domingo, 12 de marzo de 2017

Humor presentado







Reveladoras imágenes de la historia

Dos estudiantes negros son acosados ​​por sus compañeros en su camino a la escuela - Little Rock, Arkansas 1957

Tropas de la 89ª división de infantería de Estados Unidos tratando de cruzar el río Rin bajo fuego pesado. Oberwesel, Alemania. 26 de de marzo de 1945

Un grupo de samurais delante de la esfinge de Egipto de 1864


Un joven de Elvis Presley, 1950

Leñadores californianos que talan secoyas gigantes, 1915

Los pioneros de Frisbee - Ken Westerfield y su perro, 1970

Así te engañamos los medios, para que nos leas

«Un misterioso incendio ha arrasado el Reichstag y lo que sucedió a continuación te sorprenderá». Detenciones masivas, mayoría hegemónica e inicio del Tercer Reich, básicamente. A nadie con un mínimo rigor se le ocurriría usar un titular así para el que quizá fuera el punto de inflexión técnico en el temible ascenso nazi, que implicaría la muerte de millones de personas en pocos años. Sin embargo, muchos de los titulares de los medios actuales -algunos, incluso, dedicados a temas serios- son así.

En pocos años muchas cosas han cambiado en la industria periodística, sobre todo debido a dos causas: la crisis económica y la reconversión del modelo hacia el entorno digital. Pero cuestiones sectoriales al margen, eso tiene implicaciones para los lectores: la forma en la que se ofrece la información a los usuarios -por no hablar del tipo de información que se ofrece- ha cambiado drásticamente.

Podría decirse que el titular es uno de los elementos periodísticos que más ha mutado con el paso del tiempo -quizá uno de los únicos, en realidad-. Antaño se entendía como la unidad mínima de información: lo más importante, resumido de forma sencilla y lineal (sujeto y predicado, objeto y acción). Después, con la irrupción de lo digital y los buscadores, los titulares desdoblaron su alma: una parte se dirigía al lector, el destinatario final, y otra al buscador, el intermediario. Conceptos como ‘palabras clave’ y ‘SEO’ inundaron las redacciones. La búsqueda de audiencia pasaba por seducir casi más a los algoritmos que al lector.

En poco tiempo el esquema ha cambiado. Los lectores ya no están en los medios, sino en sus propias ágoras. Sus redes sociales, rodeados de su gente (amigos, contactos o ‘influencers’). No siempre lo que se cuenta en el barrio es veraz, pero es a lo que más atención se presta. Y los medios, necesitados de atención, se pasean ahora intentando reconectar con el lector, seduciéndole. El problema es que en ocasiones esa seducción se basa en fórmulas tramposas o realidades sin contenido.

El paralelismo de contar determinados temas ‘serios’ con fórmulas basadas en poner un cebo a los lectores lo planteaba Eduardo Casado, periodista del diario 20 Minutos, en un tuit sobre contenidos virales… que acabó siendo viral.


El día que llovió "sangre"

La lluvia roja de Kerala fue un acontecimiento ocurrido entre el 25 de julio y el 23 de septiembre de 2001 en la meridional región india de Kerala. Este fenómeno meteorológico consistió en una lluvia de color escarlata, aunque también se informó de lluvias amarillas, negras y verdes.



Antecedentes
Se tiene constancia que desde 1896 estas lluvias de color han tenido lugar varias veces.

En un principio, se pensó que las inusitadas lluvias eran debidas a partículas, sin embargo, posteriores investigaciones de una comisión del Gobierno indio mostraron que en el caso de otras lluvias con coloración, la coloración se debía a esporas de alga que se dispersaban por el aire.

Alga de Trentepohlia
Sin embargo, a principios del año 2006 el fenómeno ocurrido en Kerala alcanzó gran notoriedad en los medios de comunicación debido a que la revista científica Astrophysics and Space, publicó un estudio sobre el resultado del análisis de este fenómeno meteorológico; en la cual se publicaba la controvertida hipótesis de Godfrey Louis y Santhosh Kumar, de la Universidad Mahatma Gandhi, que proponían que el origen de células encontradas en la lluvia roja de Kerala tendrían un posible origen extraterrestre.

