domingo, 16 de octubre de 2016

En un día hay 960 "momentos" y otros datos aleatorios y curiosos

El ser humano no tiene pelos para correr mejor

El ser humano es el único primate prácticamente pelado. El por qué, según los biólogos evolucionistas, es que nuestros antepasados comenzaron a caminar erguidos y con eso pudieron correr con armas en las manos para cazar…

Pero para correr largas distancias durante largo tiempo, el cuerpo humano necesitó una manera de no sobrecalentarse, y ahí es donde entra el sudor, que se beneficia directamente de la ausencia de pelo en la piel.

Así es como terminamos siendo los primates que más sudan de todos. Nuestras cinco millones de glándulas sudoríparas son capaces, al menos en teoría, de generar hasta 12 litros de transpiración por día.

La selección sexual hizo el resto: los mejores corredores (menos peludos) se reprodujeron más, y eso también modeló nuestra percepción de la belleza, volviéndonos cada vez más lampiños.

El fútbol par 3 equipos

El “fútbol a tres bandas” es una versión del popular deporte que se juega con tres equipos en un campo hexagonal donde todos compiten contra todos. Dada la dificultad de determinar cuál es el equipo ganador por la cantidad de goles que efectuó, en el fútbol para tres se considera ganador al que menos goles recibe en total.

Además de ser practicado esporádicamente en Inglaterra, Australia, Escocia, Turquía, Italia, Serbia, España, Polonia y Austria, es el deporte emblemático de la Asociación de Astronautas Autónomos, un grupo de personas de todo el mundo dedicadas a construir sus propias naves espaciales.

El extraño juego surgió como una respuesta situacionista, es decir, una instalación social con fundamentos marxistas que representa la dinámica de la lucha de clases. Por ejemplo, suelen surgir situaciones tales como que dos de los equipos se alíen contra un oponente más fuerte, y entra en escena la Teoría de juegos.

Los japoneses se operan las manos para cambiar el destino

Con la creciente popularidad del método de adivinación de “lectura de manos” en Japón, muchas personas se están haciendo cirugía de palmas para cambiar las líneas que supuestamente describen sus destinos.

La intervención quirúrgica de 15 minutos y de US$ 1.000 se realiza con escalpelos eléctricos que queman la carne y que, tras curarse un mes después, dejan una cicatriz casi permanente, dibujando la “fortuna” que el paciente desee.

Hasta ahora, los médicos han reportado 37 casos. Puede no parecer mucho, pero lo es si tenemos en cuenta que hablamos de cirugía supersticiosa, una estupidez mucho mayor que la cirugía estética –innecesaria en la mayoría de los casos–.

De esta pequeña muestra conocida, la tendencia es que los hombres buscan alargar su “línea del dinero” y las mujeres la “línea del emperador” (para atraer hombres).

Las víboras pueden morder una hora despues de ser decapitadas

En 2014, un cocinero chino decapitó a una cobra para hacer una sopa con el cuerpo. Veinte minutos después, se oyeron los gritos desde la cocina: la cabeza lo había mordido e inyectado su veneno, el cual lo paralizó y asfixió hasta matarlo…

No es raro que los reptiles puedan funcionar hasta una hora después de haber sido decapitados. Aunque al perder la cabeza el animal puede considerarse técnicamente muerto, porque las funciones básicas del cuerpo cesan, algunos movimientos complejos se pueden seguir ejecutando en las partes que siguen unidas al cerebro.

Esto es particularmente peligroso en el caso de las serpientes, porque no sólo pueden morder sino también envenenar mortalmente.

Hay 40 "momentos" en una hora

Mientras que un minuto es una cantidad de tiempo específica, también usamos el término para describir intervalos cortos de tiempo sin duración concreta. Originalmente, para esta segunda acepción se había inventado el término “momento”, aunque hoy nadie sepa que se trata de una unidad de tiempo con un valor asignado matemáticamente…

La primera referencia consta en el Oxford English Dictionary de 1398. Allí se especifica que, técnicamente, un momento es 90 segundos, es decir que hay 40 momentos en una hora, aunque este valor puede cambiar de acuerdo al contexto.

