domingo, 13 de mayo de 2018

La abreviatura de "Señora" no es "Sra."

La multa había llegado el mismo día a todos los ciudadanos. Una carta oficial que imponía una sanción nada despreciable de dinero, y que ofrecía una rebaja si se pagaba en los primeros 15 días. No aludía a una infracción de tráfico, que son las que más podría pensarse que se cometen en una gran ciudad. Tampoco era una denuncia por obras ilegales, por agresión o por no cumplir con los impuestos municipales.

Era una falta nueva que aludía al incumplimiento de una ley que nadie conocía ni por asomo. Las protestas llegaron en aluvión al Ayuntamiento y los funcionarios, desbordados y multados también ellos mismos, no sabían cómo tramitar aquella avalancha de reclamaciones de las que sus propias personas formaban parte también.

Se consultó a los gabinetes jurídicos y no hubo abogado en toda la ciudad, ni siquiera en todo el país, capaz de identificar aquella sanción extraña que afectaba a toda la población por igual, sin distinción de raza, sexo, posición social ni nivel económico.

Todos, absolutamente todos los habitantes de aquella ciudad en la que nunca pasaba nada reseñable, habían sido denunciados y sancionados por la misma extraña razón. El caso fue viajando de gabinete en gabinete, de institución en institución hasta llegar a la Corte Suprema. Y cuando el juez fue llamado a dictar sentencia sobre el caso, sus únicas palabras fueron: «No conocer la ley no exime de cumplirla».

No pretendemos meternos en temas legales, que ahí hay mucha harina que amasar y nosotros no tenemos vocación de raperos, pero sí a dar a conocer una norma ortográfica que muchos desconocen.

Sin embargo, como dice el juez del relato, no conocerla no nos exime de cumplirla, y para no dejar que te expongas a una situación similar aquí va una norma que prácticamente ninguno cumplimos: Antes de la letra volada de una abreviatura debemos poner un punto. O lo que es lo mismo, si te apellidas García, por poner un ejemplo, y quieres abreviarlo, debes escribirlo así: G.a .

Lo mismo ocurre con N.o, 7.o, M.a, Sr.a y otras que se te ocurran con letra volada. Lo del punto no es un capricho de la RAE para hacernos fallar una pregunta de examen de oposición, sino que tiene su sentido. Este signo indica que falta algo en esa palabra, unos cuantos caracteres sin importancia a los que sustituye para que practiques sin miedo la economía del lenguaje.

Y fijate bien que esa letra volada no va subrayada. La RAE recomienda que no lleve esa incómoda rayita que tu teclado, al menos en Word, se empeña en colocar. ¡Con la informática hemos topado!

Sí, es verdad, tienes. El uso y los hablantes (escribientes, en este caso) son más poderosos que la norma y han optado por eliminarlo directamente. ¿Serán los vencedores o a la RAE le queda aún pólvora para esa guerra?




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