jueves, 20 de julio de 2017

10 marcantes efectos de la luna sobre la tierra

Grande y hermosa sobre la Tierra, la Luna es el gigantesco satélite de nuestro planeta. Un 20 de julio de 1969, el hombre pisó por primera vez esa superficie que en España conocemos popularmente con el nombre de Catalina. Precisamente por esa efeméride, cada 20 de julio se conmemora el Día de la Exploración Espacial o Día de la Luna. Desde luego, se lo merece, porque esta gigantesca formación rocosa influye mucho en nuestra gran morada natural. Hoy vamos a repasar algunas de sus capacidades.


  • Gobierna las mareas La vemos ahí, tan estática, que parece que no ha roto un plato, y sin embargo puede modificar el movimiento de los mares. La capacidad de influir en las mareas es una de las más señeras de la Luna, gracias a la fuerza de gravedad que ejerce sobre el planeta. La Luna ‘tira’ de los océanos, lo que origina las mareas. Y menos mal que la Luna no está más cerca de nosotros (está a unos 402.000 kilómetros), porque de ser así las ciudades costeras se verían inundadas con las mareas altas.
  • El origen de la vida humana Según la científica Maggie Aderin-Pocock, hace 4.500 millones de años un planeta del tamaño de Marte chocó en la Tierra y dejó mucha roca líquida en la superficie. De ese choque surgió la Luna y los elementos esenciales de la vida en nuestro hogar: hidrógeno, nitrógeno, carbono… 700 millones de años después de ello, aparecieron los océanos, que la Luna comenzó a arrastrar gracias a su gravedad. Aquellas primeras mareas fueron las que crearon las moléculas de vida. El químico británico John Sutherland mezcló aquellas partículas básicas y las calentó con luz ultravioleta, como si se tratara de una charca de agua en marea baja, y obtuvo ARN, una muestra de que esa hipótesis parece la correcta.
  • Desovamiento de los corales Además de mover de un lado para otro las aguas, lo que sucede debajo de la superficie marina también se ve influido por nuestra amiga Catalina. Que se lo digan a los corales: si el cielo está muy nublado y la Luna no se ve, estos organismos no desovan. A veces esperan para hacerlo en la luna llena; esto se debe a unas neuronas sensitivas que tienen y que se ven influidas por las ondas de luz azul. Asimismo, poseen unos genes que permiten regular la reproducción de los corales con la luna creciente y la menguante. Científicos de todo el mundo llevan décadas investigando este fenómeno.
  • Cangrejos que ligan y se reproducen gracias a la Luna Los científicos han visto también un comportamiento muy curioso en los cangrejos ‘Sesarmidae’ que viven en Japón. En algunas de las fases lunares, cuando hay visibilidad, estos crustáceo se acercan al mar para depositar sus óvulos y espermatozoides. Por otra parte, la luz ayuda a otros cangrejos a acudir a tierra para aparearse. En definitiva, la próxima vez que te encuentres con uno de ellos y su simpática forma de andar, acuérdate de que sin la Luna no estaría contigo. Investigadores de la Universidad de Kioto ya documentaron en los años 70 el particular comportamiento de estos cangrejos.
  • Estabilizador del clima Si bien el cambio climático pone en entredicho su papel, la Luna también ayuda a regular nuestro clima. Ya que la Tierra rota de manera inclinada sobre el Sol, con un ángulo de unos 23 grados. La Luna impide que esa graduación aumente. Los científicos dicen que, si esta no existiera, la inclinación cambiaría diez grados cada 10.000 años, aumentando el calor a unas temperaturas que ninguna especie ha soportado aún.
  • Efectos sobre las lluvias Un equipo de la Universidad de Washington concluyó que la Luna influye en la caída del agua desde los cielos. Según explicaron los investigadores, cuando vemos el satélite alto, la gravedad hace que la Tierra se dirija hacia ella y que la presión por ese lado de la superficie sea mayor. Esto implica mayor temperatura en el aire, menos humedad y menos lluvia. Ahora, los investigadores se plantean cuál puede ser su influencia en grandes tormentas o en la frecuencia de estas.
  • Marcando los ritmos La tierra gira sobre su mismo eje y tarda en dar una vuelta completa 24 horas, pero hace mucho tiempo lo hacía en solo 5. La Luna ayudó a que fuera más lenta, de nuevo gracias a la fuerza que ejerce sobre nuestro planeta. Así, dentro de millones de años, nuestro planeta girará todavía más lento; por tanto, quizá deberíamos plantearnos si no tener días de 25 o 26 horas o regresar a lo que proponían los franceses.
  • Iluminar la Tierra Sobre todo cuando hay luna llena, nuestro satélite es capaz de iluminar con un poco de resplandor la superficie, aunque no veamos más allá de dos metros de distancia. Como el Sol, tiene capacidad lumínica, aunque sea tan solo 1/400 parte del compañero Lorenzo; irónicamente, la Luna brilla porque refleja los rayos del Sol. En cualquier caso, cuando está en fase llena es ideal para practicar senderismo nocturno. Aunque una linterna no está de más…
  • ¡Terremoto! No todo iban a ser cosas buenas. En 2016, investigadores de la Universidad de Tokio publicaron un estudio en ‘Nature Geoscience’ según el cual los grandes sismos que tienen lugar en nuestra superficie se ven afectados por las fuerzas que la Luna aplica. En concreto, cuando es nueva o llena, se ejerce un poder mayor que puede llevar a los terremotos. Para confirmarlo, comprobaron que algunos de los más grandes terremotos recientes, como el de Sumatra en 2004, el de Chile en 2010 o el de Japón de 2011 tuvieron lugar cerca de esas fases lunares. De esta manera, se confirma una teoría con la que los científicos habían conjeturado en el pasado y que permitiría predecir catástrofes en el futuro.
  • El propio origen de la Tierra Y terminamos, para cerrar este círculo de Tierra y Luna, con lo que aseguran unos científicos británicos. De acuerdo a un estudio del Imperial College de Londres, un material biológico de los primeros años de la Tierra podría haber llegado a la Luna gracias a un asteroide que chocó en nuestra superficie y luego deambuló por el espacio. Según aseguran, ese material se encontraría en la lava subterránea de la tierra de los selenitas. Si se consiguiera llegar a él, accederíamos a una materia que en la Tierra ya no existe debido a los procesos de cambio de las placas tectónicas, mientras que en la Luna no se han dado los mismos procesos geológicos.


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