domingo, 20 de mayo de 2018

Eructos, pedos y otras cosas desagradables que benefician a tu salud (y dos que no)

Eructar: saludable
Un eructo fuerte y apestoso después de una gran comida no es agradable ni educado, pero sí es bueno para el estómago. Cuando el estómago está lleno de comida, se siente pesado e hinchado.

Un eructo —esencialmente liberar aire desde el estómago, a través del esófago y por la boca— alivia parte de esa presión. “Eructar después de las comidas es totalmente normal”, dice el gastroenterólogo Anish Sheth.

“Pero si estás eructando todo el día y no depende de que comas algo, es posible que estés tragando demasiado aire“. Sheth dice que esto puede ser un signo de estrés o de masticar demasiado chicle. Si te preocupa, consulta a un médico.

Flatulencias: saludable
Literalmente, como el escape de un automóvil, la flatulencia es un subproducto necesario y natural de las reacciones en el tracto digestivo a medida que las bacterias en el intestino procesan los alimentos.

Solo se pueden “retener” gases como el dióxido de carbono y el metano durante cierto tiempo antes de que tengan que salir. La mayoría de las personas “libera gas” aproximadamente 14 veces durante el día y de tres a cinco veces mientras duermen.

El colon está bastante inactivo durante la mitad de la noche, pero se acelera y comienza a contraerse cuando te despiertas, eliminando el gas que ha estado ahí toda la noche.

“El mayor volumen y la emisión más larga del día suele ser en la mañana, cuando el colon se despierta“, dice Sheth.

¿Comer mocos? No hay veredicto
Es altamente asqueroso, pero un profesor canadiense de bioquímica se ha preguntado si los malos hábitos de sus hijas pequeñas podrían ser buenos para ellas.

El profesor Scott Napper no ha demostrado formalmente su hipótesis, pero postula que comerse los mocos puede preparar tu sistema inmunológico para detectar gérmenes.

Sin embargo, William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, dijo que “no es probable que esto apoye más al sistema inmunológico, pues las personas ya tragan mucosidades inconscientemente”.

¿Limpiar el chupón de tu bebé con tu propia saliva? Es saludable.
Tu bebé escupió su chupón y no tienes agua y jabón a la mano, así que lo limpias con tu propia saliva. Hacerlo puede proteger a tu hijo de desarrollar alergias, según un estudio publicado en la revista Pediatrics.

Los investigadores detectaron que los niños cuyos padres chuparon sus chupones para limpiarlos tenían un tercio del riesgo de desarrollar eczema a los 18 meses, en comparación con aquellos cuyos padres no lo hicieron.

Según los investigadores, la exposición temprana a la saliva de mamá puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario de un bebé.


¿Comer en la cama? No es saludable.
Las migajas es lo de menos: comer en la cama es malo para tu digestión, dice Sheth. Eso es porque cuando estás en la cama tiendes a encorvarte, lo que ejerce presión sobre tu abdomen y hace que te sientas mal.

Y si comes entre las sábanas por la noche, puede provocarte un ataque de acidez. Acostarte tres o cuatro horas después de una gran comida aumenta el riesgo de sufrir reflujo, agrega Sheth.

Limpiarte el cerumen: no saludable
Los otorrinolaringólogos prácticamente te suplicarán que te deshagas de tus hisopos: no hay una buena razón para usarlos en la limpieza de tus oídos.

El cerumen es saludable y necesario; protege los oídos, tiene propiedades antibacterianas, y su escasez puede dejar los oídos secos y con comezón, afirma la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología (AEO).

De hecho, tratar de eliminarlo por uno mismo suele ser contraproducente, al empujar la cerilla más profundamente donde puede quedar compactada y causar pérdida de audición.

La AEO recomienda lavarse las orejas con un paño, pero nunca insertar objeto alguno en el canal auditivo.



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