Cuando el arte sale de una simple BIC

El español Javi al Cuadrado estudió grabado durante tres años en la Casa de la Moneda. Allí aprendió a interpretar dibujos a línea. «Nunca más volví a hacer un grabado, pero sigo haciendo rayas como un loco». Las hace con algo tan sencillo como un bolígrafo, un instrumento que, a pesar de su precisión, no es muy utilizado por los artistas: «supongo que no tiene muy buena fama… no es un óleo. Aunque cada vez más se está introduciendo en el panorama artístico», dice él.


«Menos mal que son baratos», dice cuando recuerda la pila de bolígrafos que su papelera engulle cada mes. Aunque no está seguro del tiempo que le lleva terminar una obra porque trabaja en varias a la vez, invita al espectador curioso a rellenar un folio completo con tinta de bolígrafo: «Te aseguro que vas a tardar un buen rato, y te va a terminar doliendo la mano».

Teniendo en sus manos esa técnica virtuosa y decimonónica, puede parecer un «desperdicio» que la utilice para representar imágenes superficiales que encuentra en las redes sociales. Pero él legitima esta peculiar forma de inspirarse:se considera «muy mal fotógrafo». Aun así, no cree que copiar sea tan fácil, ya que se realiza una suerte de traducción: «creo que el punto está en cambiar el significado de esas imágenes al cambiarlas de contexto».


Un caso bastante sonado fue el de su colección #unknown, en la que hizo unos 300 dibujos de un chico que no conocía de nada, basándose en sus fotos de Instagram. Un ejercicio sobre la identidad que de algún modo rayaba la obsesión. A partir de entonces, sus seguidores le piden constantemente ser dibujados.












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