sábado, 16 de julio de 2016

El vergonzoso precio de la discriminación

Pareciera que el racismo es una idea anticuada y no aplicable al mundo moderno, pero desafortunadamente, sigue vivo y muy presente entre nosotros. Hay lugares en el mundo donde el racismo es más marcado que en otros lados, como el caso de las personas de Medio Oriente en Europa. Pues tal es el caso en el corto, la realizadora griega Nancy Spersioti creó una historia la cual llamó Jafar


El video comienza con un hombre esperando afuera del consultorio de un doctor, parece que es un hospital. Una familia se acerca y es de una etnia distinta a la del hombre sentado, la niña que los acompaña se sienta al lado de él, pero la madre la mueve inmediatamente de lugar al ver que está junto al hombre “diferente” a ellos.

El padre de familia se da cuenta de la acción de su esposa y la apoya al cederle el lugar donde él se había sentado. El doctor finalmente sale del consultorio y llama a la familia a la oficina. El motivo de la cita parece ser el de presentarles al donador del transplante que salvó la vida de su hija. El doctor hace pasar al donador y les presenta a Jafar, el hombre sentado al lado de ellos, quien dio su médula ósea para la pequeña. La familia queda sin palabras y avergonzada de su manera de actuar. El video enfatiza la importancia de no juzgar y discriminar a las personas solo por su apariencia. Es algo que pasa todos los días en todos lados, sin embargo, de las acciones más reprobables del ser humano, si es que se puede llamar humano el actuar así.


La curiosa fobia a los botones

La kompounofobia, es el nombre que recibe la aversión a los botones. Pero no a los botones del mando a distancia u otras máquinas similares, sino a los botones de camisas, vestidos o cualquier otro tipo de prenda.

La fobia existe y es algo bastante más común de lo que parece. De hecho, han hablado de ella personajes tan importantes como el escritor Neil Gaiman, que de hecho basa en ella una de sus novelas más conocidas, “Los mundos de Coraline“.

¿Qué es la kompounofobia? ¿Fobia o aversión?
Agunos autores la clasifican más bien como aversión. ¿Pero cuál es la diferencia? Básicamente, una fobia consiste en el miedo irracional a la presencia de un estímulo concreto, que puede desencadenar un cuadro completo de ansiedad.

Por el contrario, las aversiones sólo causan malestar o asco, aunque es cierto que a veces pueden ser tan extremas que llegan a interferir en el desarrollo de la vida normal de quién la padece, de un modo similar a cómo lo hacen las fobias.
En el caso de los kompounofóbicos, por lo general suelen sentir aversión a tocar botones, ya sea en su ropa o en la de los demás, siendo un trauma para ellos llegar a entrar en contacto con alguien que lleve puesta una camisa. Como consecuencia, suelen vestir con velcros o cremalleras y evitan acercarse a estas pequeñas piezas en la medida de lo posible.

En el otro extremo están los que sí que sienten miedo ante la visualización de los botones y posiblemente odien a Neil Gaiman por la selección de la temática de Los Mundos de Coraline.

Si leíste la novela o viste la película habrás comprobado que las escenas en las que aparecen los personajes con botones a modos de ojos dan un mal rollo terrible, así que imagina lo que tiene que pasarse por la cabeza de alguien que padece miedo a estos objetos.





Te de banana para combatir el insomnio

Todo el mundo odia las noches de insomnio. Pueden arruinar todo el día siguiente, e incluso hacer que el horario de sueño de toda la semana esté fuera de control. Imagínate dando vueltas en la cama, preocupándote de cómo harás frente al día siguiente con tu falta de energía. Cuanto más te preocupas, más difícil se hace conciliar el sueño. Este es un problema común para muchos de nosotros, pero por suerte, hay una solución.

Nos hemos topado recientemente con un remedio natural para conseguir cerrar los ojos sin que implique tomar pastillas para dormir. Es una simple bebida hecha de agua hirviendo y plátanos y se llama té de plátano.

