viernes, 3 de marzo de 2017

El lápiz nació gracias a un rayo que cayó sobre un árbol

El lápiz nació como Frankenstein, gracias al rayo de una tormenta que cayó en el humilde pueblo Borrowdale, a solo tres millas de Keswick, en la región inglesa de Cumbria.


La tormenta había arrancado de raíz un roble gigante, dejando a la vista una sustancia que parecía una especie plomo adherido a las raíces más profundas.

Aquella tormenta había puesto al descubierto la existencia de una mina de grafito muy puro (aún hoy la mina de grafito más puro que se conoce en el mundo). Y, ahora, en los alrededores, existe un museo dedicado al lápiz para consagrar aquel descubrimiento.

Aquel plomo negro de Borrowdale se usó durante mucho tiempo en pequeños trozos llamados marca-piedras, pero sobre todo lo usaban los pastores de Cumbria para marcar a las ovejas. Sin embargo, el monopolio inglés terminaría cuando, en 1662, los alemanes consiguieron mezclar grafito en polvo, azufre y antimonio para crear unos palos similares a los de los lápices ingleses


En Cumbria, además, se encuentra el Parque Nacional Lake District, considerado uno de las zonas más hermosas de toda Gran Bretaña. La cultura de la zona fue céltica y su nombre deriva del nombre del área en idioma cúmbrico. Está conectado etimológicamente con el término galés Cymru que significa Gales. Cumbria es una de las zonas más celtas de toda Inglaterra.

El museo
Hoy, la ciudad de Keswick, Inglaterra, cercana a la zona del hallazgo original del bloque de grafito, tiene un museo del lápiz: el Cumberland Pencil Museum.


El Museo es sencillo y en sus salas se pueden contemplar distintas formas de lápices utilizadas para distintos oficios: dibujantes o carpinteros, por ejemplo.

Además hay una bonita escultura de colores hecha con lápices, un set de lápices del año 1902 que conmemora la coronación del rey Eduardo VII y un sinfín de herramientas que sirven para fabricar lápices. A esto se suman algunos objetos kitsch, como el lápiz mas largo del mundo que figura en el Libro Guinness de los Récords.

La primera fábrica de lápices en Keswick se abrió en 1832. La segunda y actual fábrica se inició en la década de 1920 y se terminó en 1950 (que se cerró en 2007, cuando los propietarios se han mudado a la producción Workington). El museo abrió sus puertas en 1981, y ahora recibe más de 80.000 visitantes al año de todo el mundo.



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