jueves, 26 de enero de 2017

Realmente...¿estamos solos en el universo?

El título es una de las preguntas eternas de la humanidad que nos impulsa a construir telescopios gigantes, lanzar satélites a planetas lejanos e inventar todo tipo de teorías increíbles. A lo largo de muchas décadas, las personas han llevado búsquedas incesantes de la inteligencia extraterrestre y, según los científicos, ya hemos encontrado algo.

1. Bacterias diminutas en meteoritos

Durante millones de años de la existencia de nuestro planeta, han caído decenas de miles de meteroritos. Algunos de ellos son de origen marciano. Es decir, son precisamente los meteoritos en los cuales fueron encontrados indicios de una posible vida extraterrestre.
Uno de esos meteoritos es Nakhla, que cayó en Egipto en 1911. Sin embargo, solo lo empezaron a estudiar 80 años después, en 1999. Adentro de este pedazo de meteorito fueron descubiertas estructuras filamentosas que dejan después de sí las bacterias. Es imposible que los organismos terrestres pudieran entrar al centro de una piedra milenial, por lo tanto, probablemente las bacterias que dejaron esas huellas, no eran de la Tierra.
Otro meteorito, Shergotty, fue encontrado en la India en 1865. Cuando empezaron a estudiarlo, descubrieron en sus profundidades ciertos elementos que únicamente podían haberse formado en el agua. La edad de estos elementos es de algunas decenas de miles de años. Científicos concluyeron que este meteorito había pasado la mayor parte de su vida sumergido en el agua.

2. La señal "WoW!"

El 15 de agosto de 1977, los investigadores de la Universidad del Estado de Ohio, trabajando con el radiotelescopio “Big Ear“, captaron una señal fuerte y extraña, cuya fuente se ubica fuera del sistema solar. Para el operador, el doctor Jerry Ayman, el sonido le resultó tan inesperado que resaltó el grupo de los símbolos que le correspondían en el papel y escribió a un lado ”Wow!".
Existen muchas teorías y supuestos significados de aquellos sonidos, sin embargo, ninguno de ellos ha sido reconocido como verídico. Posteriormente, los científicos intentaban captar una radioseñal similar, pero por más que escucharan el espacio exterior, no lograron hacerlo.

3. Pruebas en la historia

Los jeroglíficos egipcios encontrados en el templo de Seti I en Abidos tienen una forma extraña: algo parecido a un helicóptero, un digirible y un submario. Este descubrimiento provocó mucha discusión entre los egiptólogos y arqueólogos que hasta ahora no tienen una contundente explicación científica para esto.
En la pintura de Domenico Ghirlandaio, creada en el siglo XV, vemos a la Vírgen María y detrás de ella se puede observar una persona mirando un objeto luminoso en el cielo, parecido a una nave espacial.
Otro artefacto antiguo que no deja en paz a los científicos es el Enigmalito. Una piedra que contiene un elemento incrustrado cuyo objetivo no es claro, y con todo su aspecto parece un enchufe. La edad aproximada de esa piedra es de 100.000 años.



4. Atmósfera viva de Marte

Hace relativamente poco los datos del robot explorador de Marte Curiosity comprobaron que el planeta rojo de verdad cuenta con mucho metano. El 95% de este gas en la Tierra se produce por los organismos vivos, los restantes 5% se emiten como resultado de una actividad volcánica.
Los científicos dicen que el metano marciano en esta concentración debe ser renovable, ya que se descompone bajo el efecto de los rayos ultravioleta y la radiación. Esto significa que lo más probable es que no haya aparecido por los volcanes sino como resultado de procesos vivos.

5. La vida puede existir en todos lados

El espacio libre es perjudicial para las criaturas vivas, sin embargo, algunos son capaces de sobrevivir en él durante períodos de tiempo largos.
Por ejemplo, los tardígrados pueden soportar temperaturas desde −273 hasta +151°C, y la radiación 1000 veces mayor que la dosis mortal para cualquier otra criatura en el planeta. Pueden vivir en la atmósfera de sulfuro de hidrógeno y dióxido de carbono. También son capaces de perder hasta el 100% de todo su líquido.
Los científicos suecos llevaron a cabo un experimento y pusieron a los tardígrados en la superficie de la estación espacial. Después de haber pasado 10 días en el espacio libre, estos organismos parecían disecados, pero al regresar a bordo de la estación espacial, revivieron nuevamente.
Si la vida en nuestro planeta es capaz de existir en las condiciones más extremas, ¿por qué no podría existir fuera de la Tierra?

6. Existen miles de planetas parecidos a la Tierra

Un grupo de científicos de la Universidad de Berkley publicó los resultados de su investigación, en la cual habían analizado 42.000 sistemas planetarios ubicados fuera de nuestra galaxia y visibles desde la Tierra a simple vista. Descubrieron que alrededor de 22% de los planetas pueden ser adaptados para la vida. Es decir, cada quinta estrella similar al Sol tiene un planeta similar a la Tierra.

7. El agua no solo existe en la Tierra

No es un secreto que para formar vida, es necesario que haya agua. Y, por cierto, no solo existe en la Tierra.
Uno de los lugares más increíbles de la existencia de la vida es Europa, el satélite de Júpiter. Según los últimos datos de los científicos, Europa está cubierta por océanos enormes, cuya agua en su totalidad es más de lo que tenemos en la Tierra. La superficie está congelada, pero bajo la fuerza de gravedad de un gigante como Júpiter, el agua debajo de los hielos puede permanecer en su estado líquido y contener vida.
Las mismas perspectivas posee Encélado, el satélite de Saturno. Los científicos han comprobado que también oculta un océano debajo de su capa de hielo. Al igual que Europa, el océano de Encélado es un lugar perfecto para que haya vida además de la Tierra.



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