Como probablemente sabrás, los plátanos son una gran fuente de potasio y magnesio. Pero lo que quizás no sepas es que estos dos productos químicos son sedantes naturales. Para aprovechar las ventajas de una taza de té caliente de plátano, empieza por cortar ambos extremos del plátano y hervirlo en una olla con agua.

Echa un poco de canela en la olla y se deja hervir durante 10 minutos. A continuación, deja que se enfríe lo suficiente hasta que no esté demasiado caliente para beber. Bebe el té y por último, vete a la cama y deja que el elixir natural del sueño haga su magia.





Nunca, pero nunca, nunca, dejes a los niños solos...







Fotos de bodas nada convencionales






Records humanos: el que llegó más lejos, el que corrió más rápido, se sumergió más profundo o escaló más alto







Humor negro







El "Trastorno Explosivo Intermitente" (No te enfurezcas!)

Con suficiente frustración, es normal y sano enojarte. Pero para una pequeña parte de la población – aproximadamente el 7% según estas cifras del Instituto Nacional de Salud Mental de E.U.A.- su propensión a salirse de sus casillas es tan grande que puede ser diagnosticada profesionalmente como ‘Trastorno Explosivo Intermitente’ (TEI).

El trastorno se caracteriza por episodios desproporcionados de furia, con la intensidad de respuesta siendo muy superior de lo que la provocación generaría. Si alguien que conoces es propenso a la furia tras el volante, el abuso doméstico, aventar o romper objetos u otro tipo de berrinches, la Clínica Mayo dice que podría tratarse de TEI.

Y de acuerdo a un nuevo estudio de la Universidad de Chicago, también podrían tener cerebros predispuestos a la ira. La investigación descubrió que las personas con TEI tienen menos integridad en la materia blanca del fascículo superior longitudinal, un área del cerebro que conecta al lóbulo frontal – asociado con las emociones y la toma de decisiones – con el lóbulo parietal, que procesa información sensorial.

Los resultados vienen de imágenes de resonancia magnética a 132 adultos: de los cuales 42 habían sido diagnosticados con TEI, 50 eran ‘controles psiquiátricos – es decir que tenían otros trastornos psiquiátricos pero no TEI – y 40 eran controles normales. Descubrieron que las personas con TEI y también los que tenían trastorno limítrofe de la personalidad (caracterizada por estados de ánimo extremadamente inestables), tenían malas conexiones cerebrales.

El reporte, publicado en el diario Neuropsychopharmacology, es otro ejemplo de déficits tangibles en los cerebros de las personas con TEI que indican que el comportamiento impulsivo agresivo no se trata simplemente de una ‘mala conducta’ sino un comportamiento con bases biológicas reales que puede ser estudiado y tratado.




El curioso caso del koala con "un ojo de cada color"

Con un ojo azul brillante y uno marrón, un koala con una rara condición ha deslumbrado a los veterinarios en Australia que lo han nombrado Bowie por el famoso cantante.

El marsupial fue ingresado recientemente en el Hospital del Zoológico Australia, al norte de Brisbane, al parecer después de haber sido atropellado por un coche, fue ahí cuando los veterinarios se sorprendieron al descubrir que tenía ojos de diferente color.
La extremadamente inusual condición es conocida como heterocromía – el hospital dijo que era el resultado de un gen recesivo heredado de sus padres que afecta a la pigmentación del iris.

"La heterocromía de Bowie no afecta cómo se ve el mundo a su alrededor, de hecho, su visión es buena, justo lo que nos gusta ver en un koala joven", dijo la veterinaria tratante Sharon Griffiths, añadiendo que Bowie tenía una contusión en la pierna.

"Aparte de ser muy afortunado de evitar mayores daños en el accidente, ella también es increíblemente única ya que la heterocromía no es una ocurrencia común en los koalas, se encuentra con más frecuencia en las especies de mamíferos domésticos tales como perros y gatos."

La condición es similar a la que ayudó a definir el aspecto de Bowie el cantante, que murió de cáncer a principios de este año - y en nombre de quien nombraron una constelación.



