domingo, 12 de marzo de 2017

El día que llovió "sangre"

La lluvia roja de Kerala fue un acontecimiento ocurrido entre el 25 de julio y el 23 de septiembre de 2001 en la meridional región india de Kerala. Este fenómeno meteorológico consistió en una lluvia de color escarlata, aunque también se informó de lluvias amarillas, negras y verdes.



Antecedentes
Se tiene constancia que desde 1896 estas lluvias de color han tenido lugar varias veces.

En un principio, se pensó que las inusitadas lluvias eran debidas a partículas, sin embargo, posteriores investigaciones de una comisión del Gobierno indio mostraron que en el caso de otras lluvias con coloración, la coloración se debía a esporas de alga que se dispersaban por el aire.

Alga de Trentepohlia
Sin embargo, a principios del año 2006 el fenómeno ocurrido en Kerala alcanzó gran notoriedad en los medios de comunicación debido a que la revista científica Astrophysics and Space, publicó un estudio sobre el resultado del análisis de este fenómeno meteorológico; en la cual se publicaba la controvertida hipótesis de Godfrey Louis y Santhosh Kumar, de la Universidad Mahatma Gandhi, que proponían que el origen de células encontradas en la lluvia roja de Kerala tendrían un posible origen extraterrestre.

Hipótesis panspérmica
Su hipótesis de un origen panspérmico de estas células recolectadas en Kerala proviene del estudio de muestras de aguas recolectadas luego del fenómeno, las cuales al ser inicialmente analizada por microscopía por el físico Godfrey Louis, en busca de contaminación, observó que la muestra de agua no tenía polvo ni arena, sino que estaba plagada de estructuras con forma de células rojas, muy parecidas a los microbios de la Tierra, pero sin pruebas iniciales de ADN. A partir de su análisis (y la recopilación de informes del hecho de que previo a la lluvia se habría escuchado un ruido similar al de un objeto que superaba la barrera del sonido).

Posteriormente, en 2010, se habría descubierto que estas células serían inertes a temperatura normal y sin rastros de ADN presentan características extremófilas y que incluso serían capaces de reproducirse a 121 grados centígrados (algo que no sucede en organismos extremófilos conocidos).

En el 2015 quedó establecido por las principales corrientes científicas que serían esporas del alga de Trentepohlia.



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