miércoles, 28 de marzo de 2018

10 profesiones que cambian, para peor, nuestra personalidad

Según estudios sociológicos, una persona pasa más de un tercio de su vida en el trabajo: trabaja un promedio de 40 horas a la semana. Por supuesto que aquello a lo que nos dedicamos durante tanto tiempo afecta nuestras características psicológicas.

Además de la influencia indudablemente positiva de tu profesión en tu forma de ser, también hay un lado negativo: la llamada “deformación profesional”. El empresario no deja de mirar la casilla de mail laboral en la playa, y el militar continúa formando a su familia en linea aunque estén en el acogedor ambiente de su hogar.

Genial.guru ha descrito cómo las diferentes profesiones cambian la personalidad, y también reunió consejos de cómo aprender a desconectarse para no convertirse en el prisionero de tu profesión y no “quedarte atrapado en el traje”.

Militar

La profesión de los militares no solo afecta a la persona que se dedica a ella, sino también a su familia. Sus seres queridos viven en un ambiente de estricta disciplina. No confundirás a un niño criado en la familia de un militar con el niño de un arquitecto o un periodista. El honor, la dignidad y un excelente entrenamiento físico son las grandes ventajas de esta profesión, pero con el tiempo, los militares desarrollan rigidez, cinismo y pierden la capacidad de empatizar. Los militares deben ser objetivos y evaluar una situación guiándose solo por la lógica, y no por la compasión y el amor hacia el prójimo. Por eso, les resulta difícil ser tiernos y amables con sus seres queridos.

Médico

La profesión de un trabajador de la salud que todos los días enfrenta el sufrimiento, el dolor y la muerte, desarrolla una reacción defensiva en forma de indiferencia, frialdad y cinismo. Y el peculiar sentido del humor, inherente a muchos médicos, es una defensa psicológica contra el estrés y el miedo que sienten todos los días. El hábito de no mostrar las emociones y evaluar todo con la cabeza fría genera aislamiento y falta de voluntad para compartir sus propios problemas. Los médicos se acostumbran a estar siempre alertas tanto física como psicológicamente para acudir al rescate en cualquier momento.

Maestro

Un maestro profesional maneja hábilmente un colectivo de niños, y a lo largo de los años desarrolla cierta severidad o tendencia a mandar. El autoritarismo, el conservadurismo, la propensión a los monólogos y la idea de la importancia del cumplimiento de las formalidades, son algunas de las cualidades que aparecen en un docente. Cuando un maestro trabaja todo el día con niños, comienza a tratar igual a sus familiares, cualquiera sea la edad que tengan: da consejos, prepara todo, explica las cosas 10 veces, mastica y les pone las cosas en la boca.

Empresario

Para empezar, ser un hombre de negocios no es una profesión, sino una forma de vida y pensamiento. Muchas veces, a los empresarios les cuesta ceder sus posiciones. Para tener éxito en los negocios, el trabajo debe convertirse en el centro de la vida, su componente principal. Es por eso que un hombre de negocios trabaja todo el día, pensando en su creación constantemente. El negocio es un desarrollo continuo sin un objetivo final, por lo tanto, el profesional mismo está en constante búsqueda de diversidad y proceso de superación personal, cosas que también exige de su entorno. Al estar en una búsqueda eterna, un hombre de negocios a veces no sabe lo que necesita él como individuo.

Abogado

Esta profesión solo es adecuada para las personas moralmente estables, porque los abogados sufren de mucha presión psicológica. En jurisprudencia gobierna la cultura del silencio. No se habla de los problemas, por lo que a los abogados que necesitan ayuda rara vez la piden. Esto conduce a un posible desarrollo de depresión y ansiedad. Tener una carrera exitosa requiere de un “pensamiento pesimista”: la capacidad de anticipar todos los escenarios negativos posibles en el desarrollo de los acontecimientos del cliente. Muchas veces, los abogados trabajan excesivamente, ocultando problemas de salud, para no obstaculizar su carrera.

Contador

Los contadores tienen dificultades para separar el trabajo de la vida personal: están tan acostumbrados a concentrarse en los números, que hasta hay una broma que dice que ser contador es un diagnóstico. La meticulosidad y el amor al protocolo, peculiar de esta profesión, es transferida por los contadores a su vida privada. Los años de trabajo monótono y minucioso no pasan desapercibidos y generan tediosidad y pedantería. Los contadores ponen en todo etiquetas de colores y suelen hacer las cosas siguiendo un cronograma. Planean cuidadosamente el presupuesto familiar, y mantienen su casa en perfecto orden.