Hipótesis panspérmica
Su hipótesis de un origen panspérmico de estas células recolectadas en Kerala proviene del estudio de muestras de aguas recolectadas luego del fenómeno, las cuales al ser inicialmente analizada por microscopía por el físico Godfrey Louis, en busca de contaminación, observó que la muestra de agua no tenía polvo ni arena, sino que estaba plagada de estructuras con forma de células rojas, muy parecidas a los microbios de la Tierra, pero sin pruebas iniciales de ADN. A partir de su análisis (y la recopilación de informes del hecho de que previo a la lluvia se habría escuchado un ruido similar al de un objeto que superaba la barrera del sonido).

Posteriormente, en 2010, se habría descubierto que estas células serían inertes a temperatura normal y sin rastros de ADN presentan características extremófilas y que incluso serían capaces de reproducirse a 121 grados centígrados (algo que no sucede en organismos extremófilos conocidos).

En el 2015 quedó establecido por las principales corrientes científicas que serían esporas del alga de Trentepohlia.



¿Español o castellano? Esa es la cuestión

El de la señora García fue uno de los casos más extraños que jamás se conocieron en el aeropuerto. Llegó una mañana de invierno con una pequeña maleta en la mano, un abrigo de lana y un bolso no demasiado grande colgado en bandolera. Todo en su aspecto parecía normal y no había nada en ella que llamara la atención.

Procedía de un vuelo internacional, así que para entrar al país debía pasar antes por el control de pasaportes. Cuando le llegó el turno, la señora García abrió parsimoniosa su bolso colgado en bandolera y extrajo de él un paquete de pasaportes atados con una goma, como si fuera un fajo de billetes. «Elija usted, agente, el que más le guste», le dijo al policía que no daba crédito a lo que veían sus ojos detrás de la ventanilla. «¿Todos estos pasaportes son suyos?», preguntó el agente. Y ella respondió con una sonrisa y afirmando con la cabeza. «¿Sabe usted que esto no es legal y que me veo en la obligación de detenerla hasta aclarar cuál es su nacionalidad?», quiso confirmar el agente sorprendido por la actitud tranquila de la señora García. En efecto, otros dos policías acudieron hasta allí y le pidieron amablemente que les acompañara hasta las dependencias de seguridad del aeropuerto. Los pasaportes de la señora García eran legales, eso era lo sorprendente. Expertos del cuerpo de seguridad nacional no tuvieron ninguna duda en certificar la autenticidad de aquellos documentos. Pero cuando le preguntaban a la mujer cuál era su verdadera nacionalidad, ella se encogía de hombros y se limitaba a contestar con una sonrisa: «Ciudadana universal».

¡Cuánto mejor le iría a este mundo si pudieran eliminarse las nacionalidades! Pero como Trump ha llegado a la presidencia de EEUU para que dejemos de soñar con sandeces, mejor vamos al caso que nos ocupa. ¿Y cuál es ese caso? La eterna y nunca resuelta batalla de cómo llamar a nuestra lengua, esa que hablamos unos 560 millones de personas en el mundo y que unas veces decimos español y otras, castellano. ¿Cuál es la correcta? Dejemos el suspense para otro día, que no hay tiempo y el espacio de esta sección es limitado: ambas lo son.

En España, en territorios bilingües, la preferencia es ‘castellano‘ para diferenciarla del gallego, el euskera o el catalán. Y en Hispanoamérica, hay de todo. En el sur, la preferencia, excepto en Colombia y El Salvador, es ‘castellano‘. Para estos hablantes, el español es lo que hablan en España, y ellos no son españoles. Pero si vamos al norte, en México, o a Centroamérica y Caribe, se inclinan más por ‘español‘ porque su modo de hablar es distinto del castellano. Entre los especialistas, usan castellano para hablar de los orígenes de nuestro idioma o para referirse al dialecto que se habla en la zona central de España.

