domingo, 12 de febrero de 2017

El pez que cambia de sexo...20 veces al día

Journal of Behavioral Ecology ha publicado un estudio en el que biólogos de la Universidad de Florida han descrito una de esas criaturas que parecen proceder de otro planeta, o sencillamente parecen una broma de la evolución.


Y es que este pez que habita en los arrecifes de coral frente a Panamá es un hermafrodita monógamo de apenas 8 centímetros de longitud que cambia de sexo con su compañero al menos 20 veces al día.

Hermafroditismo simultáneo

Los individuos de serrano pálido (Serranus tortugarum) practican esta técnica de cambio de sexo compulsivo para fertilizar los huevos que producen en pareja, a dúo, como en una carrera en la que ambos se van pasando el testigo alternativamente.

Es decir, que uno de los ejemplares de la pareja pone huevos, y entonces cambia de sexo para comprobar que el otro miembro de la pareja contribuye también poniendo huevos, cambiando de sexo a su vez. Si lo hace y todo va bien, entonces el primer miembro de la pareja vuelve a cambiar de sexo para poner más huevos. Y así sucesivamente.

Según Mary Hart, ecologista evolutiva de la Universidad de Florida y autora principal del estudio: "Este pez muestra un sorprendente compromiso con esta variación de roles sexuales".


Lo más sorprendente, además de este cambio de sexo, es que esta especie es generalmente monógama, cuando solo del 3% al 5% de los animales conocidos lo es (castores, nutrias y lobos, por ejemplo). Y esto es particularmente extraño si tenemos en cuenta que esta especie vive en grandes bancos de ejemplares, es decir, que se presentan continuamente muchísimas oportunidad de ser infiel o de cambiar de pareja.

Esta especie solo tiene una esperanza de vida de un año, de modo que una pareja estable y segura parece, con todo, el método más fiable para que los ejemplares fertilicen un número de huevos similar.

A pesar de que el hermafroditismo simultáneo no es exclusivo de este pez, sí es bastante singular porque ocurre muchas veces en un mismo día, y también porque en estos peces no tiene lugar la autofecundación. Hart, finalmente, afirma que la razón por la que cambian tantas veces de sexo sigue siendo un misterio.

Sin duda, un ejemplo más de que en la Tierra todavía hay muchas especies extraordinarias que descubrir, como si estuviéramos explorando un mundo extraterrestre.



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