El experimento de pensar en "un ser divino"

En un estudio de 2006 llevado a cabo por los neurocientíficos Mario Beauregard y Vincent Paquette, de la Universidad de Montreal, Canadá, querían valerse de las imágenes del cerebro para arrojar un poco de luz acerca de la forma en que el cerebro experimenta las creencias o los sentimientos religiosos.

Para llevar a cabo el estudio, se sometió a un escáner de resonancia magnética funcional a 15 monjas de clausura pertenecientes a una secta monástica austera de la Iglesia Católica Romana con edades comprendidas entre los 23 y los 64 años.

Los neurocientíficos, entonces, solicitaron a las monjas que revivieran la experiencia religiosa más profundo que hubieran tenido como integrantes de la orden carmelita. Entonces se percibió una gran actividad en el núcleo caudado, una pequeña región central del cerebro que produce sensaciones de alegría, serenidad, conciencia del ser e incluso amor.

Otra de las regiones que se activó fue la ínsula, la cual algunos neurocientíficos asocian a los sentimientos de conexión con lo divino.

La sorpresa llegó cuando a las mojas se les solicitó que revivieran alguna experiencia emocional profunda, no relacionada con Dios, sino con otro ser humano: las neuroimágenes fueron distintas. Es decir, que los patrones de activación cerebral asociados con la religión parecen diferentes a los asociados con las relaciones humanas (al menos en personas con profundas creencias religiosas).

Algunos investigadores han llegado a pensar en la posibilidad de la existencia de un "punto de Dios" o "módulo divino", es decir una región específica del cerebro "diseñada" para la comunicación con Dios. Esta investigación, si bien tiene un tamaño muestral reducido, trata de refutar tales teorías.

Lo que sí parece más claro es que, haya o no un centro divino, éste se debilita si nos ponemos a resolver un problema analítico. Es al menos lo que sugiere un estudio con 650 personas de la University of British Columbia (Canadá) publicado en la revista Science. Daniel Kahneman, psicólogo y Premio Nobel de Economía, matiza el resultado: No estamos haciendo que la gente se vuelva atea. Lo que este trabajo muestra es que, cuando piensas de manera más crítica y reflexiva eres más propenso a rechazar algunas afirmaciones que en caso contrario aprobarías.

Los neurocientíficos más osados incluso proponen que en un futuro se podría “desactivar este centro de Dios”, al igual que se podrá gestionar el enamoramiento o el síndrome de abstinencia. ¿Cuántos querrán ingerir la píldora atea? ¿Deberá ser de obligada ingesta al nacer? ¿Se formarán grupos anti píldoras ateas como existen ya grupos antivacunas? Espinosas cuestiones que tal vez muy pronto deberemos enfrentar.





10 terroríficas, pero muy probables, predicciones sobre el futuro

El futuro promete, pero no siempre en el buen sentido. Aquí tienes 10 posibles acontecimientos de los que podríamos arrepentirnos profundamente en los próximos años. Listados en ningún orden particular.

1. Prácticamente cualquier persona será capaz de crear su propia pandemia
A principios de este año, el Proyecto de Prioridades Globales de Oxford enumeró una serie de catástrofes que podrían matar a un 10% de la población humana o más. En lo alto de la lista, una pandemia diseñada deliberadamente por un laboratorio. Los autores advirtieron que podría suceder en sólo cinco años.

Muchas de las tecnologías de esta predicción ya han empezado a aparecer, como el sistema de edición genética CRISPR/cas9 y las bioimpresoras 3D. Es más, los planos necesarios para este tipo de destrucción están disponibles públicamente. Hace una década, el futurólogo Ray Kurzweil y el tecnólogo Bill Joy regañaron al Departamento de Salud de los Estados Unidos por publicar el genoma completo del virus de la gripe de 1918, un movimiento que calificaron de “extremadamente estúpido”. Más recientemente, varios científicos se pronunciaron cuando Nature decidió publicar un estudio sobre mutaciones de ganancia de función que explica cómo la gripe aviar podría mutar en algo aún más letal.

El temor es que un estado villano, un grupo terrorista o una persona maligna puedan crear su propio virus y desatar una pandemia. La selección natural es muy buena creando virus desagradables y prolíficos, pero imagina lo que podría hacerse con un diseño intencional.

