viernes, 27 de abril de 2018

Basofilia: ¿sabes de que se trata y cuáles son sus síntomas?

La basofilia hace referencia a cuando hay demasiados basófilos en la sangre de una persona.

Aunque la basofilia no es una enfermedad en sí misma, sí puede ser un marcador importante de otros problemas médicos subyacentes. En individuos sanos, los basófilos representan una cantidad mínima de la población de células del cuerpo. Sin embargo, las personas con basofilia tienen una cantidad anormalmente alta.

Los basófilos son un tipo de glóbulo blanco (que ayudan al cuerpo a combatir las infecciones) producido en la médula ósea. Sin embargo, cuando una persona tiene basofilia, el aumento de glóbulos blancos puede deberse a una causa grave.

La basofilia rara vez existe de manera independiente y con mayor frecuencia indica la presencia de otra afección.

Causas y factores de riesgo
Las causas más comunes de basofilia incluyen: infecciones, alergias, trastornos y enfermedades caracterizadas por inflamación crónica o trastornos mieloproliferativos (enfermedades de la sangre y de la médula ósea).

Infecciones Las infecciones a menudo desencadenan una respuesta inflamatoria en el cuerpo, lo que puede hacer que una persona tenga más probabilidades de desarrollar basofilia. Sin embargo, el desarrollo de basofilia como resultado de una infección o enfermedad aguda es raro. Ciertas enfermedades, como la varicela y la tuberculosis, sí pueden hacer inclinar la balanza hacia la basofilia.
Alergias Las alergias y las reacciones alérgicas a los alimentos y los fármacos pueden causar basofilia. La gravedad de la alergia o la respuesta pueden asociarse con la gravedad de la basofilia.
Inflamación crónica Muchos trastornos y enfermedades están directamente relacionados con la inflamación crónica (artritis reumatoide, psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal, tiroiditis de Hashimoto...). Una persona con una afección caracterizada por inflamación puede tener más probabilidades de desarrollar basofilia.
Trastornos mieloproliferativos Los trastornos mieloproliferativos hacen que la médula ósea produzca en exceso diferentes tipos de células sanguíneas, incluidos los basófilos. Estos trastornos pueden ser: trombocitemia esencial, leucemia mielógena crónica, mielofibrosis primaria, mastocitosis sistémica o síndrome hipereosinofílico.

Síntomas
Los síntomas de la basofilia varían, pero pueden incluir fatiga, dolor abdominal, calambres, pérdida de peso inexplicable, fiebre, malestar... Sin embargo, los síntomas que experimenta una persona con basofilia varían según su afección médica subyacente.

Tratamiento
No es probable que la basofilia pueda ser tratada directamente. En cambio, el tratamiento se enfocará en la condición médica subyacente del paciente. Así, por ejemplo, las infecciones bacterianas que causan basofilia requerirán antibióticos.

El tratamiento de enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide puede incluir medicamentos inmunosupresores y antiinflamatorios.

El tratamiento para un trastorno mieloproliferativo es probable que sea complejo y variará dependiendo de la situación de un individuo, pero podría incluir quimioterapia, terapia de radiación, trasplante de células madre o cirugía para extirpar el bazo.

El pronóstico para las personas con basofilia varía según la causa subyacente. Las infecciones leves deben desaparecer con descanso y tratamiento. Las enfermedades inflamatorias y las alergias a menudo son condiciones de por vida que se pueden controlar con medicamentos y cambios en el estilo de vida.




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