Rap, un estilo musical con figuras y elementos literarios de alto nivel

Hay quienes creen que el rap no puede ser considerado como música y, para colmo, también hay quienes lo rechazan como manifestación poética. Pero la realidad es bien distinta: el rap nace y trasciende de ambas expresiones artísticas. De hecho, una batalla de raperos puede parecer una simple competición de egos y testosterona, pero en el fondo puede llegar a tratarse de una magistral exposición de métricas, retóricas y figuras literarias.

A decir verdad, es indiscutible que el rap recoge bastantes recursos de la poesía clásica e inventa algunos nuevos. Al fin y al cabo, tanto un poema como una canción están organizado en estrofas, que a su vez están compuestas por versos, y estos formados por palabras divisibles en sílabas. De esta manera, tanto un tema de Kase.O como un soneto de Garcilaso de la Vega están sujetos a los parámetros de medición y análisis de la métrica.

Por sorprendente que parezca, lo cierto es que la mayoría de conceptos y estructuras utilizados hoy en día en una batalla de rapers ya fueron clasificados anteriormente como elementos formales dentro del mundo de la poesía. Tanto en el rap como en la poesía, la magia reside en jugar de forma ingeniosas con la métrica y la retórica para crear un atmósfera, tanto en contenido (la lírica) como en continente (la cadencia).

La rima más sencilla y común en ambas artes es el pareado, que consiste en hacer rimar dos versos (AA, para aquellos que recuerden lo aprendido en las aulas). Pero también encontramos similitudes en estructuras como el cuarteto, que en ambos géneros es muy habitual y que consiste en cuatro versos endecasílabos (11 sílabas), donde riman el primero con el cuarto y el segundo con el tercero (ABBA).

Y aunque la mayoría de términos y jerga del ‘hip hop’ provengan de los suburbios neoyorquinos de finales de los 70, como MC (Maestro de Ceremonias) o AKA (‘Also Know As’, “También conocido como” sería su traducción al castellano), existen muchos paralelismos con el argot literario. Por ejemplo, en lo que a los compases se refiere, se sigue utilizando el concepto de barra, que procede de las barras que separaban los compases en un pentagrama. Así, los raperos hablan de canciones de 16 barras para referirse a temas de 16 compases que duran aproximadamente un minuto.

Lo cierto es que las batallas ofrecen un paradigma nuevo, que anteriormente en la música o la poesía no se habían abordado: la competición ‘freestyle’. Y es aquí donde se aplican figuras y elementos literarios de alto nivel pero, además, bajo la exigencia de la improvisación.

De estas batallas en las que se compite por ser el más ingenioso también han nacido conceptos nuevos como el ‘flow’, que podríamos definir como la capacidad del MC (el rapero) de encontrar esa sinergia entre música y poesía a la hora de adaptar su rima y cadencia a la base. Otra novedad llega de la mano del ‘punchline’, también esencial en estas competiciones. Vendría a ser el verso más rompedor de una estrofa, y que en las batallas de gallos implica culminar una frase de tal forma que consigas que el oponente quede ridiculizado.

Técnicas y figuras literarias
Quizás, en los aspectos en los que más ha innovado el rap es en las técnicas relacionadas con el tempo y la ejecución de la rima, ya que la musicalidad o incluso la improvisación de las batallas de gallos así lo han propiciado. Rapear con patrones rítmicos de 4×4 (cuatro compases en cuatro pulsos, que duran unos 10 segundos), de Doble Tempo, o de Metralleta. Esta última quizás sea la más ‘underground’ y, si no la conocías, no es difícil imaginar de qué va el asunto: se trata de aumentar de forma vertiginosa la velocidad rapeando.
  • Pero lo cierto es que la Metralleta es una técnica ya inventada o, al menos, con una hermana mayor procedente del mundo de las letras: el asíndeton. Se trata de una figura retórica utilizada en la construcción de una frase, que consiste en eliminar los elementos de enlace entre palabras o entre diferentes frases con el fin de agilizar la expresión. El mismo Julio Cesar ya empleaba algo similar a la metralleta en su famoso “Llegué, vi, vencí” (Veni, vidi, vici, en latín). Y no es el único caso. El rap se vale de cantidad de figuras y retóricas utilizadas en poesía y literatura, con el objetivo de crear versos ricos en expresividad y con una estética interesante:
  • La antítesis o contraste, consiste en oponer dos ideas empleando palabras antónimas o frases de significado contrario, para dar énfasis a una idea. Por ejemplo “Vivir con sangre caliente para morir a sangre fría” o “Sonrisas por la cara, puñaladas por la espalda”.
  • Retruécano o conmutación. Se trata de una figura literaria de repetición basada en el quiasmo, un paralelismo cruzado que se general al repetir una rima de forma cruzada. Está presente, por ejemplo en el comienzo del poema ‘Verano’ de Antonio Machado: “frutales cargados, dorados trigales” (AB y BA). Pero el retruécano va más allá e utiliza las mismas palabras, pero invertidas en la siguiente frase, por ejemplo “hay grandes libros en el mundo y grandes mundos en los libros”.
  • Anadiplosis. Una figura retórica de construcción que consiste en empezar el verso con la misma palabra con la que termina el verso anterior. Otro ejemplo de Antonio Machado: “Todo pasa y todo queda, / pero lo nuestro es pasar, / pasar haciendo caminos, / caminos sobre la mar”.
  • Anáfora, que consiste en repetir intencionadamente una o varias palabras al inicio del verso. Como muestra Miguel Hernández en su poema ‘Elegía’ de ‘El rayo que no cesa’ (1936):
“Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada”.
  • Paronomasia. Se trata de un recurso fónico que consiste en emplear parónimos (palabras que tienen sonidos parecidos pero significados distintos). Como por ejemplo utiliza aquí el poeta Octavio Paz: “El erizo se irisa, se eriza, se riza de risa”.
  • Calambur. Otra figura literaria clásica en las batallas de gallos pero también presente en los acertijos y que consiste en un verso que puede significar dos cosas con las mismas sílabas: “Yo loco loco, y ella loquita | Yo lo coloco, y ella lo quita”. Quizás el calambur más famoso de la historia española, y digno de una final de rap de la Red Bull, fue el que Francisco de Quevedo le espetó a la mismísima Isabel de Borbón en alusión a su discapacidad: “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja. | Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad es coja”. Se dice que Quevedo recitó los versos ofreciendo a la reina dos ramos de flores en medio de una plaza pública, y que detrás de esta genialidad poética había una apuesta con unos amigos.
  • Y para concluir este repaso por la retórica y las figuras literarias, cabe hacer una mención especial a la técnica bautizada como el One-Two. Se trata de un estilo de rimar, bastante desarrollado en el mundo del rap y las batallas, que aumenta la dificultad buscando rimar no solo una palabra, sino con conjuntos de palabras en bloque, manteniendo sus sílabas o vocales en cada verso y siguiendo el mismo orden.


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