El momento –como unidad de medida– es parte del tiempo solar verdadero y se considera como 1/40 de hora.

Sin embargo, dado que en dicho sistema el día se divide en 12 horas mientras el Sol es visible y en otras 12 mientras no se ve, el día y la noche no duran lo mismo (dependen de la latitud) y además cambian a lo largo del año, por lo que el “momento” también adquiere diferentes valores.

Un momento en invierno es más corto que en verano, pero siempre tiene un valor cercano al minuto y medio, por lo que hay al rededor de 960 momentos por día.




5 señales de que debes consumir mas proteínas

¿Llegas a casa después del trabajo con tan poca energía que apenas arrastras los pies? ¿Un constante fastidio en los músculos no te deja tranquilo? ¿Pierdes pelo con la misma velocidad con la que ganas arrugas?

Si algo de todo esto te suena familiar, te sorprenderá saber que cada una de estas señales puede estar relacionada con tu (deficiente) consumo de proteínas.

"Lo más común es que las personas consuman proteínas en exceso", señala  Aisling Pigott, dietista portavoz de la Asociación de Dietistas de Reino Unido.

"Pero las dietas muy bajas en calorías o muy mal balanceadas pueden acarrear un déficit proteico", explica Pigott.

Hay que saber que las proteínas cumplen un rol fundamental.

Nuestros músculos, cartílagos, ligamentos, piel, cabello y uñas están básicamente compuestos de proteína, que se constituye en cadenas de aminoácidos.

Moléculas más pequeñas de proteínas tiene roles acaso menos conocidos, pero vitales para el funcionamiento de esa compleja maquinaria a la que llamamos cuerpo.

Baste decir que la hemoglobina, los anticuerpos, ciertas hormonas (como la insulina) y las enzimas son también proteínas.

Todo ello hace que el consumo de estas cadenas de aminoácidos no sólo sea vital como aporte de energía sino también para la reparación de tejidos, la oxigenación del organismo y el sistema inmunológico.

Por eso, si nuestro organismo no obtiene la cantidad de proteínas que necesita, empezará a lanzarnos señales de alerta.

1. Fatiga

La fatiga excesiva o crónica es la primera señal de la falta de proteínas.

Ya que la deficiencia de este compuesto se deriva directamente de una dieta de bajo contenido calórico, el organismo no cuenta con la energía suficiente para cumplir con las tareas rutinarias.

"Hay un mínimo necesario de proteínas que debemos de consumir cada día para que el cuerpo funcione de manera adecuada", advierte  la dietista Elizabeth González, portavoz de la Asociación de Nutricionistas y Dietistas de Madrid.

Usualmente se recomienda comer entre 0,7 y 0,8 gramos de proteína por kilo de peso. En ese sentido, un hombre de 80 kilos, debería consumir 64 gramos de proteína al día.

De media, se considera que los hombre deben consumir 55 gramos, y las mujeres 45, cada día.

"Sin embargo depende de la actividad física de la persona o si está en etapa de crecimiento. La cantidad necesaria de proteína puede ser mayor", precisa la dietista Aisling Pigott.

2. Debilidad del cabello y la piel

Un segundo aviso de la falta de proteína en el organismo es la caída o la debilidad del cabello.

Las proteínas mantienen el cabello sano y en su fase de crecimiento.

Ya que el pelo, y los folículos que los sostienen, están hechos de proteínas, la falta de estas moléculas los debilita.

Esta es una de las razones por las que las personas que están realizando dietas bajas en proteínas a veces ven que su cabello crece lentamente.

Las dietas extremadamente bajas en proteínas pueden causar pérdida de cabello.

Así como el cabello, las uñas e incluso la piel dependen de las proteínas para regenerarse.

La piel está formada por tres tipos de proteínas: el colágeno, la elastina y la keratina.

"Niveles bajos de esta proteína causan arrugas y debilitamiento de la piel", explica en su página web la Clínica Cleaveland, en Estados Unidos.

3. Pérdida de masa muscular

Un tercer síntoma está relacionado con los músculos.

La insuficiencia de proteínas disminuye la masa muscular y por tanto nos impedirá realizar actividades físicas que antes podíamos hacer sin mayor esfuerzo.

