domingo, 22 de abril de 2018

Julio Iglesias, Che Guevara y Banksy jugaron al fútbol profesional (en el arco)

Si bien es cierto que sus actuaciones no suelen ser tan laureadas como las de los delanteros, el papel de los porteros de fútbol resulta crucial para cualquier equipo.

 Y aunque sean mayoría los niños y niñas que sueñan con emular a sus ídolos delanteros festejando un gol, lo cierto es que también son muchos los que sueñan con atajar disparos bajo los palos. De hecho, de no haberse truncado, un literato como Albert Camus, un artista conocido internacionalmente como Bansky y, por supuesto, un cantante de la talla de Julio Iglesias, podrían haberse ganado la vida como cancerberos.

¿Imaginas que Julio Iglesias hubiera conquistado los corazones de las chicas de medio mundo vestido con la equipación del Real Madrid? Este icono de la música española, además de ostentar dos récords Guinness y de estar licenciado en Derecho, llegó a debutar en el primer equipo del Real Madrid en 1962. Después de cuatro años y medio como canterano, dio el salto a la élite del fútbol con solo 19 años. Un guardameta seguro por arriba, pero también ágil y extremadamente rápido a la hora de atajar los balones rasos.

No obstante, su carrera se truncó un día antes de cumplir los 20 años de edad. Fue entonces cuando, volviendo de una noche de diversión con los amigos, se vio implicado en un accidente de tráfico. Esto provocó que quedase casi paralítico durante un año y medio, lo que le apartó por completo de los terrenos de juego y le permitió conocer el mundo de la música, gracias a la guitarra que le regaló un enfermero que cuidaba de él.

Y este no es el único caso de un músico español que dejó a un lado la portería para subirse a los escenarios y que, además, perteneció a la disciplina del Real Madrid. Aunque sin llegar a ser el artista latino que más discos ha vendido en la historia, récord que ostenta Julio Iglesias, Jesús María Hernández Gil -más conocido por sus seguidores como Txus di Fellatio – también llegó lejos en su carrera futbolística jugando en la posición de portero.

El que más tarde acabaría por convertirse en el batería del grupo Mägo de Oz, conocido por su seguidores como ‘el Príncipe de la dulce pena’, jugó durante 8 años al fútbol sala a un alto nivel hasta el punto de que llegó a pertenecer a la sección del Real Madrid. El equipo merengue contó con esta disciplina desde 1963, aprovechando el pabellón que había en la ciudad deportiva que inauguraron entonces, hasta 1983, cuando se produjo la reestructuración de las distintas secciones y esta desapareció.

Mientras iba a entrenar y se preparaba para los partidos del fin de semana, Txus se reunía con su amigo Juanma, conocido del barrio, para formar la banda Transilvania666 que más tarde acabaría por convertirse en Mägo de Oz. Lo cierto es que el bueno de Txus cambió los guantes por las baquetas y no le fue nada mal.


¿Quién hubiera pintado los muros?

Otro personaje de la escena pública, al que conocemos por sus graffitis en los muros de todo el mundo, también se dedicó en su momento a atajar balones bajo los tres palos de una portería de fútbol. Si bien es cierto que poco se sabe de Banksy, el artista callejero más laureado del arte contemporáneo, sí que han trascendido tres datos: que nació en Bristol, que lo hizo en 1975 y que jugó de portero en su juventud. Aunque siempre ha preferido mantener su anonimato e ir por aquí y por allá regalando sus obras, sí que se sabe que jugó como guardameta en el equipo de Easton Cowboys and Cowgirls de su ciudad de nacimiento.


Paul Glough, profesor de la RMIT University de Australia y autor del libro ‘Banksy: The Bristol Legacy’, cuenta que el artista era “un aceptable portero”. Además, en una de las pocas instantáneas que Banksy ha confirmado que son suyas, aparece pintando un mural en Chiapas en 2001, mientras se encontraba de gira con este club británico. Por si quedase alguna duda, además, el secretario del club confirmó a la prensa británica que efectivamente se trataba del artista, y que no solo realizó con ellos aquel viaje, sino que también jugó algunos partidos contra las comunidades indígenas zapatistas del sureste mexicano. “Buen portero”, comenta Will Simpson, secretario del club.

De hecho, el artista callejero británico no ha escondido nunca su pasión por el balompié y en sus obras así lo ha reflejado. Por ejemplo, en su obra ‘Copyright boy (2012)’, en la que un chico pisa el clásico símbolo de los derechos de autoría como si de un balón de fútbol se tratase.

Otro artista, en este caso de las palabras, que dejó de lado los guantes para pasarse a la pluma, fue Albert Camus. El escritor francés de origen argelino, que recibió el premio Nobel de literatura de 1954, despuntó en el mundo del fútbol en su país natal. Además, según cuentan las crónicas, no solo dejó boquiabiertos a quienes lo vieron atajando balones en la portería, sino que también era muy hábil amenazando el área rival cuando le tocaba jugar de delantero centro. Aunque lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones actuaba como cancerbero pues, a tenor de los relatos que se conservan de la época, su abuela le castigaba muy duramente cuando llegaba a casa con los zapatos rotos después de jugar al balompié con los amigos.

“Tras muchos años en los que el mundo me ha brindado innumerables espectáculos, lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”, escribió en cierta ocasión Camus. El club en el que acabó por dar lo mejor de si fue el Racing Universitario de Argel (RAU), donde se convirtió en toda una estrella, hasta que con 17 años un brote de tuberculosis le obligó a colgar las botas de forma profesional. Ya en Francia, aunque siguió jugando de cuando en cuando, no lo hizo al mismo nivel. Eso sí, llegó a financiar el club al cual estaba vinculado.


Ernesto Guevara de la Serna, el Che Guevara, fue otro personaje célebre que también jugó de portero. Gran aficionado al fútbol desde su más tierna juventud, no era muy hábil con la pelota en los pies, por eso prefería jugar de guardameta. Era el puesto que le exigía menos movilidad y donde podía tener siempre, a su alcance, un inhalador para el asma. Todavía no se había convertido en “El Che”, pero ya apuntaba maneras para distribuir juego desde los tres palos. “Me atajé un penal que va a quedar para la historia de Leticia” escribió Ernesto “Che” Guevara en sus Diarios de Motocicleta. Un portero asmático y revolucionario, ahí es nada.

Hubo otros escritores también relacionados con las porterías de fútbol, como el uruguayo Mario Benedetti, quien reconocía que fue una vocación que tuvo desde bien pequeño y que era algo que le enorgullecía porque era una posición que habían defendido tanto Albert Camus como el Che Guevara. Y es que, aunque son mayoría los que sueñan con festejar los goles recogiendo el balón del fondo de la red contraria, hay otros que saben lo necesario e importante que resulta que haya alguien defendiendo la portería propia.



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