domingo, 22 de abril de 2018

Por qué algunas personas pueden escuchar Gifs mudos

Dos científicos de la Universidad de Londres han explicado por qué algunas personas escuchan sonidos cuando ven gifs mudos como el de tres torres de alta tensión que saltan.


En muy poco tiempo y gracias al éxito de las redes sociales, los gifs se han incorporado a la comunicación cotidiana. Estas pequeñas piezas de vídeo que se reproducen en bucle sirven tanto para hacer un chiste como para responder gráficamente a la opinión de otra persona.

Habitualmente, los gifs acostumbran a ser mudos, sin embargo, muchos usuarios han afirmado «escuchar» sonidos cuando los ven. De hecho, según un artículo publicado en la revista New Scientist, hasta una quinta parte de los usuarios que ven gifs mudos dicen que pueden oír el sonido que producen.

Este fenómeno ha sido denominado vEAR (siglas en inglés de Respuesta Auditiva Evocada) u «Oído visual» y se hizo popular a finales de 2017, cuando la psicóloga de la Universidad de Glasgow, Lisa DeBruine, publicó el famoso gif en el que tres torres de alta tensión jugaban a saltar a la comba.

El gif, creado por la compañía Happy Toast, pronto comenzó a hacerse viral gracias a que muchos de los que lo veían afirmaban escuchar un estruendo cuando la torre que salta cae al suelo y hace temblar todo el escenario. Otros usuarios decían escuchar un sonido parecido a un «boing» y un tercer grupo, que reconocía no escuchar nada, sin embargo afirmaba notar una sacudida.

Según explican Chris Fassnidge y Elliot Freeman, dos investigadores de la Universidad de Londres especializados en Respuesta Auditiva Evocada, este fenómeno no es más que una variedad de sinestesia, que permite a determinadas personas «escuchar imágenes», como los intermitentes de un automóvil, los pasos de la gente, los neones parpadeantes de los comercios o las imágenes de los gifs.

Para llegar a esa conclusión, Fassnidge y Freeman realizaron una encuesta online en la que proponían a los participantes una serie de preguntas sobre percepción. A continuación, se mostraban una veintena de gifs mudos con el fin de que declarasen si les generaba o no una sensación auditiva. Aquellos que quieran más detalles e incluso cumplimentar la encuesta personalmente, pueden hacerlo pinchando este enlace.


En algunos casos, los vídeos recopilados mostraban golpes o una colisión. En definitiva, imágenes que pronosticaban en el espectador un sonido, pero no todos eran de esa clase. Algunos, sencillamente, tenían patrones abstractos que se movían o parpadeaban. Esta diferenciación entre esos tipos de gif, aunque parece anecdótica, resulta importante para el estudio de este caso.

Autores como el genetista Rob Desalle, afirman que cuando el cerebro ve una imagen que acostumbra a ir asociada a un ruido, directamente completa la sensación añadiendo un sonido que no está ahí. «Nuestros cerebros ven la imagen y dicen “Vaya, una torre de ese tamaño que salta arriba y abajo una y otra vez debería hacer ruido”, así que escuchamos uno», explica Desalle, que define este fenómeno como «ilusión inteligente causada por relleno».

La encuesta de Fassnidge y Freeman, en la que participaron más de 4.000 personas, demostró que alrededor del 22% de los participantes tenían sensación auditiva.
La explicación a este fenómeno ha sido recogida en Sounds from seeing silent motion: Who hears them, and what looks loudest? (Sonidos procedentes de imágenes mudas: ¿Quién los escucha y qué parece más estridente?), un artículo que Fassnidge y Freeman han publicado en la web www.sciencedirect.com.

Según esta pareja de investigadores, todo radicaría en que, en el caso de las personas que pueden escuchar los gifs mudos, las zonas del cerebro que se encargan de procesar el sonido se encuentran estrechamente conectadas con aquellas otras que gestionan la visión. Por su parte, las personas que no tienen esa capacidad serían aquellas cuyas zonas cerebrales auditivas compiten con las zonas cerebrales visuales, anulándose unas a otras según los tipos de estimulación.
Todo esto viene a sumarse a las explicaciones de Chris Plack, profesor en el Centro de Audiología y Sordera de Mánchester que, en declaraciones al New York Times afirmó que la «audición no requiere ruido externo», sino que podría definirse simplemente como «tener la experiencia de un sonido, cosa que no hay duda que esas personas tienen».
A pesar de estos estudios, las razones biológicas de la sinestesia no acaban de estar claras, por lo que no es posible dar solución a las molestias auditivas que algunas de esas personas sufren cuando ven determinadas imágenes. Lo que sí es un hecho es que muchos encuentran en este tipo de fenómenos una fuente inagotable de diversión y curiosidad.

Una actitud que les lleva a buscar ejemplos que hagan que el fenómeno vaya siempre un poco más allá. Por ejemplo, aquellos que sostienen que los gifs no solo se escuchan, sino que se huelen. 




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