Estas alteraciones musculares, en un nivel muy avanzado, pueden originar los molestos calambres.

"El tipo de proteínas que comemos también parece jugar un papel en evitar la pérdida muscular", explica la dietista Jennifer K. Nelson en la página web de la Clínica Mayo.

Esto es importante, por ejemplo, en el caso de las personas mayores, que tienden a perder masa muscular con la edad.

Las proteínas que consumimos contienen muchos tipos de aminoácidos.

"Se ha demostrado que el aminoácido leucina preserva la masa muscular", afirma Nelson.

La leucina se encuentra en mayor medida en comidas procedentes de animales, como la carne, el cordero, el cerdo, el pollo, el pescado, los huevos o los productos lácteos.

También se encuentra en la soja y, en menor medida, en otras judías, frutos secos y semillas.

4. Enfermar con frecuencia

Una cuarta señal que alerta sobre la falta de proteínas es la frecuencia con la cual nos enfermamos.

"Es imposible que el sistema inmunológico funcione sin proteínas. Los anticuerpos son en sí mismos una estructura proteica", dice González.
De hecho, una de las funciones principales de las proteínas es apoyar al sistema inmunológico.

La insuficiencia de proteínas en la dieta nos expone con mayor facilidad a infecciones y resfriados.

5. Gases y estreñimiento

Y finalmente, la falta de proteínas se asocia también con problemas digestivos como gases y estreñimiento.

Para una correcta digestión los aminoácidos son fundamentales y sus niveles son directamente proporcionales a nuestro consumo de proteínas.
Baratas y a la mano

Las proteínas son largamente asociadas al consumo de alimentos de origen animal como carne, leche, quesos, huevo o pescado.

Sin embargo, para aquellos que lleven una dieta vegetariana o vegana, las alternativas son varias.

Las lentejas, la soja, los garbanzos, las almendras el maní o los guisantes son sólo algunos productos, de una larguísima lista, muy fáciles de conseguir y cuyos precios suelen ser accesibles.

La quinoa y la soya son dos alimentos que contienen todos los aminoácidos esenciales. 

El consumo de proteína parece regirse entonces bajo una simple regla universal: Ni mucho, ni poco. Sólo lo necesario.




Un (¿complicado / sencillo?) test de inteligencia matemática

Este test matemático está haciendo pensar a muchos. Una suma simple que da un resultado larguísimo. Y así, varias sumas y resultados repetidos.

¿Y tú? ¿Eres de los listillos que lo ve a la primera o también vas a darle a la bolita del ratón para bajar al fondo de la noticia donde te resolvemos el enigma? ¡Ponte a prueba!


SOLUCIÓN

Humor bebible







Las mujeres mas sexyes de Hollywood el año en que naciste...

1950- Esther Williams


1951- Vivian Leigh

1952- Grace Kelly

1953- Marilyn Monroe

1954- Dorothy Dandridge Dandridge

1955- Kim Novak

Palabras de varios idiomas casi imposibles de traducir

Muchas veces nos encontramos en diferentes situaciones pero no sabemos cómo describirlas, mucho menos sabemos si hay una palabra para definir lo que estamos haciendo o sintiendo. Es por eso que te traemos una recopilación de 25 palabras geniales de diferentes idiomas utilizadas alrededor del mundo para definir algunas situaciones comunes y otras no tan comunes.

1.- BACKPFEIFENGESICHT – Alemán

2.- DÉPAYSEMENT – Francés

3.- EMBASAN – Filipino

4.- FERNWEH – Alemán

5.- GIGIL – Filipino

6.- GOYA – Urdu, Pakistan

Completa esta secuencia "ilógica"...(Acertijo con trampa)

El desafío es completar el siguiente diagrama, teniendo en cuenta que no es el número que pensamos primero cuando lo vemos. Para resolver esto hay que echar mano al pensamiento lateral, o a la experiencia, o a relacionar el diagrama con otros momentos de nuestra vida diaria... 


Como lo dice el título debes tener en cuenta que la secuencia no sigue la lógica que se nos sugiere... Eso es todo lo que puedo decir para ayudarte. 

