domingo, 17 de diciembre de 2017

Consejos para hacer amigos rápidamente

Hacer amigos no siempre es fácil, pero vale la pena. Los estudios indican que el contacto social beneficia el cuerpo y el alma. 

Sharliene Rowland no estaba habituada a vivir sola. Se casó joven y se volvió mamá a los 25 años. Pero tras divorciarse y ver partir a sus dos hijos, hoy adultos, esta proveedora de servicios de banquetes se dio cuenta de que asistía a eventos sociales sólo si la contrataban para cocinar. Aunque había hecho algunos buenos amigos a lo largo del tiempo, casi todos ellos vivían en otras ciudades. Después de trabajar, volvía a casa, preparaba la cena y se sentaba en el sofá. 

“Tenía 53 años, era soltera y me sentía muy sola”, dice. Por desgracia, ella no es la única persona que lleva una vida solitaria.

La edad madura es la etapa en que contar con amigos cercanos resulta esencial para la salud, pero es también el periodo en que más cuesta conservar las amistades. A mayor edad, es más probable que la gente viva sola.

En Estados Unidos, por ejemplo, 18.6 por ciento de las mujeres y 15.4 por ciento de los hombres de entre 55 y 64 años viven solos; y entre los 85 y 95 años, 47.6 por ciento de las mujeres y 27.2 por ciento de los hombres viven solos. 

Muchos adultos mayores de 65 años afrontan el aislamiento social, es decir, casi no mantienen relaciones de buena calidad con otras personas. Este fenómeno afecta el bienestar colectivo. 

Está comprobado que las amistades suelen proteger a los adultos mayores de la depresión, el deterioro cognitivo y los males cardíacos. Quienes tienen lazos firmes con otros suelen comer y dormir mejor, y hacer más ejercicio. Aunque muchos adultos anhelan hacer nuevos amigos, formar esos vínculos a veces produce temor.

 “Somos mucho más autocríticos que los niños. Nos da miedo el rechazo”, señala Irene S. Levine, psicóloga clínica neoyorquina que ha escrito mucho sobre el tema del envejecimiento y la amistad. El proceso puede ser difícil, en especial para los hombres, pues desde niños aprenden que la vulnerabilidad emocional, clave para formar lazos estrechos, revela debilidad.

 “Nos enseñan a representar un estereotipo masculino: no expresar nuestros sentimientos”, explica Geoffrey Greif, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Maryland. 

“Nos crían para competir contra otros hombres; por eso es difícil aprender a confiar en ellos”. A sus 52 años, el contador Robert Johnson ha sentido la presión de la “masculinidad”. Cuando se mudó a otra ciudad por razones de trabajo, era soltero y tenía pocos amigos. La idea de salir a conocer personas le causaba aprensión. 

“No se espera que admitamos que podemos sentir ansiedad y nerviosismo como cualquier otra persona”, apunta. En vez de quedarse en casa, formó un grupo social que organiza reuniones, como noches de trivias y clases de yoga. Así ha conocido a cientos de personas, sobre todo mujeres, que acuden en mayor número que los varones. 

Con el tiempo, Sharilene Rowland también se las arregló para tener una vida social envidiable. En una semana normal asiste a cuatro eventos públicos, catas de vino, etc. Ha hecho algunas amigas íntimas, que ahora son también sus compañeras de viaje y confidentes.

En 2016, cuando un médico le sugirió operarse para aliviar el dolor de espalda, esas amigas la ayudaron a pensarlo bien y la acompañaron durante la convalecencia. 

“Mis amigas han hecho más plena mi vida”, afirma. ¿Qué hicieron Sharilene y Robert Johnson para vencer la inseguridad y salir a conocer gente? 


Presentamos aquí siete consejos de los expertos: 
  • Afronta la inseguridad Mucha gente ni siquiera ha salido de casa y ya está pensando en catástrofes, dice la psicóloga estadounidense Janna Koretz. “Tal vez pienses: ‘¿Y si digo alguna tontería y no logro hacer amigos nunca?’ ”, señala. Para vencer la indecisión, ella sugiere que te preguntes si tus miedos son realistas y pienses en cómo salir de apuros si se te traba la lengua. Estar preparado hará que te sientas más seguro.
  • Sólo hazlo Cuanto más intentes socializar, más fácil te resultará. Eso comprobó Sharilene. Tras meses de inseguridad, se inscribió a una clase de pintura y luego se unió a un grupo femenil llamado “Fabulosas a los 50”. Al conectarse con gente, su depresión fue cediendo. “Te das cuenta de que no eres el único sin un círculo grande de amigos”, dice, “y entonces dejas de culparte”. 
  • Usa Internet Cuando Robert Johnson comprendió que necesitaba hacer amigos, entró a un sitio web en el que los usuarios participan en actividades locales. Le encantó la experiencia. De hecho, su grupo de amigos actual se formó en ese sitio. También hay sitios diseñados para adultos que desean iniciar relaciones platónicas. Muchas personas en busca de amigos se conectan a ellos. “Tener amistades te recuerda que eres importante”, dice Johnson. 
  • Busca intereses en común Esto te conecta con la gente de una forma sencilla, afirma Levine. Únete a un círculo de lectura, a un club de cinéfilos o a clases de cocina. Para encontrar opciones cerca de tu casa, busca en Internet o pregunta en un centro comunitario. Elige una actividad que te permita pasar un rato con las mismas personas cada semana. En tus días de estudiante te era fácil hacer amigos porque seguías un horario, dice Levine. La continuidad aumenta las probabilidades de formar lazos de amistad. 
  • Sé buen amigo Reunirse con alguien no por fuerza lleva a forjar una amistad duradera. Necesitas pasar tiempo a solas con esa persona para fortalecer la relación. Pero pedir eso suele costar trabajo. La solución es más sencilla de lo que crees: escucha con atención. Si la persona te dice que le encanta andar en bicicleta, proponle dar un paseo juntos; si te enteras de que va a cumplir años, envíale una tarjeta de felicitación. Cuando Sharilene conocía una persona interesante en algún evento, le ofrecía llevarla a casa en su auto para hacerse su amiga. 
  • Invita tú Johnson descubrió que la mejor forma de conocer gente es invitándola a su casa. Ser el anfitrión lo hace sentir más cómodo. 
  • Ten paciencia A Sharilene le resultó difícil entablar amistad con sus compañeras de la clase de pintura porque muchas eran adultas mayores jubiladas. Luego conoció a varias mujeres de su edad en un sitio web y se hizo amiga de ellas. “Es como salir a comprar ropa”, dice Koretz. “A veces necesitas probarte muchas prendas para encontrar la que te ajusta”.




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