jueves, 22 de marzo de 2018

El pez obeso que podría poseer la cura para la diabetes

El pez tetra mexicano ciego tiene altos niveles de azúcar en sangre, pero no sufre sus efectos secundarios por motivos que se desconocen. Estos motivos podrían servir para buscar nuevos tratamientos contra la enfermedad


La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de niveles muy altos de azúcar (glucosa) en sangre. En la diabetes tipo I esto ocurre porque el páncreas no produce una hormona, la insulina, encargada de introducir el azúcar en las células (el sistema inmunológico mata por error a las células que la «fabrican»). En la diabetes tipo II, se produce insulina, pero o bien sus niveles son muy bajos o bien esta hormona no es reconocida en los tejidos (esto se conoce como resistencia a la insulina). Por un motivo u otro, la glucosa se acumula en la sangre y acaba perjudicando al funcionamiento de la maquinaria celular, generando problemas en el corazón, en los ojos, los riñones o en el sistema nervioso.

Recientemente, los científicos han descubierto que hay un animal que lidia muy bien con la diabetes. Se trata del pez tetra mexicano ciego (Astyanax mexicanus). Este animal no tiene ojos y vive en una treintena de cuevas de México. Pero lo más interesante es que a veces tiene el principal síntoma del diabético, unos niveles de glucosa en sangre muy altos, pero ninguna de sus consecuencias negativas. En un estudio publicado en Nature investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.) han analizado el metabolismo y el genoma de este animal: han averiguado que tiene un gen que le hace ser diabético, en concreto resistente a la insulina, y otros factores que le vuelven obeso. A pesar de todo, vive sano y suponemos que feliz.

El descubrimiento «me dejó atónito», dice en un comunicado Ariel Aspiras, coautor del estudio e investigador en Harvard. «La desregulación de la glucosa normalmente causa un montón de problemas, pero no en este animal. De hecho, parece que él se beneficia de ello».

Según Nicolas Rohner, también coautor del estudio, este pez ciego es una gran oportunidad para averiguar cómo algunos animales salen adelante con rasgos que enferman a los humanos. De hecho, según Cliff Tabin, otro de los autores que han participado en la investigación, los hallazgos «abren la puerta a una emocionante posibilidad», la de que este pez tenga otras mutaciones genéticas capaces de protegerle frente a los niveles altos de azúcar en sangre. ¿Esconde algo este pez que sirva para tratar a los diabéticos?

«No sabemos si estudiar este pez nos ayudará directamente», dice Rohner. «Pero la evolución ha probado muchas variantes de genes (mutaciones) durante millones de años y creo que es más inteligente que nada que podamos crear nosotros. Creo que sería estúpido no echar un vistazo». Por si acaso.

Lo interesante es que a pesar de tener unos niveles de azúcar en sangre que serían la pesadilla de un nutricionista, estos peces pueden llegar a vivir con salud hasta los 14 años. Justo el mismo tiempo que sus parientes, los peces de ríos superficiales.

Los investigadores buscarán ahora los otros genes que influyen en la diabetes de estos peces y para ello se centrarán en esos peces ciegos que viven en la cueva del Molino y que no tiene la mutación insra. Además esperan que su trabajo anime a otros científicos a investigar en el tetra ciego los mecanismos de la resistencia a insulina. Quizás en las cuevas de México haya secretos que pueden hacer la vida de los diabéticos más fácil.



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