domingo, 30 de julio de 2017

¿Sabías que tienes un smartphone gracias a la ópera?

Un "Théâtrophone" operado por monedas de la década de 1890.
¿Podrías vivir sin tu teléfono? La mayoría de nosotros probablemente no querría hacerlo hoy en día. De hecho, es posible que estés leyendo esto en un teléfono ahora mismo. ¿Y podrías vivir sin la ópera?

No, no leíste mal la pregunta. Te lo preguntamos porque, curiosamente, la ópera es una de las razones por las que tienes un teléfono.

Cuando el teléfono fue inventado, nadie sabía que, en última instancia, se convertiría en un dispositivo para hacer llamadas de voz personales o que un día usaríamos teléfonos para enviarnos mensajes escritos o para escoger parejas potenciales en aplicaciones de citas amorosas mientras cruzamos una calle.

De hecho, uno de los primeros usos del teléfono fue como un revolucionario método de difusión de ópera.

Un centenar de años antes de que la transmisión en línea entrara siquiera en la imaginación de la especie humana, los residentes de Londres y París que sabían de tecnología podían reunirse en el café, hotel o club de moda para escuchar actuaciones por línea.

Y, cuando los teléfonos fueron entrando en las casas, la plataforma multimedia imprescindible para el hogar era una suscripción al servicio de telefonía de la ópera: el Netflix de esa época. 


La ópera fue crucial para el éxito temprano del teléfono.
Es difícil de imaginar ahora. En estos días, la ópera parece estar muy lejos de cualquier cosa vanguardista.

Ciertamente para muchos tiene una reputación de ser conservadora, elitista o ambas: una resaca de los malos tiempos, de cuando la ópera era el entretenimiento de los aristócratas italianos. Derechos de autor de la imagen

Pero la tecnología ha ayudado a la ópera a viajar mucho más allá de los teatros por más tiempo de lo uno podría pensar.

150 años antes de YouTube, las melodías de las últimas óperas se escuchaban en las esquinas de las ciudades gracias a los órganos de barril, unas máquinas de música semiautomáticas cuyos niveles de decibelios provocaron la primera legislación contra el ruido del mundo.

No podías descargar una nueva versión de una ópera a mediados del siglo XIX. Pero podías comprar una partitura producida en serie para tocarla en casa, a veces incluso antes de que la ópera hubiera sido puesta en escena: la piratería en la industria de la música no es nada nuevo.

A finales del siglo XX, las grabaciones de gramófonos habían transformado la ópera en un producto de consumo imprescindible. Las arias fueron los primeros singles y los cantantes de ópera, las primeras estrellas de la grabación.

Hoy en día la tecnología está haciendo de la ópera aún más ampliamente disponible.

Se puede escuchar en la radio, con stream en el escritorio, en el auto o ver clips en tu teléfono.

Vivimos en un mundo donde prácticamente cualquier tipo música es accesible en cualquier lugar, en cualquier momento, y la ópera no es una excepción.




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