sábado, 4 de febrero de 2017

Si. Sufro de misofonía...¿y tu?

¿Te pone enfermo que alguien mastique chicle a tu lado? Podrías padecer un curioso trastorno psiquiátrico conocido como misofonía. Los que lo sufren tienen una sensibilidad selectiva al sonido producida por otras personas como comer chicle, sorber o toser, que le generan irritabilidad, ansiedad e incluso conductas violentas.

Según un reciente estudio de la Universidad de Newcastle, los que padecen misofonía tienen diferencias en su lóbulo frontal, lo que sugiere que es una condición "que viene de serie" en la persona. 

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores contaron con un grupo de voluntarios formado por personas que padecían misofonía y otros que no. Fue así como se percataron de que cuando los primeros oían determinados sonidos, aumentaba su ritmo cardíaco y había diferencias en su "mecanismo de control emocional" que provocaba que su cerebro reaccionase de forma exagerada al oírlos.

Según el doctor Sukhbinder Kumar, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle: "Para muchas personas que padecen este trastorno esto va a ser una buena noticia, ya que por primera vez hemos demostrado que hay diferencias en la estructura de su cerebro".

El término fue acuñado en el año 2000 por los médicos estadounidenses especializados en otorrinolaringología Pawel y Margaret Jastreboff y no tiene reconocimiento oficial en las clasificaciones aceptadas internacionalmente de trastornos psiquiátricos DSM-V e ICD-10. Por lo tanto es importante tener en cuenta que el término misofónico o misofónica es de aparición reciente en la literatura médica y su uso no está consensuado para calificar a los pacientes que padecen estos síntomas.

Mientras que algunas personas que padecen misofonía tratan de enmascarar los ruidos que causan su trastorno con música, otras personas simplemente los intentan evitar ausentándose o huyendo de los lugares donde se producen los sonidos que les molestan. Dependiendo de la gravedad e incidencia de la misofonía, las consecuencias pueden llegar a ser muy serias para la persona que la padece. El paciente deja de tener relaciones personales, de involucrarse en actividades sociales, e incluso puede llegar a abandonar el hogar y discutir con otras personas sin que ellos puedan llegar a comprender qué es lo que le ocurre.

Las personas que padecen misofonía se sienten alienadas e incomprendidas porque se les suele tildar de histéricas o exageradamente sensibles, en ocasiones malhumoradas. 

La siguiente escala es una traducción de The Misophonia Activation Scale adaptada al español. Los síntomas se escalonan desde el nivel 0, sin síntomas, al nivel 10, uso de la violencia física contra otra persona o animal. En los niveles intermedios, niveles 4-6, el paciente manifiesta malestar psíquico importante y una respuesta de huida o conductas que pueden considerarse socialmente inadecuadas, como taparse las orejas para no oír el sonido que le molesta.



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