jueves, 19 de abril de 2018

Ser un noctábumlo puede matarte

Ser una "alondra" o persona madrugadora tiene sus ventajas. Un estudio llevado a cabo por científicos de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago, Illinois (EE. UU.) analizó los efectos que podría tener el nodriza en la salud y la mortalidad. Sus resultados harán que no te resulte tan alarmante irte a la cama temprano para ir a dormir.


Al evaluar los hábitos de sueño de más de 430.000 adultos durante un período de 6,5 años, los expertos descubrieron que los noctámbulos tienen más probabilidades de desarrollar diabetes y trastornos neurológicos y psicológicos. Y eso no es todo; El estudio también encontró que los noctámbulos tienen un 10% más de probabilidades de morir antes que los madrugadores.

¿Cuáles son las razones detrás de este mayor riesgo de enfermedad y muerte?

Según los autores, ser un ave nocturna podría interferir con nuestro reloj biológico, el mecanismo que regula los procesos físicos, mentales y de comportamiento en un período aproximado de 24 horas.

Consecuencias de dormir poco

Nuestro reloj biológico responde principalmente a la luz en nuestro entorno: la luz le dice a nuestro cuerpo que es hora de estar despierto, mientras que la oscuridad le dice a nuestro cuerpo que se vaya a dormir.

Pero cuando el reloj se desconecta, por ejemplo, a través de la exposición a la luz cuando deberíamos estar durmiendo, lo que es típico de los noctámbulos, puede tener efectos negativos en nuestra salud.

"Podría ser estrés psicológico, comer en el momento equivocado para su cuerpo, no hacer suficiente ejercicio, no dormir lo suficiente, estar despierto por la noche solo, tal vez el uso de drogas o alcohol. Hay una gran variedad de insalubres conductas relacionadas con estar despierto hasta tarde en la oscuridad solo ", explica Kristen Knutson, líder del trabajo a la revista Chronobiology International.

Aún así, no es todo negativo para los noctámbulos. Knutson afirma que las personas a las que les gusta acostarse más tarde pueden beneficiarse de horarios de cama más regulares, y adoptar un estilo de vida más saludable. Tal vez, como cabría de esperar, señala que hacer la transición de un ave nocturna a una alondra también podría ser beneficioso para la salud.

Sin embargo, en investigaciones previas, los investigadores descubrieron que si somos alondras o aves nocturnas es tan importante para la genética como nuestro entorno, sugiriendo que las personas con una predisposición genética para la vida nocturna pueden beneficiarse de horarios de trabajo flexibles.

"Si podemos reconocer que estos cronotipos están, en parte, genéticamente determinados y no solo representan un defecto de carácter, los trabajos y las horas de trabajo podrían tener más flexibilidad para los búhos nocturnos", señala Knutson. "No se les debería obligar a levantarse para un turno de 8 a.m., sino hacer que los turnos de trabajo coincidieran con los cronotipos de las personas. Algunas personas pueden ser más aptas para los turnos nocturnos".

"Este es un problema de salud pública que ya no se puede ignorar", explica el coautor del estudio Malcolm von Schantz, de la Universidad de Surrey en (Reino Unido).




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