martes, 20 de marzo de 2018

¿Por qué en el teatro no se desea buena suerte, sino todo lo contrario?

Nadie desea buena suerte en un teatro; da mala suerte. En su lugar se utiliza otras expresiones como «Toi toi toi», «Hals und Beinbruch!» (en alemán: ¡Rómpete el cuello y la pierna!), «Break a leg!» (en inglés: ¡Rómpete una pierna!), «In bocca al lupo» (en italiano: En la boca del lobo, empleada sobre todo en el mundo de la ópera).

Pero la forma de desear suerte en el mundo de la escena más llamativa -y más empleada- es una expresión escatológica con una larga tradición: «Mucha mierda».

Existen varias teorías sobre el origen de la expresión, y ninguna se pone de acuerdo tampoco sobre la época y el lugar en que se empezó a utilizar. La que tiene más visos de realidad es la que la remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando las clases más adineradas acudían al teatro en coches de caballos. Cuanto mayor era la presencia de equinos -que no se recataban en vaciar sus intestinos mientras aguardaban a que sus amos terminaran de ver la función-, mayor era también el número de espectadores, que eran los que, al arrojar como era costumbre, monedas al escenario, según le gustara más o menos la obra, incrementaban el beneficio de actores y empresario. En definitiva, a mayor número de excrementos de caballo mayor recaudación.

La segunda teoría que algunos defienden se remonta a la Edad Media. En aquella época el teatro era itinerante; los artistas viajaban de pueblo en pueblo (por aquel entonces la higiene no era una de las prioridades del ser humano) y ver mucho estiércol en la entrada de las poblaciones significaba que seguramente se celebraba algún evento -feria o mercado- que reunía allí a mucha gente.



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