Los robots serán parte de nuestra ropa

La moda es una industria cada vez más versátil que en cada nueva temporada nos sorprende con diseños insólitos y originales. Pero aún no lo has visto todo: llega Kino, el proyecto que adelanta cómo será la ropa del futuro. Desarrollado en las entrañas del MIT, propone cambiar la estaticidad de los accesorios y complementos haciéndolos interactivos. Las joyas podrían moverse, cambiar de posición y modificar su aspecto para adaptarse a cada ocasión. Además, también pueden adquirir funcionalidades útiles, como quitarte la capucha que te resguarda de la lluvia cuando detecte que ha amainado. 

La orfebrería siempre ha sido un arte que adorna la vestimenta haciéndola más atractiva y divertida. Pero en el mundo de la moda futurista no hay cabida para joyas estáticas: sería aburrido y monótono. Este problema desaparece con Kino, un trabajo de investigación que explora el juego que puede dar un vestido movible o complementos volátiles: desde estampados cuyas formas se expresan en movimiento hasta crear dibujos en la ropa que se borran al cabo de un tiempo.

Conectar la tecnología al cuerpo deja un escenario enorme para explorar. Esta ropa robótica que propone el MIT prevé infinitas posibilidades que no solo tienen que ver con la estética, sino con otros usos que pueden hacer más fácil la vida a los usuarios, ya que reacciona de forma directa a los cambios que se producen en las rutinas de estos.

¿Cómo funciona este robot-adorno?

El sistema es simple: motores conectados a unas ruedas magnéticas encima y debajo de la tela. De esta manera, el robot, de 4 por 2,6 centímetros, puede desplazarse fácilmente sobre la ropa sin que sus piezas se separen, cambiando de ubicación mientras reconfigura su apariencia de acuerdo al contexto social en el que se encuentre el usuario que las porta. Esto quiere decir que, gracias a la adición de sensores, esta bisutería ‘viva’ puede responder de forma activa a las condiciones del individuo que la lleve, además de ser atractiva visualmente.

De entre las aplicaciones decorativas que más llaman la atención de estas minijoyas animadas, está la posibilidad de cambiar el patrón de los estampados textiles. Para explicar esto, Kino ha creado un vestido blanco y negro a rayas. En el momento en que estas empiezan a girar y a moverse sobre el cuerpo, generan efectos visuales diferentes que a más de un espectador pueden marear.

Asimismo, está la opción de que un mismo diseño cambie su apariencia dependiendo de sus objetivos. Por ejemplo, para ir a trabajar es apropiado un vestido minimalista con un broche que le dé un toque elegante. Sin embargo, ese mismo complemento puede cambiar su distribución interna para transformarse en una especie de collar que convierta el atuendo en la prenda perfecta para salir a tomar una copa con tus amigos por la noche.


Por supuesto, ciertas telas como el terciopelo podrían transformarse en lienzos y estos robots en pinceles, grabando formas a medida que se desplazan. ¿Lo mejor? Que las huellas no son permanentes, desaparecen al cabo de un tiempo prudencial, por lo que siempre habrá espacio para crear nuevos patrones que le den al diseño un aspecto diferente.


¿Y si estos robots advirtieran cambios en el clima antes que tú? Pueden reaccionar en función del tiempo que haga y con el fin de que el usuario cuente con el mayor confort posible. Por ejemplo, si ha dejado de llover, dos dispositivos, conectados cada uno a un cordón, se encargarán de quitarte la capucha al detectar un aumento de la temperatura, retirando por completo la protección del chubasquero.

Según la visión de los investigadores, estos pequeños artefactos pueden ser útiles para otros intereses. Lo que siempre fue inerte puede cobrar vida no solo para mostrar un simple movimiento, sino para mimetizarse con el ser humano hasta el punto de interpretar sus necesidades, dejando a un lado el cambio en la estética que suponen estos dispositivos móviles.

Para ahondar más en esta cuestión, los expertos llamaron a la participación de varias personas, que tuvieron que probarse esta vestimenta, y observaron sus primeras reacciones. Algunos describieron el dispositivo como “mascota”. Uno de ellos comentó que se sentía como si “un perro estuviera lamiendo mi cara” cuando se iba acercando a su cuello. A otros les impresionó el tamaño de estos aparatos, por lo que sugirieron hacerlos más pequeños.

Además, comentaron qué otras aplicaciones o usos irían bien para estos ‘nuevos amigos’. Un participante imaginó desarrollar una relación con el robot poniéndole un nombre y asignándole una personalidad. En cambio, otra persona fue más allá y lo vio como “un pequeño asistente” que ayudaría a organizar y completar tareas.


Sería posible que estos ‘gadgets’ interpretasen el significado de las notificaciones que te llegan al móvil y te avisaran de forma peculiar: direccionando el robot hacia tu cara cuando recibes una llamada telefónica (con un micrófono y un altavoz incorporados) o moviéndose hacia tus piernas para indicarte que es la hora del gimnasio, por ejemplo. Mientras que los ‘smartphones’ te obligan a estar pendiente de los correos o mensajes que te van llegando, estos aliados te lo cuentan a su manera mientras tú te ocupas de otras cosas importantes.

Otra de las salidas que se le puede dar a Kino, y quizás de las más sorprendentes, es convertir a estos robots en un dispositivo de comunicación remota: una plataforma para comunicarte con los seres queridos que se encuentran lejos. Estos artilugios intrépidos podrían encarnar la presencia de un miembro familiar o de otra persona importante, sintiendo caricias en tu piel. Sería así la salvación para las parejas que llevan una relación a distancia.

El proyecto Kino pretende ser un prototipo de investigación que especula sobre cómo podría evolucionar el mundo de la moda si se combina directamente con la tecnología. Desgraciadamente, aún no es un producto que puedas comprar. Pero al menos, puedes ir haciéndote a la idea de que, en unos años, seguramente podrás dialogar con la ropa que te pongas.



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