2. La gente que transfiera su mente a un ordenador estará quitándose la vida
Una de las visiones más radicales sobre el futuro es un mundo en el que los seres humanos biológicos intercambian sus cuerpos físicos por una existencia puramente digital. Esto requiere que la persona transfiera literalmente su mente a un superordenador, un proceso hipotético que podría resultar en la destrucción permanente de la persona original. Sería una forma de suicidio no intencional.

Esto es lo que se conoce como el problema de la “continuidad de la conciencia”. Sí, con el tiempo podríamos ser capaces de cortar, copiar y pegar la esencia de nuestra personalidad y nuestros recuerdos en un sustrato digital, pero transferir nuestra conciencia en sí puede ser difícil de justificar. Los neurocientíficos saben que los recuerdos existen en el cerebro como construcciones físicas; hay algo ahí dentro que se puede copiar físicamente. Pero seguimos sin comprender cómo funciona la conciencia: no estamos seguros de cómo surge en el cerebro, por no hablar de cómo podemos transferirla desde un punto A a un punto B. También es muy posible que la conciencia subjetiva no pueda replicarse en el ámbito digital y que sea dependiente de la presencia y la orientación de estructuras físicas específicas.

Transferir nuestras mentes requerirá, probablemente, una exploración destructiva y a escala atómica del cerebro. Sería similar a la forma de teletransporte que se hace en Star Trek. De hecho, uno de los secretos mejor guardados de la ciencia ficción es que la persona que está siendo teletransportada en realidad se quita la vida cada vez que lo hace y es sustituido por un clon exacto sin enterarse. Las transferencias de mente podrían ser similares: se destruye el cerebro original y se reemplaza por un ser digital que está convencido de que sigue siendo el original, pero todo es un engaño.

3. Reaparecerá el autoritarismo
A medida que aumenten las amenazas a la seguridad nacional, y a medida que estas amenazas se expandan en su gravedad, los gobiernos encontrarán necesaria la promulgación de medidas draconianas. Con el tiempo, muchos de los derechos y las libertades civiles que actualmente damos por sentadas, como el derecho de reunión, el derecho a la intimidad (más sobre esto más abajo, es peor de lo que piensas) o el derecho a viajar dentro y fuera de la fronteras de nuestro país de origen, podrían reducirse drásticamente.
Al mismo tiempo, una parte de la población se verá seducida por los discursos del miedo y estará dispuesta a elegir un gobierno firme que prometa mano dura contra las amenazas percibidas, incluidos los regímenes abiertamente antidemocráticos.

Las amenazas a la seguridad nacional tendrán que ser graves para instigar estos cambios, pero la historia tiene precedentes. A raíz de los ataques del 11 de septiembre y los posteriores envíos de esporas de ántrax, el gobierno de Estados Unidos promulgó la Ley de Seguridad Nacional. Esta legislación fue criticada por ser demasiado severa y reaccionaria, pero es un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando una nación se siente amenazada. Ahora imagina lo que pasaría si ocurriera otro evento del tipo 11S, pero con cientos de miles de muertes o, incluso, millones de ellas.

Un acto de terrorismo de este tipo podría darse a través de las armas nucleares miniaturizadas o la liberación intencional de armas biológicas. Y el hecho de que los pequeños grupos terroristas e incluso personas individuales tengan el poder de obtener y utilizar estas armas puede hacer que los gobiernos y los ciudadanos estén más dispuestos a aceptar la pérdida de libertades.

4. La privacidad será cosa del pasado

Nos acercamos rápidamente a la era de la vigilancia omnipresente, un punto en el que prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas serán supervisados. La privacidad como la conocemos dejará de existir, suplantada por los ojos y los oídos del Gran Hermano.

Los gobiernos, siempre temerosos de las amenazas internas y externas, se apoyarán cada vez más en tecnologías de vigilancia de bajo coste y alta tecnología. A las empresas, deseosas de realizar un seguimiento de las tendencias y comportamientos de sus usuarios, les resultará imposible resistirse. Los ciudadanos de la sociedad de la vigilancia no tendrán más remedio que aceptar que se grabará hasta el último detalle de sus vidas.