Pero cuando contraponemos nuestra lengua a otras como el francés, el inglés o el alemán, ahí la tendencia es a decir español. Así pues, tanto monta, monta tanto uno como otro. Llámala como te dé la gana y recuerda que una cosa es la política —que todo lo enreda— y otra muy distinta, un idioma.



Fucking, el curioso nombre de una ciudad austríaca

Fucking (AFI: [‘fʊkɪŋ]) es una aldea de aproximadamente 150 habitantes, perteneciente al municipio de Tarsdorf, en la región de Innviertel, estado de Alta Austria. Limita con Baviera y está cerca de la ciudad de Salzburgo.


Parece ser que el pueblo es conocido como "Fucking" desde por lo menos el año 1070 y su nombre proviene de un personaje del siglo VI llamado Focko. "Ing" es un antiguo sufijo germánico que significa "gente"; de esta forma, Fucking, en este caso, significa "lugar de la gente de Focko".

Nombre y notoriedad
El nombre, al ser exactamente igual al gerundio de la palabrota inglesa "fuck" (follar, coger), es encontrado a menudo divertido por los anglófonos. En alemán el nombre no tiene ninguna connotación o asociación, aunque muchos germanohablantes son conscientes de la existencia de esa palabra inglesa. La traducción al alemán de "fuck" es ficken (AFI: [ˈfɪkən]).

Los turistas suelen hacerse fotos junto a la señal de entrada al pueblo. Esta señal es una de las más robadas en Austria.5 Se dedican cantidades significativas de fondos públicos para reemplazar las señales robadas. En agosto de 2005, las señales de carretera se reemplazaron por señales a prueba de turistas y ladrones, soldadas en acero y aseguradas con cemento para hacerlas más difíciles de robar.


En algunas fotografías que circulan por Internet, debajo de la señal con el nombre "Fucking" hay otra señal con un dibujo de dos niños y la frase "Bitte - nicht so schnell!" que significa "¡Por favor - no tan deprisa!" Aparentemente, este tipo de señal de tráfico es bastante común en la zona y tiene la misión de recordar a los conductores a que reduzcan la velocidad. No obstante, muchas personas encuentran gracioso este doble sentido.

En 2004, debido a la gran cantidad de señales robadas y a la presunta vergüenza que este nombre genera, se realizó un referéndum para cambiar el nombre, pero los residentes votaron en contra.

Casualmente, existen dos pequeñas localidades justo al otro lado de la frontera, en Baviera (Alemania), llamadas Petting ("caricias sexuales" en inglés) y Kissing ("besar" en inglés).



La proteína que tiene un nombre compuesto por 189.819 letras


La titina, es la proteína más grande que se conoce,1 con una masa molecular de 3 a 4 millones Da. El gen que la codifica (TTN, con 281 kb2 ) contiene 363 exones, más que ningún otro.


La proteína está formada por múltiples dominios, aproximadamente 244, que contribuyen a su estructura. Estos dominios responden a la tensión desplegándose y volviendo a renaturalizarse, de manera que la cadena polipeptídica actúa como un resorte dentro del sarcómero, unidad funcional y contráctil del músculo. Esta proteína es importante en la contracción del músculo estriado y sus tejidos asociados. Actúa conectando la línea Z con la línea M en el sarcómero, de modo que contribuye a la transmisión de fuerza en la línea Z y libera tensión en la región de la banda I. Además, limita el margen de movimiento del sarcómero cuando éste se tensiona, proporcionando al músculo cierta rigidez. Durante la relajación, la titina genera tensión pasiva mediante extensión elástica cuando se distiende el sarcómero. Las variaciones en la secuencia de la titina entre los diferentes tipos de músculo se han correlacionado con diferencias en las propiedades mecánicas de los mismos.

