viernes, 11 de mayo de 2018

Cómo hacen para secar la ropa en las ciudades más húmedas del mundo

Hace casi tres semanas que la lluvia y la humedad no dan respiro en la región del Río de la Plata. Algunos tuvimos que desenterrar ropa olvidada que mucho no nos convencía para poder salir de nuestras casas sin oler a trapo mojado.

Con la pesadilla de la lluvia, algunos tendrán la suerte de comprar un secarropas, otros optarán por el lavadero. Pero esta experiencia traumática con el clima nos lleva a pensar: ¿Cómo hace la gente que vive en ciudades muy húmedas para secar la ropa ?

Es por eso que el diario La Nación de Argentina habló con personas que viven en Londres, Portland, Colonia e incluso Tucumán para saber cómo sobrevive el tender a la humedad.

Londres, Inglaterra
Marina contó que los días de lavado siempre se extienden una semana, el ténder tiene uso permanente y las sillas y puertas se convierten en los percheros improvisados para cualquier prenda que haya quedado suelta. Es por eso que en Londres el ténder en el living no es un problema, aunque a veces ella recuerda su argentinidad y lo esconde en otro cuarto si le tocan el timbre. "Creo que algo muy íntimo para nosotros como puede ser un tender se vuelve menos tabú. Uno termina viendo los calzones de los amigos colgando en el living e incluso mostrando los propios", dijo.

Julian respaldó la teoría de Marina: el ténder no es un problema para los ingleses, todo el mundo tiene uno en el living. No importa que vivas en un departamento en Notting Hill de 2 millones de libras. Nadie deja la ropa colgando afuera", contó. Además, él contó que vive en un departamento que tiene un estudio y oficialmente es el cuarto del tender.

Groningen, Holanda
Los argentinos que viven afuera reconocen que existe una "verguenza al ténder" Los argentinos que viven afuera reconocen que existe una "verguenza al ténder" Crédito: Shutterstock

Esta ciudad es tan húmeda que Julia ya se olvidó de lo que es el olor a limpio y seco de la ropa del que gozaba en la Argentina. Ella contó que la ropa en Groningen nunca se seca, no importa que esté tres días colgada en la soga, siempre se termina poniendo prendas que están semihúmedas. "Hay cosas como el jean que siempre quedan con partes húmedas y nadie duda en usarlo. La colgás muchos días pero siempre tiene un poco de mal olor", contó. Su gran herramienta para no vivir con neumonía es la estufa: como hace frío todo el año, el calentador acelera todos los procesos de secado.

Tucumán
La humedad de esta provincia generó toda la vegetación por la que la llaman "el jardín de la República". Un verano en Tucumán es un verdadero horno, pero los inviernos son tan crudos como los fríos alemanes. En este clima, lavar la ropa se convierte en una odisea similar a las de otras ciudades europeas, pero con el ingenio argentino.

Gustavo todavía recuerda cuando su mamá le secaba las medias y la ropa interior en el escurridor para verduras. Años después, saltando de Tucumán a Alemania, su herramienta favorita para vencer la humedad es el ventilador. "Si sigue con olor, la enjuago de nuevo en un balde y le prendo velas a Poseidón para que no siga lloviendo".

Colonia, Alemania
Martín Roma es otro tucumano que vivió en Alemania, por lo que también se convirtió en un experto en la lucha contra la humedad. Él contó sus dos métodos. En una de las casas en las que vivió, la secadora lo salvaba a veces, pero trataba de evitarlo (nadie lo culpa, dicen que el secarropas te destruye la ropa). En otra, el secado completo de su ropa tardaba un día.

Además de usar jabón y suavizante, tenía su arma secreta, un perfume que vienen en perlas que se diluyen en la lavadora, y sacan el olor a humedad. "El tender va en el dormitorio, con ese desodorante hasta te deja un aroma fresco en la habitación", contó. Martín quedó tan fascinado con ese producto (nosotros ahora también) que está pensando meter un par en la valija para cuando vuelva a Buenos Aires.

Portland, Estados Unidos
Este censo mundial de la humedad no estaría completo sin una de las ciudades más lluviosas de Estados Unidos. Mihal corre con ventaja: tiene secarropas. Cuando le preguntamos por sus hábitos de lavado y la lucha contra la ropa mojada fue muy clara: "No entiendo la pregunta, acá después de ponerlo en la lavadora va a la secadora".




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