En las redes sociales somos "moralistas" para preservar nuestra "reputación"

Estás en tu casa, revisas tu Facebook o Twitter y de repente ves un comportamiento que no te gusta, entonces decides intervenir con un comentario reprobatorio. Todos lo hemos hecho alguna vez en nuestra vida.

Según un estudio dirigido por Jillian Jordan, investigadora de la Universidad de Yale, y publicado en la revista Nature, este tipo de patrón de conducta comienza a desarrollarse en nosotros a los pocos meses de nacer. Un bebé de ocho meses ya presenta signos de este comportamiento.

Pero la pregunta es: ¿Por qué sentimos la necesidad de exteriorizar una opinión negativa o reprobatoria ante algo que hace un extraño muy lejos de nosotros y que además no nos afecta directamente?

La científica llegó a una curiosa conclusión mientras observaba el comportamiento de sus amigos en redes sociales. “Empecé a pensar en los amigos que conocía y que estaban involucrados en asuntos de justicia social”, explica. "Y encontré una gran cantidad de discurso moralista que parecía que estaba más centrado en dar a conocer su propia posición frente al tema que a mejorarlo".

Según los científicos, este hecho es una forma de reforzar las normas sociales y penalizar el egoísmo y mal comportamiento. El ser humano desaprueba, juzga y repudia por naturaleza.

Además, como explica Jillian, “las personas realmente sienten indignación e ira moral, pero una de las razones por las que lo hacen,  es porque esa indignación tiene beneficios reputacionales”.

El estudio concluye que a mucha gente no le gustan ni los castigadores ni los castigados y que simplemente confían en ellos por miedo a ser castigados.

Quizás ahora lo pensaremos 2 veces  antes de enviar ese comentario ‘justiciero’.




Comentarios