viernes, 25 de mayo de 2018

Los emoticones que usamos revelan nuestra personalidad (¿Todos somos amables, inestables y exagerados?)

El uso frecuente de algunos emojis denota una personalidad amable, extrovertida o emocionalmente inestable, según un estudio.

Con los emoticonos expresamos sentimientos y nos comunicamos tanto en Facebook, Twitter o Instagram como en WhatsApp, pero también el uso frecuente de determinados emojis muestran rasgos de la personalidad. Según explican las profesoras de Psicología y de Comunicación de la UOC Eulàlia Hernández y Sílvia Sivera a veces usamos estas caritas para distender una situación o calmar los ánimos, o tan solo para mostrar una buena sintonía con el interlocutor. Así, tal como detalla Herández, son una forma de construirse una imagen y controlar la comunicación.

La relación entre el uso de emoticonos y la personalidad ha sido analizado recientemente en un estudio publicado por la Universidad de Rochester. Una de las conclusiones del informe fue que las personas más introvertidas son las que utilizan más emoticonos. Una opinión que comparte la experta de la UOC: "A las personas introvertidas les gusta más la ambigüedad y no quieren dar mensajes explícitos. Si 'hablan' con emoticonos parece que no se muestran tanto. Es una forma de control de la comunicación", apunta Hernández. Además, pusieron de relieve las siguientes apreciaciones:

Los rostros con besos o corazones se vinculan a personas amables.

Las personas que son inestables emocionalmente usan rostros exagerados (cara cansada, cara que derrama lágrimas, cara con ojos girados).

Y por último, las personas extrovertidas usan guiños, sonrisas abiertas y caras con gestos expresivos.
Otra de las conclusiones de los análisis sobre el uso de los emoticonos es que no siempre interpretamos el mismo mensaje cuando lo vemos. De hecho, las interpretaciones del 25% de los emoticonos van en el sentido inverso al que pretende el emisor, según revela el estudio. La representación de un rostro sonriente con la boca abierta y los ojos cerrados es el emoticono que más desacuerdo genera, según un estudio de la Universidad de Minnesota. El 44% de los participantes lo etiquetaron como negativo y el 54%, como positivo, lo que implica una clara falta de consenso. "Hay mucha ambigüedad en cómo los otros decodifican los mensajes y en este sentido es muy importante el contexto", apunta Hernández.

En esta misma línea se pronuncia la profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC Sílvia Sivera, que destaca la importancia del contexto como un factor determinante en la comunicación. "Si el emisor o el receptor no comparten el mismo universo simbólico o códigos culturales, los mensajes pueden interpretarse mal", afirma.

¿Es bueno o malo abusar de los emoticonos?
Los emoticonos aportan carga emotiva a los mensajes digitales no verbales, ayudan a expresar sentimientos, estados de ánimo e intenciones con la voluntad de aumentar la complicidad con el receptor, según resume Sivera, quien añade que, en las comunicaciones digitales escritas, el uso de este lenguaje figurativo tiene mucho valor porque compensa la ausencia de otros lenguajes como el corporal o el expresivo y asume las funciones del tono en los mensajes.

La experta explica que entre las principales ventajas del uso de emoticonos está el hecho de que ayudan a expresar de forma rápida y visual los sentimientos y humanizan los mensajes escritos, dotándolos de emociones e intenciones y acercándolos al lenguaje oral informal.

Entre los aspectos negativos, al margen de dar pie a interpretaciones diferentes, la profesora en comunicación dice que las emociones pueden empobrecer el nivel de expresión escrita y reducir la fluidez en otros registros comunicativos.

En opinión de la experta, existen momentos o escenarios en los que sería más prudence no usar emoticonos. Es el caso, por ejemplo, de las situaciones en las que no conocemos al interlocutor o sabemos que pertenece a otra cultura. También se deberían evitar en situaciones como dar el pésame por un fallecimiento. "Utilizar emoticonos en este caso puede descodificarse como frívolo y poco formal", un punto de vista que no comparte Hernández: "Puede darse el pésame con un beso, pero hay que saber con quién y cuándo puede usarse, nada más".

En general, los emoticonos pueden ser un complemento a las pruebas de evaluación de la personalidad cuando existen dificultades para entender el lenguaje o en casos de víctimas de abusos. En el caso de los educadores sociales o familiares, pueden ser utilizados como refuerzo.


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