sábado, 18 de marzo de 2017

En 2029 los robots serán tan inteligentes como los humanos

La singularidad tecnológica es la expresión con la que los expertos denominan al hipotético momento en el que la inteligencia artificial alcance tal desarrollo que le permita igualar, o incluso, superar, a la de la especie humana. Pues bien, Ray Kurzewil, uno de los mayores expertos mundiales en IA y director del área de ingeniería de Google, le ha puesto fecha a ese momento que, según su criterio, se producirá en el año 2029.


¿Deberíamos preocuparnos por ello? Si hacemos caso a figuras como Stephen Hawking o Bill Gates, que han alertado en varias ocasiones sobre los peligros de la inteligencia artificial, entonces sí, deberíamos estar muy preocupados. Aunque Kurzweil no comparte esos temores. En su opinión, este desarrollo tecnológico abre más puertas a la esperanza que al pesimismo ya que, según su criterio, permitirá expandir las habilidades y el conocimiento del ser humano.

Según el especialista, a partir de esa fecha la simbiosis entre los robots y los humanos comenzará a ser un hecho. Afirma que llegaremos a tener nanorobots implantados en el cerebro que mejoren nuestras capacidades cognitivas.

Es imposible predecir el comportamiento de estas inteligencias superiores a las humanas, con las que un día tendremos que compartir el planeta. De hecho, si pudiéramos hacerlo seríamos tan inteligentes como ellas.

¿Nos mezclaremos con ellos creando cyborgs super-inteligentes? ¿Emplearemos computadoras para expandir nuestras habilidades intelectuales, igual que usamos coches para expandir nuestras habilidades físicas? Tal vez estas inteligencias artificiales nos ayuden a combatir los efectos del envejecimiento, logrando que alcancemos la ansiada inmortalidad. Tal vez podamos volcar nuestra consciencia (nuestro verdadero yo) en computadoras, para vivir en su interior como una especie de software. Esa sería una vida eterna y virtual en un Mátrix a la carta en el que nada nos faltaría. Tal vez se rebelen contra nosotros y nos aniquilen como sucede en Terminator.

Pase lo que pase, la vida tal cual la conocemos ahora mismo dejará de ser reconocible. Esto es la singularidad. ¿Asustado? Pues si hacemos caso a Ray Kurzweil, este momento no solo es inevitable sino inminente. Si sus cálculos son correctos, faltan 35 años para que un ojo electrónico observe asombrado a su creador, y tome consciencia de su existencia cibernética.





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