Relevancia clínica
Se han asociado algunas mutaciones del gen de titina con la cardiomiopatía hipertrófica familiar y con la distrofia tibial. Los pacientes con ciertas enfermedades autoinmunes, como la esclerodermia, producen auto-anticuerpos contra la titina.

Consideraciones lingüísticas
Siendo la proteína más grande, también su nombre químico es el más largo. Los lexicógrafos no consideran los nombres químicos como palabras, sino como fórmulas verbales; de no ser así, este nombre sería la palabra más larga, empezando con methionylthreonylthreonylglutaminylarginyl… y acabando en …asparaginylglutaminylglutaminylserxisoleucine. con una longitud total de 189 819 letras.3 Se tarda más de tres horas en pronunciarla.4

Si quieres leer la palabra completa haz clic aquí

Si quieres ver un video de un periodista pronunciándola (en más de 3 horas) haz clic aquí




Ortografía de la calculadora (Calculogramas)

La ortografía de la calculadora es una técnica de deletrear palabras leyendo los caracteres al revés de las calculadoras equipadas con visores que formen los números con siete segmentos.


Descripción
Una característica involuntaria de la exhibición de dígitos en el display de siete segmentos es que muchos números, cuando se leen al revés, aparecen como letras del alfabeto latino. Cada dígito se puede ver como una letra única, creando un subconjunto limitado pero funcional del alfabeto, llamó a veces el alfabeto "beghilos".





Juegos
Esta característica se suele emplear en colegios para hacer juegos. Por ejemplo:

  • Una chica de 19 años con un chico de 19 años durante los 365 días del año estuvieron juntos 5 veces. ¿Qué resultó? Se realiza la siguiente operación en la calculadora: 1919365 / 5, con lo que se obtiene 383873. Se le da la vuelta a la calculadora 180 grados y se puede leer algo similar a: ELBEBE (El bebé).
  • Un señor de 70 años se cayó de un 7 piso se rompió 6 costillas, 1 brazo y 0 piernas (707610). Luego pasaron 2 señores (707610/2) y le dijeron SOBESE (353805)
  • Un Peugeot 505 y un Fiat 128 (505128) chocaron a las 2:43hs. Todos los ocupantes de los vehículos resultaron (505128+243) ILESOS (505371)
  • Una niña de 10 años que sacaba 10 (1010) un día sacó un 7 (10107) le dijeron sus 2 padres (10107/2) le dijeron que no tenia SESOS (5053.5)
Estos juegos se suelen denominar calculogramas.





Una enfermera que se tiraba pedos en un quirófano inspiró un curioso estudio científico

Esta es la historia de una enfermera que no podía resistirse en la sala de operaciones y acababa tirándose pedos con cierta frecuencia. La constancia de esta mujer por buscar soluciones acabó en un estudio científico sobre la naturaleza contaminante (o no) de los pedos en un hospital.

Por razones obvias, en este pequeño relato se ha obviado el nombre de la enfermera, quién siempre quiso permanecerse en un segundo plano cuando la investigación comenzó.

Principios del 2001 en Camberra, Australia. En los últimos meses el problema de la enfermera se hizo más grande. Ya no eran unos pedos silenciosos que apenas suscitaban miradas. La enfermera sabía que en el quirófano donde se trataban numerosas operaciones a vida o muerte los doctores la miraban mal.

La explosión flatulenta de los primeros días había dado paso a una más sonora, y lo que es peor, de intenso olor hasta el punto que debía alejarse de la zona de cirugía para intentar no dejar rastro. La gran preocupación de aquella profesional era si su incontinencia podría ser motivo de contaminación en una zona que por razones obvias debía estar limpia.

¿Qué hizo? La mujer acudió al doctor Karl Kruszelnicki y le explicó sin tapujos sus dudas. Kruszelnicki se dio cuenta de que no tenía una respuesta a la aparente sencilla pregunta de la enfermera. El doctor se puso a su vez en contacto con un colega, el microbiólogo Luke Tennet, y juntos idearon uno de los experimentos más legendarios que se recuerden. El fin: probar si los pedos son o no contaminantes para las salas de un quirófano.

