martes, 21 de febrero de 2017

Una ministra alemana quiere que "todos los políticos sean vegetarianos"

El vegetarianismo ha desatado la polémica en el gobierno alemán. Barbara Hendricks, que lidera el Ministerio de Medioambiente ha impuesto desde principios de febrero el menú vegetariano en los actos oficiales elaborado con productos de agricultura ecológica y de proximidad. O hay comida vegetariana o no se sienta en la mesa. Así de fácil o complicado.


A sus compañeros de gobierno como a la oposición no les ha hecho ninguna gracia y ya ha sido criticada por sus socios de gobierno socialistas: el CDU y el CSU.

El ministro de Alimentación, Christian Schmidt, en desacuerdo con la política socialista, afirmó que “A mí no me van a forzar a tener este Día de las Verduras. Creo en la diversidad y la libertad de decisión y no en el maternalismo de estado y la ideología. La carne y el pescado también son parte de una dieta equilibrada”.

“No le vamos a decir a nadie qué debe comer. Pero queremos dar un buen ejemplo para proteger el clima, porque la comida vegetariana es más respetuosa con el medioambiente que la carne y el pescado”, dijo la ministra en su comunicado.

Y razones no le faltan a la ministra: los gases que provocan el efecto invernadero provienen en un 18% de la cría de animales para su consumo, según la revista Nature Climate Change.

Sin embargo, parece que ni este motivo ni la popularidad creciente de la ministra bastan para eliminar la carne de los menús de los actos oficiales, que también se han fijado en 39 euros por cabeza como máximo, bebidas incluidas.

Por otro lado, para algunos la medida se queda corta y se la ha tildado de hipócrita porque en las cantinas del ministerio se seguirá sirviendo una dieta omnívora a sus 1.200 empleados.



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