Ya en la actualidad las cámaras de vigilancia pueblan nuestro entorno, mientras que los ordenadores, teléfonos inteligentes y tabletas siguen nuestra vida diaria, vigilando nuestros hábitos de compra o el tipo de porno que vemos.

En el futuro, las agencias gubernamentales y la policía podrían implementar dispositivos de seguimiento más sofisticados, como los esperados microsensores de polvo inteligente que pueden monitorizar prácticamente cualquier cosa, desde la luz y la temperatura hasta las sustancias químicas y las vibraciones. Estas partículas podrían rociarse por toda la Tierra y funcionar como los ojos y los oídos del planeta. Combinados con los algoritmos de minería de datos de gran alcance, prácticamente todo lo que hagamos será supervisado. Para rendir cuentas podríamos vigilar a los vigilantes, pero ¿lo permitirán?

El (falso) peligro de meterse al agua después de comer y otros mitos del verano

¡No te metas en el agua, que te va a dar un corte de digestión! Durante décadas, este grito de guerra de nuestras madres nos ha tenido varados en la arena durante dos horas largas a la espera de que nuestro estómago terminara su trabajo. Lo más gracioso es que el famoso corte de digestión no existe. Es solo uno de los muchos mitos que relacionan el verano con el estómago.

La doctora Ana Bellón es especialista en dietética y nutrición en el Centro Médico Bellón. En una reciente charla, Ana explica algunos de los mitos más persistentes en torno al verano y el cuidado del estómago. Es muy probable que hayamos oído alguno antes.

Mito 1: El corte de digestión
Si hacemos caso de lo que nos decían nuestros padres y abuelos, si nos metemos en agua fría después de haber comido, nuestra digestión se interrumpe de alguna manera, dando lugar a un proceso terrible que podría incluso ahogarnos.

Lo curioso de este mito es que es acertado a medias. La digestión es un proceso que puede durar entre diez horas y dos días y no se corta. El preocupante síndrome al que se referían nuestros mayores no tiene nada que ver con el estómago ni con lo que hemos comido, sino con un fenómeno llamado hidrocución.

Si nuestro cuerpo está muy caliente porque hemos estado horas tostándonos al sol, y nos metemos de golpe en agua fría la diferencia de temperaturas puede provocarnos un choque termodiferencial que, en los casos más graves, deriva en una parada cardiorrespiratoria. Puede suceder perfectamente con el estómago vacío si, por ejemplo, hemos estado haciendo ejercicio intenso bajo el sol y nos lanzamos al agua de golpe. Si el agua está muy fría, y nosotros muy calientes (hipertermia) es conveniente meterse muy gradualmente.

Mito 2: El helado es digestivo
El helado tiene muchas cualidades nutricionales, pero facilitar la digestión no es una de ellas. Si te has puesto fino a paella y tu cuñado te recomienda “un heladito para bajar la comida” no le hagas caso. El helado es rico en grasas y azúcares, y su gran aporte calórico no facilita la digestión, sino que la dificulta aún más. Un sorbete de hielo ligero puede ser mejor opción.
Mito 3: Las bebidas frías son indigestasCuántas veces habremos visto a padres diciéndoles a sus hijos que no beban agua fría tan rápido que “les va a sentar mal al estómago”. La realidad es que las bebidas muy frías no provocan diarrea por el hecho de estar frías. El cuerpo necesita ese aporte de frío para regular su temperatura, e hidratarse en verano siempre es una buena idea.

Lo que sí nos puede sentar mal es si la bebida fría es alcohólica. El exceso de alcohol relaja el esfinter y puede producirnos diarrea. También puede ocurrir con el zumo de naranja en ayunas, que hace que la vesícula biliar se vacíe bruscamente, provocando dolor abdominal, malestar general , pesadez y sensación de indigestión.

