias

Una de las razones tiene que ver con nuestros sesgos cognitivos incorporados. Es decir, muchas veces nuestras decisiones están basadas en creencias pasadas o incluso asociaciones al azar. Y una vez que tomamos esa decisión —en un proceso hiper rápido que dura unas centésimas de segundo— empezamos el proceso de justificarla. A partir de ahí buscaremos información que corrobore nuestras creencias mientras omitiremos aquella que las destruya.

Los seres humanos tendemos a evitar a toda costa lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva. ¿Que en qué consiste esta disonancia cognitiva? Básicamente en el hecho de quec, uando los hechos no encajan con nuestras creencias, tendemos a cambiar los hechos, no nuestras creencias.

Otra de las razones por las que ignoramos a los expertos se basa en que algunas de nuestras decisiones podrían crear malestar social. Es por ello por lo que elegimos lo mismo que la gente que nos rodea, aunque estén equivocados.

Otra de las razones por las que ignoramos a los expertos se basa en que algunas de nuestras decisiones podrían crear malestar social.

A partir de ahora, cuando vayas a catalogar de idiota a alguien por sus decisiones piénsalo dos veces. Quizás la palabra correcta sea obstinado: menos efectista, más diplomática y con cierta base científica.




Samuel L. Jackson: de drogadicto a la estrella negra mas taquillera de Hollywood

Si eres productor, necesitas un actor negro y quieres que tu película sea un éxito absoluto, contrata a Samuel L. Jackson.

Durante años ha sido el actor negro cuyas películas más dinero han recaudado de todo Hollywood. Y según Box Office, solo es superado por Harrison Ford en el ranking completo.

Ahora, a sus 67 años, sigue tan activo como siempre. Y es que, tanto por sus facciones como por su actitud juvenil, puede interpretar perfectamente personajes mucho más jóvenes.

La fama, sin embargo, no le llegó hasta pasados los 40.

Todos recordamos el papel que lo llevó al estrellato. En Pulp Fiction, de la mano de su fetiche Quentin Tarantino, interpretó a un Jules Winnfield que pasará a la historia como uno de los mejores personajes del director.

Pero el camino del hombre recto que recitara a través del capítulo 25 versículo 17 no es, precisamente, el que ha llevado durante toda su vida.

El pasado domingo, al recibir el premio a la trayectoria de los BET Awards, Jackson sorprendió al público con una confesión: “ Mi mujer y mi hija, cuando solo tenía 8 años, me encontraron desmayado en el suelo de la cocina después de haber ido a la despedida de soltero de alguien. Pusieron mi culo en rehabilitación al siguiente día y me han soportado y apoyado desde entonces. Ellas me dan una razón para levantarme y luchar día tras día”.

Samuel L. Jackson era drogadicto. Aunque lleva sobrio desde 1991, año en el que ocurrió el citado incidente, su juventud estuvo marcado por excesos que casi le cuestan la carrera. Una carrera que, antes de pasar por el cine, se había desarrollado en los teatros de Nueva York durante los años 70 y 80.

Cuando actuaba siempre lo hacía bajo los efectos de algún tipo de sustancia. Sobre todo LSD, marihuana y alcohol.

“Tenía muy buena reputación en el teatro, pero era un adicto de mierda que me pasaba gran parte de la obra fuera de mí mismo. Aun así, me presentaba a tiempo, sabía mis líneas y mis gestos. No es que ganara un montón de dinero, pero estaba muy satisfecho artísticamente porque trabajaba con personas que me hacían ser mejor”, dice.

Pero su carrera no despegó de verdad hasta que no dejó su adicción. Jurassic Park y Pulp Fiction llegaron cuando ya estaba sobrio. Y, a partir de entonces, ha demostrado una vez tras otra que es mucho más que el actor afroamericano de moda.

“ Estaba llevando mi carrera por el camino correcto, solo había un problema: mi adicción. Cuando estaba drogado buscaba la interacción con el público y el espectáculo por encima de la interpretación. Fue cuando lo dejé que aprendí a interactuar mejor encima del escenario”.

La drogadicción de Jackson venía de lejos. Se crió en un barrio humilde, en un contexto en el que los afroamericanos estaban totalmente censurados. En 1968, decidió abandonar la universidad para ingresar en los Black Panthers, reivindicando los derechos de los negros a través de actos que ahora considera "poco éticos".

Buen humor en carteles de bares







Humor desesperado