viernes, 18 de mayo de 2018

El peligro de las ventosas de plástico para tu automóvil

Una ventosa, es un objeto que utiliza la presión negativa del fluido del aire o agua para adherirse a las superficies no porosas. Existen ventosas creadas artificialmente, y también ventosas naturales, que se encuentran como rasgos anatómicos de algunos animales como pulpos y calamares.

Mecanismo
La presión sobre la ventosa ejercida por la colisión de las moléculas de gas la mantiene en contacto con la superficie.

La cara «pegable» de la ventosa tiene una superficie curva. Cuando el centro de la ventosa se presiona contra una superficie plana y no porosa, el volumen del espacio entre la ventosa y la superficie plana se reduce, lo que causa que el líquido entre ésta y la superficie sea expulsado más allá del borde de la copa circular. Cuando el usuario deja de ejercer presión física en el centro de la parte exterior de la ventosa, la sustancia elástica de la cual está hecha la ventosa hace que la misma tienda a recuperar su forma original, curva. Debido a que toda la presión ya ha sido forzada a salir del interior de la ventosa, la cavidad que tiende a desarrollarse entre ésta y la superficie plana contiene poco o nada de fluido, y por lo tanto la presión que ejerce sobre la ventosa es despreciable. La diferencia de presión entre la atmósfera en el exterior de la ventosa, y la cavidad de baja presión en el interior de la estructura, es lo que mantiene la ventosa adherida a la superficie.

La duración del efecto de succión depende principalmente de cuánto tiempo toma que el fluido se filtre de nuevo en la cavidad entre la ventosa y la superficie, igualando la presión con la atmósfera circundante. Esto depende de la porosidad y rugosidad de la superficie y del borde de la ventosa.

Se cree que las ventosas artificiales han sido utilizadas por primera vez en el siglo III a.C., y estaban hechas de calabazas. Se utilizaban para succionar la «mala sangre» de los órganos internos a la superficie. Se atribuye a Hipócrates la invención de este procedimiento. Las ventosas de plástico con las que sujetamos los protectores solares de nuestros automóviles pueden resultar peligrosas al dejarlas expuestas al sol porque actúan como una lupa, concentrando el calor en un punto y pueden ocasionar daños muy graves:






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