Mito 4: Echar la siesta ayuda a hacer la digestiónPuede que sí, puede que no. La proverbial siesta tiene muchos beneficios: reduce el estrés, ayuda al aprendizaje y es buena desde el punto de vista cardiovascular. Sin embargo, si hemos comido copiosamente, la siesta ya no es tan recomendable. La doctora Bellón explica que ni la posición horizontal ni el calor son beneficiosos para la digestión, y pueden hacer que nos levantemos con sensación de pesadez y sudoración. Es mejor buscar un lugar fresco y ventilado, echarla sentados y solo durante un rato. Además, dormir después de comer no ayuda a quemar grasas, sino a acumularlas.

Mito 5: El pescadito y la tortilla
El pescado a la plancha y la tortilla sin aderezos son para muchos el remedio mágico con el que tratar cualquier tipo de indisposición estomacal veraniega. Sin embargo esto es solo un mito que no tiene por qué aplicarse a todos los problemas de estómago. La coagulación de la yema la hace más difícil de digerir el huevo, y el pescado, sobre todo el azul, puede provocar o empeorar intolerancias alimentarias.




Deberías evitar el (asqueroso) hábito de que tu perro te lama la cara

Hay dos tipos de personas: las que llegan a casa, toman al perro en brazos y se dan un baño de lengüetazos nerviosos (el momento más feliz del día); y las que no pueden soportar este GIF. 


La ciencia da la razón al segundo tipo. 

Según el doctor Leni K. Kaplan, del Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell, lamerse es una de las maneras que tienen los perros de comunicarse entre ellos. Nuestro mejor amigo se orienta por el olfato y es posible que encuentre en la cara de su dueño un olor o un sabor familiar que lo reconforta. Además es su forma de llamar la atención.

Pero la boca de los perros está plagada de bacterias, así que cuando su saliva entra en contacto con nuestra propia boca, nuestra nariz o nuestros ojos, nos estamos exponiendo a un riesgo de infección. Podría contagiarnos patógenos zoonóticos, aquellos que se transmiten de animales al hombre, como las bacterias Clostridium, E. coli, Salmonella y Campylobacter.

Ocurre lo mismo si lamen nuestras manos y después nos tocamos la cara. El contacto con la piel, en cambio, supone un riesgo bajo ya que ésta no absorbe las bacterias. Eso sí, las personas con un sistema inmune vulnerable deberían evitar recibir cualquier lametón de su perro.

Existe el mito de que la boca de los perros es más limpia que la de los seres humanos porque, cuando lamen sus heridas, pueden acelerar el proceso de curación. En realidad los perros se pasan la vida olisqueando heces, el trasero de otros perros o lamiéndose los genitales, lo que nos da una buena pista de por qué debemos evitar que nos llenen la boca de babas. No se sentirá menos querido por negarle un beso.


La ciencia sabe dónde está la felicidad (pero tu cerebro no)

¿Sabía usted que las personas que se quedan tetrapléjicas acaban siendo tan felices como las que ganan la lotería? ¿O que el 75% de la gente supera cualquier tragedia, por terrible que haya sido, en tan sólo dos años? ¿Y se había planteado alguna vez que el tipo de felicidad en la que creemos sólo está al servicio de la economía capitalista basada en el consumo? ¿Y si además, le dijeran que tener hijos tiene un efecto parecido a la heroína?

Seguramente le cuesta creer todo esto. O, mejor dicho, a su cerebro le cuesta creerlo. Ésa es la clave: la ciencia ha logrado demostrar que nuestro cerebro se equivoca constantemente, así que no hay que fiarse mucho de él.

El científico y psicólogo experto en felicidad de la Universidad de Harvard, Dan Gilbert, ha ofrecido en España una charla llamada "Felicidad, lo que tu madre no te contó", en la que aborda los motivos por los que la felicidad se encuentra a veces en los acontecimientos menos favorables, y casi nunca donde esperamos encontrarla.

Su charla empieza con los asombrosos resultados de un estudio científico que mide los niveles de felicidad de personas que han ganado la lotería y personas que han sufrido accidentes que las han dejado tetrapléjicas. Sucede que, pasados unos años, el nivel de felicidad registrado en ambos grupos de personas es muy similar. ¿Por qué ocurre esto?

