viernes, 11 de mayo de 2018

Los nuevos delitos que se originaron con el uso de Internet

Hasta hace tres años, en el Código Penal no aparecían delitos como el «grooming», «sexting» y el «storming». Y en solo un año, entre 2016 y 2017, una categoría, el delito de acoso permanente a través de internet y telefonía a una persona cuya cotidianiedad se altere gravemente, se ha disparado un 150%, sin embargo «No hay figuras delictivas donde encajar todas la conductas punitivas que observamos en la Red».

Resulta curioso que, con los nuevos tiempos, la amalgama de delitos que se perpetran en el mundo cibernético sea tan grande que no hay castigo ideado para ellos. «Estamos viendo cada día conductas nuevas que atentan contra bienes jurídicos necesitados de protección y queremos decir que el legislador está trabajando para responder a todos ellos».

La amalgama de comportamientos que atentan contra la seguridad de otras personas a través de la Red se ha llenado de palabras inglesas, casi incomprensibles: el común de los mortales no sabe qué es el «carding», «el trashing», «el pharming» o el «oversharing». Pero lo que «todo el mundo tiene que saber es que obtener imágenes privadas con o sin consentimiento de una persona y difundirlas a terceros es delito», afirma con rotundidad Mar España, directora de la Agencia de Protección de Datos (AEPD) en la presentación del último manual de prevención del organismo que dirige.

También delitos como las calumnias, las injurias, la incitación al odio o los daños informáticos tienen penas mayores ahora si se cometen en internet, según la guía de la AEPD, llamada «Protección de datos y prevención del delito». Este manual desgrana, asimismo, las consecuencias que tiene cada comportamiento detrás de la pantalla y las sanciones o condenas que llevan aparejadas .

«Oversharing»
Es la sobreexposición de información personal en internet, en particular en las redes sociales a través de los perfiles de los usuarios lo que aprovechan los ladrones de datos para hacerse de información que puedan usar para estafar a los usuarios.
Qué hacer: configurar la privacidad de la red social para determinar quién accede a la información e imágenes. Utilizar contraseñas robustas y reflexionar antes de publicar ciertos datos.

«Trashing»
Obtener información privada a partir de la recuperación de archivos, documentos, directorios y contraseñas que un usuario ha arrojado a la papelera de reciclaje.
Qué hacer: destruir la documentación a través de las llamadas «destructoras de papel o depósitos de papel en internet».

«Pharming»

Es el método usado para realizar ataques de «phising», redirigiendo el nombre del dominio (DNS) de una entidad a una página web, idéntica en apariencia, pero que ha sido creada para obtener datos privados.
Qué hacer: instalar «antimalware» y antivirus potentes; verificar las webs que se visitan (que tengan el icono de candado) y evitar webs con una dirección IP extraña.

«Carding»
Consiste en el uso ilegítimo de tarjetas de crédito para cometer un fraude. Se relaciona con prácticas como el «hacking» y el «craking» para conseguir la numeración. Puede hacerse desde un móvil y en un correo electrónico.
Qué hacer: evitar abrir correos en los que piden datos personales o financieros y nunca se debe dar el número bancario por teléfono. Los bancos no lo piden por SMS ni email.





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