sábado, 18 de febrero de 2017

No le tengas miedo a la sal



La sal común es una de esas cosas que hacen saltar las alarmas. Todo el mundo ha oído las recomendaciones de las autoridades sanitarias para limitar su consumo. La ecuación parece sencilla: la sal incrementa la tensión arterial, que a su vez aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos.

Sin embargo las autoridades sanitarias ya han cometido un gran error al demonizar las grasas, y los últimos estudios indican que algo parecido ocurre con la sal.

La sal común contiene un 40% de sodio en peso, y el sodio es un elemento fundamental en nuestro organismo. Mantiene la presión osmótica fuera y dentro de las células y es el ión que se emplea en la transmisión de las señales de las neuronas. Necesitas sodio, y la sal es casi la única fuente disponible.

Si bien es cierto que la sal eleva la presión arterial, esto no mata a nadie directamente. Es necesaria una combinación de factores, como el estrés oxidativo, la inflamación, un alto porcentaje de grasa corporal y resistencia a la insulina. Cuando se dan todos estos factores es cuando la tensión arterial se convierte en un problema.

En un estudio reciente se comprobó que la reducción de sal en la dieta no reducía la mortalidad. Al contrario, una deficiencia de sodio puede causar resistencia a la insulina, diabetes y aumento del colesterol LDL y los triglicéridos.

Entonces, ¿cuánta sal puedes consumir? Estas son algunas de las cosas que debes tener en cuenta:

  • La comida procesada contiene mucha sal, mucha más de la que tú utilizas en casa, pero ese no es el mayor de los problemas. El azúcar, las grasas trans y los aceites refinados que contienen deberían ser suficientes para que la evites a toda costa.
  • Come comida y añade sal sin miedo: llena primero el plato de verduras frescas, hortalizas, carne, pescado o huevos, y después añade la sal necesaria para que tenga buen sabor. Si te pasas de sal, tu paladar lo notará. Si no tienes problemas de salud, no te preocupes de más, la sal no te podrá enfermo.
  • Aprende a cocinar y a usar los demás condimentos: la sal no es lo único que da sabor a la comida. Descubre lo mucho que puede ganar cualquier plato si añades pimienta, orégano, tomillo, romero, perejil, ajo, estragón o cualquier otra hierba, fresca o seca.
  • No uses sal refinada: la sal marina no solo contiene sodio, también hay cantidades apreciables de potasio, yodo, hierro, magnesio y media tabla periódica. La sal refinada es un atentado.





Publicar un comentario