Lo único que queda es devanarte los sesos, y si no logras resolverlo, al final está la solución.

A continuación la solución:

10 clásicos de la literatura para estimular la lectura en los niños

Entre la variada oferta de libros destinados a los niños, hay numerosas adaptaciones de clásicos universales, como el 'Quijote', 'Los tres mosqueteros', 'Peter Pan' o las obras de Julio Verne, y otros a cuyas versiones originales los pequeños pueden acceder sin mayor dificultad, como 'El principito', los 'Cuentos de la selva' o incluso 'Harry Potter'. Este artículo ofrece una decena de propuestas que estimulan la lectura en los niños y les ofrecen aventuras y personajes que, si los conocen desde su infancia, les acompañarán durante toda su vida.

1. Don Quijote

La obra de Miguel de Cervantes es uno de los mayores clásicos de la literatura universal: 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha'. Pese a los prejuicios que pueden despertar en muchas personas su estilo y sus arcaísmos (palabras antiguas y en desuso), es un libro que puede disfrutarse a cualquier edad. Hay, además, gran cantidad de ediciones adaptadas para niños, con ilustraciones y un lenguaje más llano y actual. 'Érase una vez Don Quijote' de Vicens-Vives (2014), 'Mi primer Quijote' de Anaya (2015) y 'El Quijote contado a los niños' de la editorial Edebé (2016) son solo tres ejemplos recientes. También existen adaptaciones en vídeo muy interesantes, como la de este enlace, publicadas en YouTube.

2. Los tres mosqueteros
El francés Alejandro Dumas fue un autor increíblemente prolífico, pero sin duda esta es su novela más famosa. Repleta de aventuras, atrapó a los lectores de folletines en el siglo XIX y también fue adaptada a diversos formatos en innumerables ocasiones. Las versiones para niños de editoriales como Lumen (2010), SM (2012) y Destino (en la colección de Geronimo Stilton, 2013) son algunas de las que convierten las más de 800 páginas del original en una historia con dibujos y color para que llamen la atención de los más pequeños. En YouTube hay muchas versiones para disfrutar de las aventuras de D'Artagnan y sus amigos también en vídeo.

3. Tom Sawyer y Huckleberry Finn
Estos dos entrañables personajes también viven muchas aventuras y divierten mucho a los niños. Mark Twain publicó primero 'Las aventuras de Tom Sawyer' (1876) y luego 'Las aventuras de Huckleberry Finn' (1884), esta última considerada por muchos críticos como la primera novela moderna de Estados Unidos. Entre las versiones adaptadas para los más pequeños, se pueden mencionar las de Anaya (2007), la infaltable de Geronimo Stilton (Destino, 2013) y también una publicada por el Gobierno de México que se puede leer online en este enlace.

4. La isla del tesoro
Este es otro título paradigmático, una gran obra para atrapar a los niños con las redes de la literatura. De algún modo, todas las historias de piratas de la actualidad se derivan un poco de esta novela del escocés Robert Louis Stevenson, publicada por primera vez como libro en 1883. Las versiones de Ediciones SM (2011), Panini (2011) y Susaeta (2014) son algunas de las que se encuentran hoy en día en los anaqueles de las librerías. Al igual que casi todos estos clásicos, hay también muchas versiones en vídeo en YouTube.

Las arañas escuchan con las patas (y no es un chiste)

Hay un chiste bastante viejo y bastante malo sobre un científico que ha amaestrado a una araña y se dirige a ella desde el otro extremo de la habitación. "Araña, ven", le dice. Y la araña se acerca hasta él. Acto seguido, el investigador aleja de nuevo al arácnido, le arranca una pata y repite la operación. La araña vuelve a obedecer una y otra vez hasta que el científico le arranca la última pata y espera resultados. Como el animal se queda inmóvil en el suelo el profesor anota en su libreta: "Cuando a una araña le arrancas todas sus patas, se queda sorda".