Tennet convenció a un colega para que fuera el “hombre de campo”. Lo primero que debía hacer era tirarse un pedo con toda la fuerza que pudiera, un pedo vestido (con los pantalones) a 5 centímetros exactos de una placa de Petri sobre la que someterían los resultados. En segundo lugar debía desnudarse de cintura para abajo y realizar una segunda explosión flatulenta, con las mismas fuerzas que el primero y a la misma distancia de 5 centímetros.

Una vez que terminó, el hombre se subió los pantalones y ambos doctores esperaron para ver qué pasaba. Al día siguiente dieron con un hecho insólito. Durante la noche, el segundo pedo del hombre (desnudo) había logrado brotar en la placa de Petri unos grumos visibles de dos tipos de bacterias que generalmente se encuentran sólo en el intestino y en la piel. Curioso, porque el pedo que había pasado a través de la ropa no había causado ninguna bacteria.

El experimento fue probado una segunda vez obteniendo los mismos resultados. Los doctores habían resuelto que la ropa actuaba como un filtro cuando alguien se tiraba un pedo. Según los doctores:

Nuestra deducción es que las bacterias de la segunda placa de Petri fueron causadas por el propio flato, y el anillo de salpicaduras alrededor fue causado por la velocidad del pedo, el cual sopló las bacterias de la piel y las lanzó en el plato. Parece, por lo tanto, que el pedo puede causar infecciones si el emisor está desnudo, pero no si está vestido.

Aún así, los resultados del experimento no deben considerarse alarmantes, ya que ninguno de los dos tipos de bacterias es perjudicial. De hecho, son similares a las bacterias “amistosas” que se encuentran en el yogur.

No ganaron un Premio Nobel por su estudio, pero sí resolvieron una de esas dudas que nadie se atreve a preguntar. Hoy y gracias al culo del amigo del doctor Tennet, sabemos que los pedos pueden contaminar si salen “en libertad”, sin filtro alguno, aunque sus bacterias no sean perjudiciales para nosotros.





La cultura indígena que fue exterminada por causas extratrrestres

La abundante presencia de platino hallada en la zona podría indicar que la antigua cultura Clovis desapareció de América del Norte tras el impacto de un asteroide, aseguran científicos.


Arqueólogos de la Universidad de Carolina del Sur aseguran tener la respuesta a la misteriosa desaparición de la cultura prehistórica Clovis, que habitó en América del Norte hace 12.800 años.

Tras descubrir restos de platino en secuencias sedimentarias de la zona que se remontan al inicio del periodo Dryas Reciente, los investigadores concluyen que dicha "anomalía" podría indicar que fue el impacto de un objeto extraterrestre lo que acabó con la cultura Clovis y una serie de especies de grandes animales que habitaban el planeta en aquella época. Su estudio ha sido publicado en el portal Nature.

Los restos del platino, elemento asociado con objetos espaciales como asteroides, hallados en grandes cantidades en 11 yacimientos de EE.UU. (California, Arizona, Nuevo México, Ohio, Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur), podrían indicar que tuvo lugar un gran impacto de un objeto cósmico contra la Tierra en el periodo de enfriamiento climático Dryas Reciente, que coincide con el final de esta misteriosa cultura prehistórica, explican los científicos.

Los autores del estudio aseguran que los resultados de su investigación son "consistentes" con descubrimientos anteriores similares de restos de platino hallados en Groenlandia en 2013. Asimismo, los científicos destacan que sus conclusiones "no entran en contradicción" con la así llamada "hipótesis del cometa Clovis" sobre el impacto astronómico de un objeto llegado del espacio exterior que chocó contra la Tierra.

Sin embargo, los investigadores admiten que "las pruebas detalladas sobre este impacto o explosión están fuera del alcance de este estudio".