jueves, 10 de agosto de 2017

¿Por qué somos mas altos por la mañana que por la noche?

Probablemente no te hayas dado cuenta, pero cada noche, cuando vamos a la cama, ocurre un proceso que consigue que seamos un poco más altos. Luego, conforme el día avanza, todos volvemos a “encoger”. ¿Cómo demonios puede pasar esto? Aunque lo que ocurre es complejo, la explicación es simple.

Seguro que por la mañana no te sientes más alto, pero has crecido. La razón se encuentra en la columna vertebral, específicamente en lo que se conoce como el núcleo pulposo, o la parte interna del disco vertebral.

Los discos en la columna vertebral se componen de este material similar a la gelatina que proporciona amortiguación y protección a la columna intervertebral. Es el amortiguador de nuestro cuerpo, y con el golpeteo que toman sus vértebras durante el día cuando caminamos, corremos, nos agachamos, levantamos y sentamos, necesita tiempo para descansar y rejuvenecer.

¿Cuándo lo hace? Durante la noche. Tiene sentido. En ese momento, no hay carga en la columna vertebral, el líquido se difunde lentamente en los discos en un proceso denominado imbibición. Y aquí viene una de las claves: sin fuerzas comprimiendo la columna vertebral (incluida la gravedad cuando estamos de pie o sentados) los discos crecen en tamaño debido a las presiones osmóticas.

Veamos. La columna vertebral se compone de 24 vértebras, y entre cada vértebra existe un disco, 23 en total. La altura de la columna vertebral aumenta cuando se suma la cantidad que cada disco aumenta de tamaño por la noche. ¿Y esto cuánto es? Depende, pero más o menos alrededor de uno a dos centímetros más alto por la mañana.

Luego, a medida que avanza el día, los discos pierden de manera lenta y paulatina parte de su altura debido a las fuerzas de compresión, y así volvemos a ser más “pequeños” por la noche en un ciclo que no para. Por cierto, los discos pueden reducirse hasta un 15% según las fuerzas de compresión que se producen durante el día.

Bonus:
lo dicho anteriormente también se relaciona con algo que seguramente has percibido: mientras nos hacemos más viejos nos vamos “encogiendo”. Posiblemente te hayas dado cuenta con los abuelos. Esto se produce porque el contenido de agua de los discos disminuye con la edad. Los discos son más estrechos y no tienen la misma “capacidad” de rellenar. Si además le añadimos los cambios naturales que se producen con la vejez, tales como las curvas en las espinas dorsales, ese cambio de altura se hace aún más significativo.




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