lunes, 23 de enero de 2017

Tu productividad en el trabajo depende de si eres egoísta o generoso

Quita por un segundo las manos del teclado. Aparta la mirada de la pantalla del ordenador y levanta la cabeza. Observa a tus compañeros de trabajo. Sí, esa gente con la que pasas más horas que con tu propia familia.

Pues bien, todos estos personajes en apariencia inclasificables, se pueden ordenar en tan solo tres tipos de personas. O eso es lo que cree Adam Grant, profesor de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania y autor del manual de psicología Give and Take.

Para este buen hombre, las personas se pueden dividir en tres categorías fundamentales: takers, givers y matchers. Tres anglicismos cuya traducción podría ser algo así como “tomadores o egoístas”, "dadores o generosos” e “igualadores”.

Los takers o egoístas son esas personas que siempre están intentando tomar todo lo que pueden de los demás, sin dar nada a cambio. En el otro lado del ring, se encuentran los generosos o givers. Ellos siempre te ayudarán sin esperar nada a cambio. Y luego se encuentran los matchers, aquellos que te harán el favor con una sola condición: que se lo devuelvas.

Recientemente, Grant ha desgranado estas tres personalidades en una charla TED, que lleva por título una pregunta muy directa: ¿Are You a Giver or a Taker? ¿Eres de los que dan o de los que toman?

A lo largo de muchos años de trabajo, Grant se ha preocupado por este asunto y ha querido averiguar cuál es la personalidad que más abunda en los entornos laborales. Para ello, entrevistó a más de 30.000 personas de diferentes industrias y partes del mundo. Y, por supuesto, encontró que la mayoría de gente se encontraba en el punto medio, ahí donde dicen que está la virtud. La mayor parte de nosotros intentamos mantener el equilibrio, dar y recibir a partes iguales para sobrevivir mejor en el curro.

Una vez que Grant tuvo esa pequeña duda resuelta, sus incógnitas fueron un paso más allá. El psicólogo se preguntó cuál de estas tres tipologías era la más óptima para vivir la vida laboral de una manera eficaz y productiva .

Y la respuesta fue... compleja.

Por un lado, Grant encontró que los peores resultados de productividad los daban los givers . Las personas más generosas estaban tan ocupadas esforzándose en ayudar a otras personas que, literalmente, no tenían ni tiempo ni energía para desempeñar sus tareas propias tareas. Y esta situación se daba en diferentes categorías laborales, desde ingenieros, a médicos pasando por comerciales.

Parece, pues, que la bondad no es productiva y que creernos la madre Teresa de Calcuta quizás no sea la mejor opción dentro del mundo laboral. Pero el lío viene ahora. Grant descubrió que justo en el otro lado de la línea de productividad, en la mejor parte... también se encontraban los givers.

“Ellos constituyen la mayoría de la gente que consigue los ingresos más bajos y también los de mayores ingresos. Los givers están sobrerrepresentados en la parte inferior y en la parte superior de todas las métricas de productividad”, explica el psicólogo en la charla TED.

“Eso plantea la pregunta: ¿cómo podemos crear un mundo donde más givers lleguen a sobresalir? No sólo en los negocios, sino también en las organizaciones no lucrativas, escuelas e incluso los gobiernos”, incide Grant.

Lo primero, según Grant, es reconocer que los generosos son tus empleados más valiosos. Y por lo tanto, tendrás que evitar que se quemen. Protégelos como si fueran tu bien más preciado.

Otra cosa importante si queremos construir una sociedad donde los más generosos sobresalgan es conseguir crear una cultura de “búsqueda de ayuda”. Que los generosos comprendan que, a veces, también está bien ser receptor de ayuda. No eres vulnerable si pides ayuda, puede que incluso sea bueno para ti y para los demás, ya que si tú eres generoso más gente se verá incentivada a actuar de igual manera.

Por último, una de las claves para conseguir una empresa mejor consiste en eliminar a los egoístas. La manzana podrida que infecta al resto. Como advierte Grant, los takers son extremadamente contagiosos. ¿Si estoy rodeado de capullos, por qué voy a ser buena gente?, pensará el generoso de tu curro. “Por lo tanto, la contratación efectiva y la detección y formación de equipos no consiste en incorporar donantes; se trata de eliminar a los tomadores”, resume Grant.

“Así que si hacemos todo esto así, si eliminamos a los takers de las organizaciones, si hacemos que pedir ayuda sea algo bueno, si protegemos a los givers del agotamiento y les incentivamos para que sean ambiciosos en la consecución de sus propios objetivos a la vez que tratan de ayudar a las otras personas... podremos cambiar la definición de éxito”, incide el psicólogo.

“En lugar de ganar una competición, la gente se dará cuenta de que el éxito se encuentra mucho más cerca de la contribución”, explica Grant. Y finaliza: “La forma más significativa de tener éxito es ayudar a otras personas a tener éxito”.

Ahora, quita por un segundo las manos del teclado. Aparta la mirada de la pantalla del ordenador y levanta la cabeza. Observa a tus compañeros de trabajo. Sí, esa gente con la que pasas más horas que con tu familia. ¿A que ya no los ves de la misma manera?



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