domingo, 29 de abril de 2018

¿Por qué el ácido deshace un cuerpo pero no un recipiente de plástico?

Increíble, pero la realidad es que hay muchas maneras de deshacer la materia orgánica. Aquí te explicamos la reacción del ácido con los tejidos del cuerpo. 

En la primera temporada de la serie Breaking bad, Walter White necesita deshacerse de un par de cadáveres con ácido fluorhídrico. Le indica a Jesse Pinkman, su cómplice, que no los ponga a “remojar” en la tina, que debe hacerlo en un contenedor de plástico.

El joven no le hace caso y en el siguiente cuadro podemos ver sangre y partes de cuerpo humano deshechas caer del techo, perforado por el químico empleado.´


¿Cómo es posible que un ácido pueda deshacer el tejido orgánico y no así el recipiente de plástico en el que es contenido?

El Maestro en Ciencias Fitoquímicas Horacio Larqué nos lo explica. “Existen ácidos y bases. Si tienes un ácido y le agregas una base, formas una sal, lo mismo sucede a la inversa”, afirma Larqué.

“Las sales forman enlaces iónicos en un proceso para el que se requiere muy poca energía”, refiere el químico. “La materia, como los seres vivos, prefiere los estados en los que tenga que usar menor energía. Mediante los enlaces iónicos, es decir, las sales, logran entrar a un estado de menor energía”.

El especialista nos da un ejemplo de la vida cotidiana: “Se necesita muy poca energía para romper un enlace iónico. Es tan fácil como agregar sal al agua: la agitas, se forman electrolitos, se disocian y se acabó”.

Por ejemplo, para formar sal de mesa (NaCl, cloruro de sodio), se necesita una base, como el hidróxido de sodio (NaOH), y el ácido clorhídrico (HCl), que es un ácido fuerte. Tanto el hidróxido de sodio (NAH) como el ácido clorhídrico tienen un solo protón libre, por lo que, cuando existen iones en su entorno con los que puedan formar sales, la materia va a preferir formar sales antes que quedarse en ese estado de energía alto, afirma el químico.

“¿Tú qué prefieres: estar acostado o estar corriendo en el desierto de Sonora? Los átomos prefieren lo mismo: si agregas un ácido fuerte, como el ácido clorhídrico, a un pedazo de tejido orgánico, este se va a desintegrar fácilmente. Si lo dejas allí, en agitación, durante mucho tiempo se va a formar una sal. Es el mismo fenómeno que ocurre con las baterías de los autos, que están sulfatadas”.

En cuanto al plástico, el candidato a doctor por la Universidad de Salamanca expone la razón por la que el ácido no lo destruye: “El plástico no suele tener iones como el sodio, el potasio, el cloro o el cuerpo humano, por eso el ácido no interactúa con ellos”.

“Los plásticos son estructuras muy estables; de hecho, son cristales. ¿Qué quiere decir eso? Que todas sus moléculas tienen una misma orientación. Imagínate que hay 10 personas agarradas de las manos formando un círculo, todos viendo hacia el centro de este. ¿Qué pasaría si otra persona, afuera de esa estructura, le quiere dar un abrazo a uno de los que la forma? No va a poder interactuar con ninguna de esas 10 personas porque todas están viendo hacia adentro del círculo”, puntualiza.

“¿Qué pasa con los compuestos orgánicos, en donde la estructura de la materia, no es homogénea, sino dispersa? De esas 10 personas que están haciendo el círculo, imagínate que cinco de ellas sigan abrazados de las manos, pero ya no viendo hacia adentro del círculo, sino hacia fuera. Entonces la persona que quiera abrazar a alguien, lo va a poder hacer, y allí va a haber una interacción química y física también”.

Lo mismo pasará con cualquier otro material que contenga iones (como el borosilicato de sodio [del que se componen ciertos vidrios], aluminio, potasio y calcio): al contacto con el ácido preferirán formar sales y perderán su estructura original.

“La estructura molecular tan estable que tiene el plástico impide cualquier interacción; estos compuestos son inorgánicos. La estructura molecular y química de los compuestos orgánicos permite que tengan una interacción”, concluye Horacio Larqué.




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