jueves, 9 de febrero de 2017

4 efectos imprevistos (y positivos) de algunos medicamentos

Las medicinas son un asunto serio: tienen la capacidad de curar nuestro cuerpo de los perores males. Pero también pueden producir efectos imprevistos para el paciente. Son los famosos efectos secundarios. Algunos de los que producen estos medicamentos son francamente indeseables -nunca deberías tomarlos a la ligera-. Pero también se han detectado en ellos curiosos efectos secundarios positivos que te harán sonreír un rato esta mañana.

Levodopa: Estallido de creatividad
Tanto este como otros medicamentos empleados para tratar el mal de Parkinson potencian la vena artística de los pacientes. Según un artículo publicado en Annals of Neurology hace dos años, no solo provocan un estallido de creatividad sino que quienes lo experimentan canalizan su arte a través de actividades que precisan de las destrezas que se ven comprometidas con la enfermedad. Parece que la mezcla de levodopa y otros fármacos para mejorar el control motor no solo permite a enfermos usar las manos para escribir o pintar cuadros sino que también provoca que su cerebro produzca mucha dopamina, un neurotransmisor que se ha relacionado con la creatividad.
Clomipramina
Suele administrarse a quienes tienen fobias intensas y sufren crisis nerviosas. Pero la clomipramina puede tener una manera de calmar los nervios muy satisfactoria, siempre que sea oportuna: provocar orgasmos espontáneos. Es un efecto extremadamente infrecuente -hay quien sostiene que únicamente se ha dado en dos ocasiones- pero suficientemente probable como para que haya sido incluido en el prospecto. Lo que ya sería el colmo de las coincidencias es que fuera seguido del anticlímax que también puede provocar en la forma de bostezos continuados.

Es un viejo conocido de los enfermos de epilepsia, y tiene efectos secundarios adversos muy serios. Pero hay una consecuencia de su administración muy poco frecuente que puede ser bienvenida para las mujeres que se rizan el pelo habitualmente. Es posible que, mientras controlen su enfermedad, tampoco tengan que pasar por la peluquería. Al menos es lo que se ha observado en algunos casos muy puntuales.

Aunque está indicado para tratar la psoriasis, este fármaco tiene el curioso efecto de hacer desaparecer los nubarrones mentales característicos de la depresión. La literatura científica es rica en artículos que apuntan en esa dirección, como este de la revista Journal of Dermatology & Dermatologic Surgery. Una hipótesis sobre el mecanismo que hay detrás de este efecto secundario apunta a que uno de los mismos compuestos químicos que causa la psoriasis también está involucrado en la depresión.


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