sábado, 5 de agosto de 2017

10 mentiras sobre la cerveza que muchos creen que son verdad

Pese a ser la bebida con alcohol que ocupa el segundo lugar del mundo (por detrás de las bebidas espirituosas), la cerveza es unos de los brebajes que cuenta con más mitos y malentendidos en su haber. 

A más de uno le serán familiares afirmaciones del tipo “la cerveza cuanto más oscura, más fuerte” o “la mejor forma de disfrutar la birra es cuando está fría, fría, casi congelada”. Es hora de desmontar todos estos mitos, y poner en su sitio a este humilde néctar hecho a base de agua, lúpulo, cereales y levadura:
  • La cerveza hace engordar En realidad, la cerveza tiene menos calorías que un zumo de frutas. Una jarra contiene unas 200 calorías, lo mismo que dos plátanos. Por lo que asociar la barriga con la bebida favorita de los españoles es, probablemente, un error: tiene más que ver con las tapas con los que la acompañes. Además, es una fuente de sales minerales y vitamina B.
  • La birra cuanto más fría, mejor La tradición por estos lares es servir la cerveza bien fría en jarras heladas para combatir las inclemencias del verano. Lo cierto es que la más extendida por España, la rubia (Pilsen), es clara, ligera y sienta muy bien si está fresca, pero eso no quiere decir que todos lo tipos de cerveza se disfruten igual a esa temperatura. De hecho, lo ideal para la Pilsen es que se sirva entre 4º y 6º de temperatura: más frío hace perder a esta bebida su aroma y sabor.
  • Las oscuras son las más fuertes En realidad, su color no tiene nada que ver con los grados de alcohol, ni con su contenido calórico. La potencia de la cerveza depende del proceso de fermentación y de la clase de levadura que se haya utilizado. El color tan solo nos indica el grado de tostado, por lo que una negra no es más fuerte que una rubia, tan solo está mucho más tostada.
  • Cuando se calienta, se estropea La temperatura solo afecta a su proceso de elaboración, acelerando su envejecimiento. El único peligro que corre la cerveza es la exposición a luz, ya que si la dejamos al sol los rayos ultravioleta pueden ocasionar que algunos compuestos del lúpulo se oxiden provocando que su sabor sea más amargo. Es por esto que las empresas cerveceras nunca envasan con vidrio transparente, salvo las que se toman con una rodaja de limón, un truco para precisamente disimular ese amargor.
  • Una Lager y una Pilsen son lo mismo, ¿no? En cuanto a terminología cervecera, es fácil estar bastante perdido. Quizás Lager y Pilsen sean los nombres más comunes que solemos ver por España: se trata de cervezas de baja fermentación (que fermentan a baja temperatura, entre 0º y 4º) y suelen ser suaves y de un tenue color ámbar. Pero no son lo mismo. De hecho, la Pilsen es un tipo de Lager. En concreto, es más ligera y refrescante que otro tipo de Lagers. Lo cierto es que todas las marcas populares en España elaboran un tipo de Lager.
  • Mucho mejor en botellín que en lata Una de las falsas creencias más extendidas es que la lata conserva peor la cerveza que la botella, algo que quizás asociamos a la diferencia de precio entre una y otra. El caso es que, seguramente, la lata sea el mejor modo de conservar bien la bebida, puesto que la protege de la luz y del oxígeno mucho mejor que un botellín.
  • La mejor se guarda en botellas de vidrio verde Sí, hay gente que tiene una cierta aversión a las botellas de vidrio ámbar. La realidad es que esas botellas protegen el líquido de la luz solar mucho mejor que las botellas verdes. Una teoría para encontrarle un sentido a este mito se encuentra tras la Primera Guerra Mundial, cuando el vidrio amarronado comenzó a escasear y la grandes empresas cerveceras se vieron obligadas a pasarse a las botellas verdes.
  • Da igual beberla en un botellín que en vaso Otro clásico de las terrazas españolas, se produce cuando el camarero ofrece un vaso para servirte la cerveza. En ese momento, no lo dudes un segundo. Beberla en botella dificulta que salga el gas y que su aroma suba apropiadamente, lo que impide que se disfrute como realmente debería. Además, cada una tiene su tipo de vaso: las ligeras estilo Lager se disfrutan más en jarra; las más aromáticas en pinta, ya que la forma del vaso es perfecta para almacenar la esencia de la cerveza; mientras, el vaso alargado es muy común en cervezas de trigo o claras con aromas más sutiles, para que las burbujas suban y se puedan apreciar los matices. 
  • Cuando haces una artesana, es bueno dejarla madurar Su proceso de maduración muy corto. Por ejemplo, una Lager de fábrica no pasa de los 28 días, por lo que no es buena idea hacer cerveza artesana en casa y dejarla envejecer más de tres semanas como si de un vino o un ron añejo se tratase. De hecho, se debe consumir tan pronto como se pueda, también es cierto que algunos tipo de cervezas de mayor graduación pueden estar más tiempo madurando. Antiguamente, cuando no existían sistemas de refrigeración podían estar hasta 9 meses reposando.
  • Para degustar la comida, mejor vino Para gustos los colores, pero existe la idea preconcebida de que el maridaje de comida y alcohol solo le corresponde al vino. Craso error, el maridaje con la cerveza es igual de maravilloso. Así, una buena Lager acompañada de marisco potencia la experiencia gustativa, al igual que el vino Albariño. También se puedo optar por añadir a una comida picante una estupenda negra… Por opciones (y mitos) no será.



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