martes, 14 de febrero de 2017

El dudoso beneficio de comer cáscaras de huevo

Tradicionalmente, en las casas se generaba poca basura porque hasta las cáscaras de huevo encontraban un segundo uso: se trituraban para abonar las plantas o se daban a las gallinas para ayudarlas a producir mejores huevos. Hace un tiempo que diferentes webs de nutrición proponen que te las comas para que los últimos en aprovecharlas sean tus huesos y tus dientes como una gran fuente de calcio.


Pero, ojo, porque 1 sola cáscara contiene 2 gramos de calcio, 2 veces la cantidad diaria recomendada. Su consumo habitual, si se acompaña con otros alimentos ricos en calcio, podría sobrecargar los riñones. Así que si decides comprobar los beneficios de comer cáscaras de huevo ten en cuenta, para empezar, que no hay que comerlas crudas.

Para consumirlas, se recomienda hervirlas de manera que se elimine cualquier bacteria potencial y luego hornearlas a 100 ºC durante 15 minutos. No hay que quitarle la membrana porque también tiene nutrientes. Tras este proceso, ya se pueden triturar en un fino polvo.


El polvillo se podrá añadir a cualquier masa de harina como pan, pizza o espaguetis. O también pueden añadirse a batidos, a un vaso de agua o en un zumo.

La industria estadounidense produce 150 mil toneladas de desperdicio en forma de cáscaras de huevo. Y como son una gran fuente de calcio, ya que están hechas de carbonato cálcico en un 95%, una composición similar a la de nuestros huesos y dientes, se ve con buenos ojos consumirlas.

Si lo hacemos, aparte de calcio también nos aportarán estroncio y flúor, según afirma un estudio de la International Journal of Clinical Pharmacology, que demostró que la absorción del calcio de las cáscaras de huevo fue similar o mayor que los suplementos de calcio.

Además, los nutricionistas defensores de las cáscaras de huevo para el consumo humano confirman que es un buen ingrediente para reducir el dolor de huesos y la pérdida de densidad ósea en mujeres con osteoporosis senil, ya que su composición es muy similar a la de nuestros huesos y dientes.


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