sábado, 19 de mayo de 2018

Los nombres para bebés prohibidos en algunos países

Los registros de nacimiento de algunos niños evidencian, en ocasiones, la creatividad de sus padres al momento de darles un nombre. En algunos países, para evitar inconvenientes, se prohibieron ciertos nombres en el registro de los recién nacidos.


Hace algunos años en el estado de Sonora, en México, se prohibieron nombres como Harry Potter, James Bond o Michael Jackson con el fin de evitar la creación de problemas en su vida futura.

Asimismo, otros nombres prohibidos en este estado mexicano tenían relación con otro tipo de elementos o acciones cotidianas: Facebook, Email, Burger King. Otros nombres, quizá pasaban un poco el límite, dado que se prohibió registrar a los infantes como escroto o circuncisión.

En Francia no se considera legal registrar al niño con el homónimo del Príncipe William de Inglaterra, así como no es posible que el infante reciba el nombre del alimento Nutella, reconocido alrededor del mundo.

Además, se evitó que padres "fanáticos" de los automotores llamaran a sus hijos Mini Cooper.

En Alemania, sin embargo, la prohibición nominal toma un carácter histórico, dado que no se admiten niños registrados con nombres como Bin Laden o Adolf Hitler.

Ahora bien, en Islandia lo que privilegia la prohibición es el idioma nativo, pues el alfabeto islandés, al no contener las letras C, Q o W, prohíbe nombres que incluyan estas consonantes. No hay, por el momento, Enriques o Wilsons en este país europeo.

En Portugal el nombre Jimmy no se considera de buen gusto para un infante. No significa que esté prohibido.

En Dinamarca no hay una reglamentación ante los nombres de los bebés, pero se recomienda no llamar ‘Pluto’ –como el amigable canino que acompaña a Mickey Mouse- a un bebé.

En Suecia, particularmente, se prohibieron nombres tanto de la cultura popular (Metallica, Superman) como de, literalmente, un golpe al teclado: se prohíbe registrar a los bebés con el nombre "Brfxxccxxmnpccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116", por el intento, en 1996, de unos padres de registrar así a su hijo como una forma de protesta a la ley de nombres de este país.




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