sábado, 18 de marzo de 2017

El retorcido origen del cinturón de castidad

En la Edad Media, cuando los caballeros partían a las batallas y se ausentaban durante mucho tiempo, sus amadas se ponían un cinturón de castidad para preservar su fidelidad. Esta creencia, respaldada por museos e incluso por enciclopedias, ha resultado ser una de las mentiras más repetidas de todos los tiempos.

La verdadera historia del cinturón de castidad.
Una exposición en Hungría, “Historias secretas del cinturón de castidad. Mito y realidad”, revela que durante la Ilustración se creó esta concepción del celibato bajo llave y candado como una forma de contraponer el Siglo de las Luces al período oscuro de la Edad Media.

Pero esta leyenda dio un giro en 1990, año en el que la ciencia se centró en investigar cuándo se fabricaron unos objetos que hoy en día siguen siendo tabú para unos y fantasía para otros. Las conclusiones fueron demoledoras: 
En realidad, el cinturón de castidad era utilizado por las mujeres como defensa contra la violación, en épocas de acuartelamiento de soldados, durante viajes y en estancias nocturnas en posadas. Su uso era más frecuente en enfermeras y religiosas que atendían heridos en los frentes de batalla para evitar las violaciones.

Lo que sí resultó ser cierto es que a partir de este siglo y durante el XX, estos artilugios se utilizaban para impedir que los jóvenes se masturbaran y para evitar que las mujeres fueran violadas.

El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como "una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado". El libro describe cómo era usado el objeto para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras sus maridos iban a luchar en las Cruzadas.

Esta es la opinión más habitual, aunque equivocada. El cinturón de castidad no puede usarse más que durante unas horas, a lo más un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal o, a largo plazo, si el cinturón entraba en contacto con agua, de tétanos causado por la oxidación del cinturón sobre la piel. 

De cualquier modo, el cinturón de castidad es en realidad una invención muy posterior a la Edad Media, como mínimo del Renacimiento, aunque lo cierto es que no existen referencias históricamente probadas anteriores al siglo XIX. Ninguno de los cinturones de castidad que existen fueron hechos en el medievo, todos los expuestos en museos fueron retirados tras comprobar que eran falsificaciones del siglo XIX.



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