lunes, 10 de julio de 2017

Las diferencias fundamentales entre el pensamiento de oriente y occidente puede deberse al arroz...

Cuando Horace Capron viajó a Hokkaido, Japón, en 1871, buscó señales de vida humana entre las vastas praderas, claros arbolados y amenazantes montañas negras.

"¡Qué asombroso es que este rico y bello país (...) haya permanecido tan desocupado y casi tan desconocido como los desiertos africanos!", escribió.

Pero a mediados del siglo XIX, temiendo la invasión rusa, el gobierno japonés decidió recuperar el norte del país, y reclutó a exsamuráis para que se instalaran en Hokkaido.

En 70 años la población pasó de unos pocos miles a más de dos millones. Para el nuevo milenio, eran casi seis millones.

Pocos residentes actuales de Hokkaido han sentido la necesidad de ir a conquistar áreas deshabitadas.

Y sin embargo, los psicólogos están notando que el espíritu de frontera todavía define la forma en que piensan, sienten y razonan, en comparación con las personas que viven en la isla Honshu, separada por sólo 54 kilómetros y un mar tempestuoso.

Son más individualistas, más orgullosos del éxito, más ambiciosos en el crecimiento personal y menos conectados con la gente que los rodea.

De hecho, al comparar países, este "perfil cognitivo" está más cerca de Estados Unidos que el resto de Japón.
Diferencias entre Oriente y Occidente

Hasta hace poco, los científicos habían ignorado en gran medida la diversidad global del pensamiento.

Oeste vs. Este

Occidentales Individualistas, enfocados al éxito personal, autosuficientes, con tendencia a sobreestimar sus capacidades, preocupados por la elección personal y la libertad

Orientales Colectivistas, preocupados por el éxito grupal, con tendencia a la modestia, interesados en el logro colectivo

En 2010, un influyente artículo de la revista Behavioral and Brain Sciences (Ciencias del comportamiento y la mente) informó que la gran mayoría de los objetos de estudios psicológicos habían sido "occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos".

Casi el 70% eran estadounidenses, y la mayoría estudiantes de pre-grado con esperanza de ganar algún dinero o créditos de curso donando su tiempo para participar en estos experimentos, de acuerdo con Joseph Henrich de la Universidad de la Columbia Británica, Canadá, uno de los autores del artículo.

Tácitamente se supuso que este selecto grupo de personas podía representar verdades universales sobre la naturaleza humana: que todas las personas son básicamente las mismas.

Pero hay notables diferencias entre orientales y occidentales. Y éstas son algunas de las más significativas.


1. Colectivismo asiático vs individualismo occidental
Algunas de las diferencias que se aprecian más fácilmente giran en torno a los conceptos de "individualismo" y "colectivismo": si te consideras independiente y autónomo, o entrelazado e interconectado con las otras personas a su alrededor, valorando al grupo sobre el individuo.

En general -hay muchas excepciones- los occidentales tienden a ser más individualistas, y la gente de países asiáticos como India, Japón o China tiende a ser más colectivista.

2. Éxito personal vs logro colectivo
Cuando se les pregunta acerca de sus actitudes y comportamientos, las personas en las sociedades occidentales más individualistas tienden a valorar el éxito personal sobre el logro colectivo, que a su vez también está asociado con la necesidad de una mayor autoestima y la búsqueda de la felicidad personal. 

3. Autosuficiencia vs modestia
Pero esta sed de autovalidación occidental también se manifiesta en el exceso de confianza.
Muchos experimentos muestran que los participantes estadounidenses suelen sobreestimar sus habilidades.

En un estudio, cuando se les preguntó si son competentes, por ejemplo, el 94% de profesores estadounidenses afirmó que eran "mejores que el promedio".

Esta tendencia a la autosuficiencia parece estar casi completamente ausente en una serie de estudios en Asia oriental.

Y las personas que viven en sociedades individualistas también suelen poner más énfasis en la elección personal y la libertad.


4. Una forma diferente de mirar las cosas
Un estudio de Richard Nisbett, de la Universidad de Michigan, descubrió que los participantes de Asia oriental tienden a dedicar más tiempo a observar el trasfondo de una imagen, tratando de entender el contexto, mientras que los estadounidenses solían dedicar más tiempo a concentrarse en el foco de la misma.
Cómo, cuándo y por qué comenzamos a pensar diferente

Pero ¿por qué surgieron diferentes estilos de pensamiento en primer lugar?

La explicación obvia sería que simplemente reflejan las filosofías que han llegado a predominar en cada región a lo largo del tiempo.