Aunque no ha hecho falta arrancar las patas de ninguna araña, el equipo dePaul Shamble ha realizado un experimento curiosamente parecido respecto a la capacidad de escuchar de las arañas en el que la fortuna ha tenido un papel esencial. En un trabajo publicado esta semana en la revista Current Biology, los autores describen el "afortunado accidente" que les ha llevado a descubrir que, pese a lo que se creía hasta ahora, las arañas pueden oír a grandes distancias y no solo a escasos centímetros.

Mientras Shamble y su compañero Gil Menda, ambos de la Universidad de Cornell, perfeccionaban un sistema para medir la señal cerebral de las arañas mientras procesan la información visual, sucedió algo inesperado. Cuando se introdujeron en una región un poco más profunda del cerebro de una araña saltarina, Menda se movió por la habitación e hizo un ruido. "Mientras se alejaba de la araña", recuerda su compañero, "su silla chirrió al arrastrarse por el suelo del laboratorio. Cuando hacemos estos registros tenemos un altavoz en el podemos oír cuando se disparan las neuronas y cuando la silla de Gil chirrió, la neurona que estábamos registrando empezó a saltar. Lo hizo otra vez y la neurona se disparó de nuevo".

"Hasta ahora se pensaba que el mundo sensorial de una araña saltarina estaba dominado por la vista y el sentido del tacto", recuerda Shamble. "Sorprendentemente, hemos descubierto que poseen un agudo sentido del oído. Pueden oír sonidos a distancias mucho mayores de los pensado,a pesar de que no tienen orejas con pabellones auditivos típicos de los animales que oyen a larga distancia". Después del episodio del laboratorio, los científicos comenzaron a hacer más pruebas con el registro neuronal y nuevos sonidos. Cuando daban una palmada cerca de ella, por ejemplo, las neuronas se disparaban. Y lo mismo sucedía a medida que se alejaban. A las pocas horas, Menda y Shamble estaban haciendo pruebas varios metros de la araña y totalmente sorprendidos por las respuestas de sus neuronas a los sonidos.

El trabajo posterior les llevó a descubrir que la distancia puede prolongarse hasta los diez metros y las arañas siguen reaccionando al sonido. Por las pruebas, dedujeron que las frecuencias a las que eran más sensibles son aquellas en las que se produce el aleteo de las avispas que las parasitan y al que responden quedándose inmóviles. ¿Cómo detectaban aquellas vibraciones del aire para quedarse quietas? Pues, como en el chiste, su capacidad de escuchar estaba en las patas, concretamente en los pelillos de las patas delanteras que al moverse mandan una señal al cerebro.

"Descubrimos que cuando sacudíamos uno solo de estos pelos sensibleshacia delante y hacia atrás también teníamos respuestas", dice Shamble, "lo que sugiere que estos pelos son también los que detectan los sonidos a larga distancia". Shamble y Menda aseguran que este descubrimiento camBia la visión de los científicos sobre la manera en que las arañas perciben su mundo. "En las películas, Spiderman tienen este extraño y adicional 'sentido arácnido' que le permite advertir el peligro", bromea Menda. "Y resulta que en la vida real este sentido arácnido de las arañas ¡podría consistir en oír!". Los autores aspiran ahora a repetir las pruebas con otras especies de arañas para comprobar si las conclusiones se pueden aplicar a todo el grupo.



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Así nos atacan los habladores compulsivos

No callan. Encadenan unas frases con otras. Siempre les ha pasado algo urgente, reseñable, cuyo contenido, en el fondo, suele ser pura normalidad, basura insustancial, verborranas. Se consideran a sí mismas personas ocurrentes, pero sólo llegan a recurrentes. Son capaces de apagar grupos de ocho o diez miembros: llegan, se colocan estratégicamente en medio, matan la conversación. Padecen verborragia, la única enfermedad con la que no hay que ser solidario.

Una persona normal, sin problemas, supera fácilmente las 10.000 palabras al día. Hay estudios que inciden en las diferencias entre hombres y mujeres, y otros que señalan que ambos sexos están igualados. En el libro The female mind, escrito por la doctora Luan Brizendine, se sitúa a la mujer en clara delantera. Ellas articularían unas 20.000 palabras, 13.000 más que ellos. Otra investigación de la Universidad de Texas, en cambio, igualaba las cifras. Según el doctor James Pennebaker, el hombre soltaría unas 15.669 palabras al día, mientras que la mujer alcanzaría las 16.215.