Tenemos un "simulador de experiencias"... y no funciona muy bien
En los últimos dos millones de años, el cerebro del ser humano ha crecido hasta alcanzar aproximadamente los 3 kilos de peso. Nuestro predecesor, el homo habilis, tenía un cerebro más pequeño, que pesaba menos de 2 kilos y medio. "Cuando el cerebro crece, es porque se crean estructuras nuevas", explica Dan Gilbert, en una de sus charlas.

El homo sapiens actual tiene en su cerebro una estructura evolutivamente nueva, la corteza prefrontal, que es, en palabras de Gilbert, "un simulador de experiencias. Los pilotos practican en un simulador de vuelo para no tener accidentes con aviones reales. Pues nuestro cerebro también nos permite imaginar y anticipar cómo serán nuestras experiencias antes de tenerlas". Somos el único ser vivo equipado con esta estructura cerebral, que nos permite planificar acciones y tomar decisiones en virtud de experiencias simuladas mentalmente. Ésto, que es en principio una gran ventaja, es también la principal causa de que nuestra búsqueda de la felicidad sea errónea: esta parte del cerebro suele calcular bastante mal el grado de felicidad o de infelicidad que nos causarán las experiencias futuras.

"Lo llamamos 'prejuicio de impacto', y es la tendencia de ese simulador a funcionar mal, a hacerte creer que el impacto de los acontecimientos va a ser mucho mayor de lo que en realidad es: encontrar o perder una pareja, aprobar o suspender un examen, que te asciendan en el trabajo o que te despidan, ganar o perder unas elecciones...el impacto de todo eso tiene mucha menos intensidad y mucha menos duración de lo que la gente cree que va a tener".

Ésa es la razón por la que uno cree que si va a ganar la lotería va a ser inmensamente feliz, y que si se queda tetrapléjico va a ser muy desdichado. Al final, según demuestra la ciencia, ni lo bueno es tan bueno, ni lo malo es tan malo. O como decía William Shakespeare: "No hay nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así.

Crear nuestra propia felicidad
"Los seres humanos tenemos algo que podemos entender como un sistema inmunológico mental -continúa Dan Gilbert-: un sistema de procesos cognitivos, generalmente no-conscientes, que nos ayudan a cambiar nuestra visión de las cosas y a sentirnos mejor en el mundo en el que nos encontramos". Y además es bastante eficaz. Según datos desprendidos de su trabajo con pacientes, el 75% de las personas vuelven a ser razonablemente felices sólo dos años después de cualquier tragedia, por terrible que haya sido.

Y es que, de acuerdo con Dan Gilbert, los seres humanos pueden "sintetizar" la felicidad, es decir, crear su propia felicidad. Las personas son muy capaces de ser felices a pesar de que ocurran imprevistos no deseados o de no conseguir lo que quieren. Por aclarar los términos, la "felicidad natural" sería la que se siente cuando alguien obtiene lo que quiere, y la "felicidad sintética" es aquella que creamos, que "sintetizamos", cuando no ocurre o no obtenemos lo que queremos. "El problema en nuestra sociedad -explica Gilbert- es que en el fondo estamos convencidos de que ésta felicidad sintética es de una clase inferior a la que podríamos llamar felicidad natural". Y a continuación plantea una interesante cuestión de fondo: "¿Y por qué tenemos esa convicción? Bueno, es muy simple:¿qué tipo de maquinaría económica tendríamos si creyésemos que no tener lo que queremos nos hará igualmente felices que no tenerlo?". Y añade: "Probablemente los centros comerciales no serían negocios muy productivos si estuvieran llenos de gente que no desea cosas y que cree que será igual de feliz sin obtener lo que quiere". Gilbert afirma que la llamada "felicidad sintética" es tan real y duradera como la felicidad natural". 

¿Quien visitó tu perfil?: La nueva trampa de Whatsapp

La trampa para curiosos llegó a WhatsApp. No es otra que aquella que promete decir quién visitó un determinado perfil que hace años ronda Facebook y termina con una computadora infectada por un malware. Según investigadores de la empresa de seguridad informática Kaspersky Lab, la estafa llegó a la app de mensajería.

