martes, 7 de febrero de 2017

La nueva tecnología que lee la mente y permite comunicación con pacientes enclaustrados

Comunicarse puede ser casi imposible para los pacientes con ELA (esclerosis lateral amiotrófica), un padecimiento neuronal motor degenerativo también conocido como la enfermedad de Lou Gehrig.


Aquellos que pueden comunicarse poco a través de parpadeos o movimientos oculares se les considera como ‘enclaustrados’ y aquellos que ya no pueden ni mover los ojos se le refiere como personas que padecen el síndrome de enclaustramiento (CLIS). La mayoría de estos pacientes están consientes per no pueden comunicarse de forma alguna.

Investigadores han intentado encontrar formas de ofrecer a estos pacientes métodos no invasivos para comunicarse con sus cuidadores y seres queridos. Y ahora, un equipo del Centro Wyss, en Ginebra, han llevado a cabo un ensayo clínico que brinda nueva esperanza a los pacientes con CLIS.

Se trata de una nueva tecnología cerebro-computacional que básicamente puede ‘leer’ los pensamientos del paciente y traducir sus respuestas a las personas que están con éste a través de una interfaz computacional.

El sistema tiene la forma de una gorra no invasiva. Y por medio de espectroscopia de infrarrojo cercano determina los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro y unos monitores de electroencefalograma revisan la actividad eléctrica y de sueño del cerebro.

No se trata de la primer interfaz cerebro-computadora que existe para ayudar a que pacientes paralizados se comuniquen, pero la espectroscopia de infrarrojo cercano es el único enfoque que ha logrado una comunicación eficiente para los pacientes de CLIS.

La prueba se llevó a cabo con cuatro pacientes con ELA avanzado – dos de los cuales padecían CLIS permanente y dos que estaban cerca de entrar. tres pacientes completaron más de 46 sesiones dispersadas en varias semanas y un paciente completó sólo 20 sesiones.

Los participantes entrenaron en el curso de varias semanas al responder 500 preguntas como “¿La capital de Alemania es París?”. Además contestaron preguntas personales con respuestas conocidas como “¿el nombre de tu esposo es Juan?” y con respuestas desconocidas (“quieres ser movido de derecha a izquierda”?).

Todas las preguntas fueron formateadas para requerir una respuesta verdadera / falsa o sí / no, que el paciente dio pensando la respuesta. "El" sí "y el" no "producen diferentes respuestas del flujo sanguíneo cerebral en la parte frontal del cerebro", explican los investigadores. "Cada paciente tiene un patrón de respuesta diferente."

Las preguntas generaron respuestas correctas el 70 por ciento del tiempo.

La siguiente fase de la investigación del equipo será intentar construir una interfaz cerebro-computadora "que permita a los pacientes CLIS seleccionar letras y palabras con su cerebro", para una comunicación más robusta e individualizada. Aunque esto puede implicar una implantación invasiva, también intentarán métodos no invasivos, aunque "hasta ahora esto no era posible".

Cualesquiera que sean sus próximos pasos, esta tecnología puede permitir que las personas que viven en el silencio de sus propias mentes tengan la oportunidad de participar en una interacción social que mejore su vida.

Los hallazgos fueron publicados en el diario PLOS Biology.



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