Sea como sea, las cifras resultan gigantescas, y eso que aluden a individuos estándar. Un charlatán de competición probablemente triplicaría los números, pero no lo sabemos a ciencia cierta. No hay estudios que aborden el tema. Quizás no se han desarrollado todavía los instrumentos de medición capaces de enfrentar el desafío.

A quienes padecen verborragia se les detecta rápido y de manera instintiva: provocan un escozor sensorial y una irritación clara y automática. Sin embargo, más allá de que nos despierten el sentido de alerta, existen pautas y comportamientos que los delatan.

Los hay indisimulados. Personas temperamentales, nerviosas, que chasquean la lengua, colocan los brazos en jarra a la mínima, se rascan y resoplan y parpadean rapidísimo y ponen los ojos blancos. Funcionan así cuando permanecen callados durante unos segundos porque si no hablan con la boca, necesitan destacarse con el cuerpo. Lo necesitan.

Palabrean de manera invasiva, exigen atención plena, te pescan del brazo, repiten tu nombre, te interpelan, sus discursos suelen ser críticas de otros, quejas de otros, autojustificaciones. Buscan aprobación: te miran a los ojos directamente, abusan de los “¿sabes?” y los “¿me entiendes?”, y si no logran un asentimiento por tu parte, paran un segundo, eh, eh, y te acosan con las cejas, indicándote que ahora es cuando debes decir que sí, agachar la cabeza, darle la razón porque la tiene: eso por descontado.


El nacimiento de los signos de interrogación

Nuestro sistema de puntuación proviene del griego clásico y del latín, y su propósito principal consistía no en ayudar a la comprensión, sino en guiar a quienes leían en voz alta. Las distintas marcas indicaban al lector dónde poner énfasis en las sílabas y dónde hacer una pausa y contener el aliento para mantener la métrica del verso de una poesía.

En latín, una pregunta se indicaba por la palabra questio al final de la oración. La tediosa tarea de escribir a mano un libro se facilitaba por la abreviatura de muchos vocablos; la palabra questio se redujo a QO. Como QO podía confundirse con otras abreviaturas, los escribas comenzaron a colocar la Q sobre la pronto la O. Muy pronto la Q se convirtió en un garabato y la O en un punto.

Para el siglo IX d.C., punctus interrogativus era una de las marcas usadas para ayudar a interpretar los cantos gregorianos en abadías y monasterios. Ese signo se parecía a nuestro moderno signo de interrogación, aunque se curvaba un poco a la derecha; indicaba una pausa y una inflexión ascendente de la voz.

El desarrollo de la imprenta en el siglo XV creó la necesidad de contar con una puntuación estándar. En 1566, Aldo Manuzio publicó el primer libro de normas de puntuación. Su Orthographiae Ratio (Sistema de ortografía) incluía el punto, la coma, los dos puntos, el punto y coma y el signo de interrogación. Para 1660, escritores e impresores ya usaban el signo de exclamación, las comillas y el guión. Estos símbolos se adoptaron en toda Europa, sobre todo como guía para la declamación.

Como resultado de la imprenta, se difundió la práctica de la lectura en silencio, por lo que los signos de puntuación adquirieron relevancia para precisar el significado de los pasajes impresos. En muchos idiomas los signos de puntuación sirven para dar fuerza y expresividad a la sintaxis de la lengua escrita.




Los números de las naves espaciales

Teresa Cano miró unos números y cerró los ojos. Les borró el significado, abrió los ojos y los volvió a mirar como si nunca antes hubiese encontrado nada igual. Ahora los podía entender de un modo completamente nuevo. «Aproveché sus formas para reinventarlos como naves espaciales», explica la diseñadora. «Donde hay un asta veo un reactor. En la curva del 2, imagino la cabina de mando».

Cano intentaba que un terrícola cualquiera, al mirarlos, viera antes una nave viajando por el espacio que una cifra. «Un símbolo sin el significado que le hemos concedido puede ser cualquier cosa», indica. «En este caso, a mí, los números por sí solos me parecen bastante extraterrestres».