"El mensaje malicioso llega por medio de algún contacto de la víctima y presenta la frase '¿Quién visitó tu perfil de WhatsApp?', '¿sabes quién visitó tu perfil?', seguido del enlace fraudulento. Al hacer clic, el usuario es dirigido al sitio que ofrece la herramienta falsa, donde se le exige que comparta la estafa con 10 contactos o tres grupos", indicó Fabio Assolini, analista de seguridad sénior para Kaspersky Lab, América Latina, a CNN.

Kaspersky explicó que los errores gramaticales en las páginas de propaganda a las que los usuarios son referidos a través del mensaje en WhatsApp evidencian que fueron creados por servicios de traducción automáticos.

Estas campañas maliciosas usan WhatsApp como cebo por una simple razón: es un servicio utilizado por más de mil millones de usuarios en el mundo.

"Basta hacer una búsqueda rápida en los sitios de quejas de consumidores para encontrar una gran cantidad de personas que reportan que se descontaron indebidamente sus créditos del celular, justamente por haberse registrado en servicios como estos", agregó Assolini.




Las "fugas" de dinero que no te permiten ahorrar

Tu trabajo es sinónimo de ingresos económicos pero también de gastos. Desde movilizarte a la oficina hasta comer a diario representa dinero al que le dices ‘adiós’ pero que, con inteligencia y haciendo los movimientos correctos, puedes reducir.

Ahorrar es esencial para asegurar tu futuro o alcanzar alguna meta que te hayas propuesto como viajar o tener la posibilidad de tener un auto (o uno nuevo). Y aunque no lo creas, haciendo pequeños cambios en tu rutina puedes aumentar la cantidad que destinarás a estos planes.

Estas son algunas formas como despilfarrás el dinero sin darte cuenta.
  • 1. Comer afuera. La hora del almuerzo es fuente de gasto, especialmente si salís a comer a diario a la calle. Tómate el tiempo para preparar algo simple en casa o, si no te queda más remedio, elegí un restaurante que ofrezca alternativas económicas.
  • 2.- No medir gastos. Si eres de las personas que tiene dinero en la tarjeta y lo gasta casi sin darse cuenta, lo mejor que puedes hacer es abrir una cuenta adicional y transferir parte de tu sueldo apenas te lo depositan. Ahorrarás casi sin darte cuenta y tendrás menos dinero que despilfarrar en la tarjeta.
  • 3.- Transportándote mal. Pensalo, ¿vale la pena pagar un taxi si puedes salir unos minutos antes y caminar unas pocas cuadras?, ¿conviene gastar en nafta y estacionamiento cuando podés viajar en el transporte público? Haciendo pequeños cambios en tu rutina para ir a la oficina, podrás ahorrar algo de dinero.
  • 4.- No saber qué hacés con tu plata. ¿Sabes cuáles son los intereses de los préstamos que pediste? ¿Cómo funciona el fondo mutuo donde pusiste tu dinero? ¿Qué hace la AFP con tu aporte? Si entendés todo lo que pasa con tu dinero, te será más fácil colocarlo en el lugar que genera más ganancia para ti.
  • 5.- No aprovechando los beneficios. Algunas empresas ofrecen beneficios adicionales a sus empleados como descuentos en restaurantes, cupones, ventas especiales, etcétera. Investigá si la tuya da esa opción y cuáles podrías tomar para ahorrar algo de dinero.
  • 6.- Prestándolo. La forma más simple de perder dinero si se lo prestás a alguien equivocado. Si sos de las personas caritativas que no le molesta prestar efectivo, pensá bien a quién se lo darás y si tenés la suficiente confianza como para cobrarle cuando sea necesario.
  • 7.- No llevando el control de tus gastos. El café de media mañana, los chocolates después de almuerzo, los bizcochos de media tarde y uno que otro antojito más. Sacá la cuenta de todos esos gastos adicionales y te sorprenderás.