Periodista

Los periodistas están constantemente en el medio de los acontecimientos, y muchas veces ven cosas desagradables y terribles que pueden tener un efecto perjudicial en la psique. Y al mismo tiempo, no pueden abstraerse de lo que está sucediendo, ya que cualquier información nueva se percibe como motivo de otro artículo o reportaje. El trabajo de un periodista implica contacto con diferentes personas, que no siempre son agradables e interesantes. La imposibilidad de expresar el punto de vista propio debido a la censura también conduce a un estado deprimente. Y trabajar los fines de semana, y hacer informes nocturnos, con la falta de sueño que eso conlleva, agota el cuerpo rápidamente.

Psicólogo

Muchas veces, las personas estudian psicología para aprender a lidiar consigo mismos. Muchos psicólogos estudian y analizan los problemas de otras personas para encontrar las raíces de los suyos propios. Al pasar los sufrimientos y los problemas de otras personas a través de ellos mismos en el trabajo, los psicólogos están expuestos al riesgo de sufrir agotamiento emocional. El profesional comprende que el bienestar y el estado emocional de sus clientes depende en gran medida de sus acciones. Este grado de responsabilidad puede causar tensión y temor de cometer un error irreparable.

Freelancer

Para ser freelancer la persona tiene que ser sociable y tener una autodisciplina de hierro. Pero el ingreso inestable y la desprotección social dan lugar a un estado de inseguridad permanente. Muchas veces, el lugar de trabajo de un profesional independiente es su propia casa, y no tiene la posibilidad de moverse de su espacio laboral al de su casa y cambiar así el entorno. A esto se agregan el horario de trabajo irregular y los pensamientos constantes sobre sus proyectos. Por lo tanto, es importante para los autónomos aprender a cambiar su entorno y su ubicación física para ayudarse psicológicamente a relajarse.

Arquitecto

Los arquitectos son conocidos por ser adictos al trabajo. No es de extrañar que haya muchas bromas sobre la única ventana iluminada en la noche en la habitación de un arquitecto o sobre el aspecto siempre cansado. Las constantes demoras en la oficina, el trabajo los fines de semana, la falta de sueño no conducen a nada bueno. El círculo íntimo de un arquitecto, generalmente se compone de otros arquitectos, raramente se comunican con otras personas. La tensión emocional constante, el gran sentido de la responsabilidad, los conflictos frecuentes con los clientes, las crisis creativas, junto con una leve megalomanía, muchas veces llevan a la depresión.

Algunos consejos útiles para los adictos al trabajo cuya profesión se ha convertido en el sentido de su vida:
  • Aprende a administrar tu tiempo. Intenta organizar todas tus actividades por adelantado, incluyendo el tiempo de los traslados. Además de las actividades laborales, incluye en tu agenda el entretenimiento. Este consejo no solo es útil para los oficinistas que tienen un horario fijo, sino también para los profesionales independientes, porque a ellos les resulta aún más difícil trazar una línea entre el trabajo y la vida personal.
  • Organiza las reuniones de trabajo durante el día. Eso te permitirá liberar las noches para tu pasatiempo favorito, para hacer deportes y dedicarle tiempo a tus seres queridos. Primero haz los asuntos importantes, así tendrás horas de descanso por la tarde.
  • Aprende a desconectarte del trabajo. No lleves trabajo para hacer en casa, crea una casilla de mail laboral que no se pueda revisar los fines de semana, compra un segundo teléfono laboral que puedas apagar. Inmediatamente después de finalizar el día de trabajo, practica un deporte, date un baño, pasea por un parque para relajarte.
  • Sumérgete en tu hobby favorito. Es genial si tu pasión es tu trabajo, pero incluso en este caso puedes encontrar otra cosa más que te guste mucho hacer. Después de todo, “el descanso es el cambio de la actividad”. Pasa algunas horas a la semana dedicándote a un hobby.
  • Aléjate de tu estatus laboral. Si en el trabajo supervisas un equipo, en casa intenta pasarle la palma de la primacía a tu pareja. Si, por el contrario, en tu día a día sigues las instrucciones de alguien, intenta liderar en tu familia para sentir tu importancia.
  • Aprende a decir no. A la gente innecesaria, a los negocios, a las actividades aburridas. Aprende a ser selectivo en todo, organiza todo según tus prioridades y ¡valora tu tiempo!
  • Comienza a delegar. No cargues toda la responsabilidad, aprende a compartir las tareas. Algunas cosas se resolverán solas, sin tu participación. Y tu familia o amigos seguramente estarán felices de ayudarte, no tienes más que pedírselo.



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