Nisbett señala que los filósofos occidentales enfatizaron la libertad y la independencia, mientras que las tradiciones orientales como el taoísmo tendieron a centrarse en los conceptos de unidad.

Estas diversas maneras de ver el mundo están incrustadas en la literatura, la educación y las instituciones políticas de la cultura.

Aun así, la sutil variación entre países sugiere que muchos otros factores sorprendentes también están en juego.

En la línea del frente
Tomemos Estados Unidos, el más individualista de todos los países occidentales.

Historiadores como Frederick Jackson Turner han argumentado desde hace mucho tiempo que la expansión y exploración del oeste ha nutrido un espíritu más independiente, y que esos pioneros lucharon contra el desierto y entre sí para su propia supervivencia.

En línea con esta teoría, estudios psicológicos recientes han demostrado que los estados en la frontera (como Montana) tienden a una puntuación más alta en las medidas de individualismo.

Es por esta razón que Hokkaido demuestra ser tan fascinante. Al igual que la mayoría de los países del este asiático, Japón en su conjunto suele tener una mentalidad más colectivista y holística.

Por supuesto, Shinobu Kitayama en la Universidad de Michigan, EE.UU., ha encontrado que la gente en Hokkaido tiende a atribuir un mayor valor a la independencia y a los logros personales -y emociones como el orgullo- que los japoneses de otras islas, y se preocupan menos por las opiniones de otros.

Los participantes en un experimento fueron invitados a debatir sobre un jugador de béisbol que usaba sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento.

Mientras que los japoneses de otras islas fueron más propensos a explorar el contexto -como la presión para tener éxito- los de Hokkaido solían culpar a la personalidad del jugador o un defecto en su carácter moral.

Esta tendencia a culpar a las características personales es típica de una sociedad individualista y mucho más cercana a las respuestas de los estadounidenses promedio.

Teoría de los gérmenes y la diferencia que hacen los cultivos
Otra teoría señala que las mentalidades contrastantes son una respuesta evolucionada a los gérmenes.

En 2008, Corey Fincher (ahora en la Universidad de Warwick, Reino Unido) y sus colegas analizaron datos epidemiológicos globales para mostrar que la puntuación de individualismo y colectivismo de una región parece correlacionarse con la prevalencia de la enfermedad: cuantas más probabilidades hay de infectarse, más colectivista se es, y viceversa.

La idea en líneas generales es que el colectivismo, caracterizado por una mayor conformidad y deferencia hacia los demás, puede hacer que las personas sean más concienzudas para evitar comportamientos que podrían propagar enfermedades.

Pero tal vez la teoría más sorprendente es la de Thomas Talhelm de la Universidad de Chicago, Estados Unidos.

Talhelm examinó recientemente 28 provincias diferentes de China, y halló que la orientación del pensamiento parecía reflejar la agricultura local de la región.

Mientras visitaba Beijing en el norte, encontró que los desconocidos eran más comunicativos, mientras que en la ciudad sureña de Guangzhou tendían a ser más reticentes y temerosos de ofender.

La división no parecía correlacionarse con medidas de riqueza o modernización, pero Talhelm advirtió que la diferencia podría deberse al tipo de cultivo básico en la región: arroz en la mayoría de las áreas meridionales y el trigo en el norte.

El cultivo del arroz requiere mano de obra intensiva y sistemas de riego complejos que abarcan muchas granjas diferentes, lo cual implica más colaboración.

La agricultura de trigo, por contraste, requiere alrededor de la mitad del trabajo y depende de la lluvia en lugar de la irrigación, lo que significa que los agricultores no necesitan colaborar con sus vecinos y pueden centrarse en cuidar sus propios cultivos.

Junto a científicos en China, Talhelm entrevistó a más de 1.000 estudiantes en varias regiones productoras de arroz y trigo.

Mientras que las personas en las regiones productoras de arroz tendieron a mostrar un pensamiento más colectivista y holístico, las regiones productoras de trigo obtuvieron mayor puntuación en las medidas del individualismo.

Desde entonces ha probado su hipótesis en India, que también muestra una clara división en las regiones productoras de trigo y arroz, con resultados similares.

Estas son sólo tendencias generales en un gran número de personas; habrá un espectro dentro de cada población estudiada.

Pero debido al tiempo y el dinero que se necesita para investigar mentes en todo el mundo, la mayoría de las investigaciones sociales todavía examinan a los estadounidenses a expensas de una mayor diversidad.

"Estamos de acuerdo en que existe el problema. La cuestión es cuál debe ser la solución", dice Henrich.




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