lunes, 20 de marzo de 2017

En EEUU los inmigrantes son los menos propensos a cometer delitos

"Quiero que se lleven a los malos [...] los sacaremos de nuestro país y los devolveremos al lugar de donde vinieron, y lo haremos rápido. Muchos problemas los causan miembros de pandillas, muchos de los cuales ni siquiera están legalmente en nuestro país".


Es habitual que Donald Trump relacione crimen e inmigración. En estas declaraciones del pasado febrero, el presidente de los Estados Unidos acusó a las "bandas de inmigrantes ilegales" de estar detrás de las 4.000 personas que recibieron un disparo el año pasado en Chicago.

Los datos no solo contradicen la tesis del presidente, también dibujan unos Estados Unidos alejados de los estereotipos.

Son urbanos
Según Pew Reserch Center, se estima que hay 11,1 millones de inmigrantes irregulares viviendo en Estados Unidos. De ellos, 6,8 millones viven en solo 20 áreas metropolitanas.

Son menos de los que dicen
Los inmigrantes irregulares suponen un 3,5% del total de la población de EE.UU, y alrededor de un 26% del total de residentes nacidos en el extranjero.

No son criminales
Entre 1990 y 2013 el número de inmigrantes irregulares se triplicó, pasando de 3,5 millones a 11,2 millones. Durante este mismo período, según datos del FBI, la tasa de delitos volentos (robo, violación o asesinato) se redujo un 48%, y la de delitos contra la propiedad (hurto, robo de vehículos o allanamientos) se redujo un 41%.

Según el American Immigration Council, no hay correlación entre inmigración y criminalidad. Es más, los inmigrantes son menos propensos que los nativos (estadounidenses) a cometer delitos graves. La inmensa mayoría de los inmigrantes no son criminales, no hay evidencia empírica al respecto. En cambio, la percepción de la población es contraria.

En EEUU no reina el crimen

Los índices de criminalidad y violencia en Estados Unidos son los más bajos desde los años 70. Lo señala la propia estadística del Departamento de Seguridad de Estados Unidos.

Homicidios a la baja
En 2015, la tasa de homicidios en Estados Unidos fue de 4,9 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esta cifra no ha variado sustancialmente los últimos años (de hecho ha ido en lento descenso hasta 2015, que subió mínimamente). Por tanto, a pesar del repunte de 2015, la tendencia de homicidios va a la baja, y puede afirmarse que Trump miente cuando asegura que la tasa de homicidios es la más alta de los últimos 47 años.

Ciudades violentas, pero no a consecuencia de los extranjeros
Donald Trump suele acusar Chicago o Detroit de ser ciudades violentas, y suele relacionar sus índices de criminalidad con la población inmigrante. Y cierto, ambas ciudades tienen unas tasas de homicidio muy altas en relación a las tasas nacionales, es el contexto general en algunas de la grandes ciudades estadounidenses.

Los datos relacionan estos delitos con el crimen organizado, la pobreza y la desigualdad social. Pero no con el origen de la población.

La Universidad de Chicago publicó recientemente un informe que intentaba dar respuesta al repunte significativo de la violencia (se pasó de 485 homicidios en 2015 a 764 en 2016), y no halló relación entre inmigración y criminalidad.

Relación inversa
Hay una relación inversa entre crimen e inmigración. Las tasas de criminalidad en Estados Unidos van a la baja desde hace muchos años, al mismo tiempo que crece el número de inmigrantes ha crecido.




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