miércoles, 15 de febrero de 2017

La ciencia se aprende mejor con Bob Esponja y King Kong

Electrones, gravitación, energía centrífuga, entropía… La física y sus conceptos, en mayor o menor medida, nos han hecho sufrir a todos. Ya fuera en forma de lecciones magistrales de un profesor de instituto o a través de libros con interminables ejercicios. Pero todo ello podría tener los días contados para las nuevas generaciones, gracias a la industria cinematográfica y a cientos de títulos que ponen a prueba las leyes de la física.


El profesor de la Universidad de Granada Arturo Quirantes (@elprofedefisica en Twitter) ha aprovechado toda esa cultura cinematográfica para sus clases de Física. En ellas enseña la ley de gravitación con la ayuda de Flubber o la alineación de planetas de la mano de Bob Esponja, como recoge en su reciente libro ‘Física en Hollywood’. En él no hay ni ecuaciones ni difíciles ejercicios, sino un divertido manual de ciencia y de cine, al mismo tiempo.

En total, Quirantes reúne más de un centenar de ejemplos extraídos de películas y series de televisión protagonizados por personajes tan populares como el capitán Picard (Star Trek), Terminator, Bart Simpson o los nativos de Avatar para acabar de entender, de una vez por todas, cómo funciona la física.

Quirantes sabe que la combinación funciona. No en vano, lleva más de 7 años impartiendo clases de Física a alumnos universitarios recurriendo a películas del cine y series de televisión. “Mis alumnos han aprendido termodinámica con Marty McFly (Regreso al Futuro), han estudiado la flotabilidad de los cuerpos con el capitán Sparrow (Piratas del Caribe), han conducido el coche de los Hombres de Negro (Men in Black) por el techo de un túnel y han conseguido salvar a Rose y Jack del hundimiento del Titanic”, asegura.

Esto no quiere decir, precisamente, que las películas de Hollywood sean fieles a las leyes de la física. De hecho, sucede más bien al contrario. La mala física abunda, pero también permite aprender conceptos básicos. Así, Quirantes apuesta por un modelo educativo más productivo para sus alumnos basado en algo tan cotidiano como el cine y la tele. Al fin y al cabo, sentarse a escuchar términos y más términos en una clase, ya sea en el colegio, instituto o la universidad de turno, podría ser cosa del pasado.

En su libro, Quirantes advierte de la dificultad de encontrar en el universo cinematográfico ejemplos válidos para explicar la gravitación. Hay que llegar hasta la película de Walt Disney ‘Flubber’ para describir la ley de Newton de gravitación universal.

La escena a la que recurre Quirantes transcurre en una de las clases que el profesor Philip Brainard (Robin Williams) imparte a un grupo de alumnos por error. El científico irrumpe en una sala con jóvenes preparados para pintar una pareja de modelos desnudos y comienza a explicar la lección de física: “La última vez hablábamos de la ley de la gravedad de Newton. Repasémoslo…”. Tras su deducción utiliza a los cuerpos desnudos como ejemplo científico. Un divertido caso que el profesor Quirantes utiliza en sus clases (no exentas de risas) para explicar por qué cuanto más pesados sean los cuerpos y más cercanos se encuentren, con mayor fuerza se atraerán.

Sin embargo, Quirantes no ha sido el único que se ha servido de la gran (y pequeña) pantalla para sus lecciones. Los profesores Jordi José y Manuel Moreno de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) llevan más de dos décadas divulgando la ciencia a través de la ficción y así lo han recogido en su libro ‘De King Kong a Einstein: la física en ciencia ficción’

En esta ocasión, José y Moreno utilizan a King Kong y a Godzilla para demostrar que, según las leyes de la naturaleza, sería imposible que bestias como estas pudieran caminar sobre dos patas. La culpable es la ley cuadrado-cúbica de Galileo Galilei por la que, cuando un objeto crece manteniendo su forma, su superficie aumenta con el cuadrado de su longitud y su volumen con el cubo de la misma longitud. Esto llevaría a concluir que si aumentara el peso según las proporciones de estos monstruos sus huesos no resistirían para sostenerse sobre dos patas.

Inconcebibles son también para la ciencia las espadas láser de ‘La Guerra de las Galaxias’. Según explican estos investigadores, el problema radica en la traducción al castellano que se hizo de la palabra ‘lightsabers’ (“sables de luz“, literalmente) y que crea confusión sobre qué son exactamente. Si se tratara de un láser no se podría parar tan fácilmente porque su luz se propaga a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. De igual modo, la consistencia del láser de estas espadas tampoco se podría sostener como bien podemos observar hoy en día en los punteros láser. Errores cinematográficos de los que también sacan una lección.

Por su parte, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos parece conocer a la perfección la cantidad de incongruencias que hay en el cine y ha puesto en marcha un programa gratuito de consultas sobre medicina, programación o gravedad. Así, guionistas, directores y productores podrán resolver sus dudas a golpe de teléfono.

El servicio, que también está destinado a dramaturgos y desarrolladores de videojuegos, está en inglés y puede usarse desde cualquier lugar del mundo, también por correo electrónico. De esta forma, todo aquel que lo desee podrá ceñir su guión al de las leyes de la naturaleza. Para los demás, seguirá quedando la ciencia ficción.



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